jueves, 20 de diciembre de 2012

ACERCA DE PEPES Y DE PEPAS



      El adjetivo putativo designa a quien es tenido por padre, sin serlo. La mención de San José, seguido de las iniciales P.P., que significan, precisamente, padre putativo, y que consta en viejos calendarios, originó que el apodo Pepe pasara a identificar a todos los que se llaman José.
Por otra parte, eufemísticamente, buscando expresar con disimulo una palabra de mal gusto, inoportuna y, sobre todo, mal sonante, la palabra pepe origina expresiones tales como al pepe, que quiere decir inútilmente; y en pepe, con el significado de ebrio, borracho, curda. También se dice estar en pepe, sin que se haya tomado siquiera una gota de alcohol, cuando, en medio de una conversación alguien sale con un despropósito, con un domingo siete.
Recordemos, también, que, en el lenguaje materno-infantil, se le da, aunque cada vez se lo escucha menos, el nombre de pepé a los zapatitos.
Pepa, hipocorístico de Josefa, en el vocabulario de los delincuentes designa a la pena de prisión perpetua, y en el de la droga, a una dosis de ácido lisérgico.
La expresión ¡Viva la Pepa!, que denota regocijo y despreocupación, tuvo su origen en la elaboración de la Constitución de Cádiz, en 1812. Su contenido afirmaba la soberanía de España y sustentaba como rey a Fernando VII. Fue aprobada el día 19 de marzo, día de san José, y por tanto era conocida como la Pepa. Nombre con el que fue vitoreada en medio de un gran alboroto frente a las tropas francesas.
Hoy, lo paradójico, es que cuanto menos se respeta a la Constitución, más vigencia tiene el
¡Viva la Pepa

 ¡Viva la Pepa! milonga
Julio Balmaceda y Corina De La Rosa
(Domingos en el Club Villa Malcolm)