jueves, 8 de septiembre de 2011

ACERCA DE LA MOSCA




            En el siglo lll a. de C., cuando los romanos establecieron su primer taller de moneda, lo construyeron junto al templo de la diosa Juno Moneta, diosa ésta que, por una simple razón de vecindad, dio nombre a unos discos de oro, plata, cobre o estaño que por aquellos años significaban cuantas ovejas, toros o pieles estaban en circulación. Así nació el vocablo “moneta” o moneda. ¡La moneda! La que según un viejo refrán, “si se la hizo redonda para que ruede, también se la hizo plana, para que quede”.
1 Real de 1813. Acuñada en Potosí
Es parte de la primer serie de monedas Patrias 
            Pero vayamos ya a lo nuestro y recordemos la fecha en que nos decidimos a acuñar moneda propia por primera vez. ¡Fue el martes 13 de abril de 1813! Algo que, más que una fecha, parece ser un destino.
            Ese mismo año también habría de hacer su aparición, entre nosotros, el papel moneda. El gobierno solicitó, entonces, un préstamo de quinientos mil pesos a un grupo de capitalistas y, al no poder saldar la deuda dentro del plazo establecido, aquellos pagarés firmados comenzaron a circular como vales, para terminar dando origen al billete de banco.
            Y ahora, entre las muchas voces populares que utilizamos para designar al dinero, recordemos una que alude a la velocidad de circulación y a la fugaz permanencia del mismo en una mano para pasar a otra.
            Mosca: (del latín musca) f. Insecto díptero, y que en el español familiar significa también moneda corriente.
            Éste es un término que ya lo utilizaba Quevedo, y la alusión al tiempo que puede permanecer una mosca en nuestra mano creo que es clara.
            Y digamos, de paso, que cuando la mosca es mucha y es fácil, pasa a ser la “mosca loca”. 

 
Soneto a un malevo
que no leyó a Borges
(Hacer click en el video)
 
No recibió la herencia del cuchillo
y con la droga reemplazó al coraje;
se enroló en el moderno malevaje
de inconscientes con dedo en el gatillo.

Lo trataba a su padre de masoca
porque supo ser siempre un laburante,
mientras él era sólo un delirante
que pensaba en tener la mosca loca.

Pero un mal día se escurrió la suerte
y boca abajo lo escrachó la muerte
vestido de polera y metralleta.

Es la historia de siempre se me antoja.
Que al que cruza al destino con luz roja,
no le falta quien le haga la boleta.

Luis Alposta
Escrito el 4 de junio de 1974