jueves, 19 de enero de 2017

ACERCA DE UNA CHACARERA LUNFA

        La tradición oral nos dice que la chacarera nació en Santiago del Estero, más precisamente en Salavina. El hecho de que haya algunas con letras escritas en quichua santiagueño, es algo no desestimable a la hora de atender a esta teoría.
               La mención más antigua que se registra sobre esta danza fue hallada por Isabel Aretz, en las "Memorias de Florencio Sal", publicadas en Tucumán (en abril de 1913). En este libro se dice que la chacarera se comenzó a bailar en el noroeste de la Argentina, especialmente en la provincia de Santiago del Estero, y que hacia 1850 se bailaba en Tucumán.
            Su nombre proviene del vocablo «chacarero», ‘trabajador en una chácara o chacra’ (chakra: ‘maizal’, en quichua santiagueño), porque generalmente se bailaba en el campo, aunque lentamente hizo avance y llegó a las ciudades.
            Pero aquí la historia que nos ocupa es otra.
            Fue hace treinta años y en Coghlan, como respuesta a la sugerencia de un vecino que me invitó a escribir una chacarera “en lunfardo”. Y la escribí.
            A través de ella, un santiagueño nos habla de su viaje, de su aclimatación al ambiente tanguero de Buenos Aires y de su fidelidad al pago.
            El vecino de la sugerencia fue Horacio Guarany.
            ¡Y se va la primera!

"Chacarera lunfa" - Letra de Luis Alposta (1986)  - Música de Aldo Videla
Canta Carlos César

CHACARERA  LUNFA 

Aunque  mi  parla  es  diquera
-lo  está  anunciando  el  rasguido-,
junen  que  a  la  chacarera,
muchachos,  nunca  la  olvido.

En  un  tren  de  trote  tardo
a  Buenos  Aires  bajé,
y  entre  el  gotán  y  el  lunfardo
debute  me  aquerencié.

“Recuerdo  fue  en  Balvanera”
(aunque  suene  conocido)
donde  hablé  por  vez  primera
en  lunfardo  de  corrido.

No  piensen  que  es  un  renuncio
si  es  que  cambié  de  tonada,
que  igual  las  “eses”  pronuncio
y  aquí  no  ha  pasado  nada.

Siempre  recuerdo  a  mi  gente
y  el  canto  de  los  coyuyos,
aunque  role  en  otro  ambiente
y  hoy  bata  mosca  y  piguyos.

En  el  amor  no  ando  en  llanta.
Transito  la  misma  costa.
Sigue  siendo  mi  percanta
una  santiagueña  posta.

Cuando  estoy  con  la  viaraza
y  empiezo  a  darme  manija,
la  bombacha  bataraza
la  saco  de  la  valija.

Y  si  mi  parla  es  canchera
y  un  poco  me  aporteñé,
junen  que  a  la  chacarera,
muchachos,  no  la  olvidé.