jueves, 2 de marzo de 2017

ACERCA DE UN TANGO PARA FRANKENSTEIN


"La novia de Frankenstein" (1935) Dirigida por James Whale
Actores: Boris Karloff y Elsa Lanchester

         En la novela de Mary Shelley, "Frankenstein" (escrita en 1816), en el capítulo XVII, cuando la Criatura le pide a su creador que le haga una novia, lo hace con estas palabras:

       Estoy terriblemente solo, nadie quiere compartir mi vida; es imposible que nos separemos sin que prometáis concederme lo que os pida. Sólo una mujer tan monstruosa y deforme como yo estaría dispuesta a concederme su amor; una mujer que fuera en todo semejante a mí, que poseyera incluso mis defectos.
     Si aceptáis otorgarme lo que os suplico, nunca, ni vos ni cualquier otro ser humano, volveréis a verme. Me estableceré en las enormes tierras deshabitadas de América del Sur.

         O sea que, si doscientos años atrás la Criatura a la que solemos llamar Frankenstein le echó el ojo a la Patagonia, bien pudo haber cantado estos versos:

   “FRANKENSTEIN”
             (tango)

Entre el horror y el espanto
hago de mi grito un canto:

Mi drama es no tener madre
y ser engendro de un padre
que ahora reniega de mí,
y aunque sin nacer nací
sin tener siquiera un nombre
soy sólo un remedo de hombre,
un muñeco desdichado,
y si fui galvanizado
por mi padre Frankenstein,
en tangótico vaivén,
hoy lo que más me subleva
es ser un Adán sin Eva,
tener prohibido el nosotros
y ver amarse a los otros.
¡Ver cómo comen perdices
y yo con mis cicatrices!
Es por mi figura horrible
que nunca seré querible;
y hago de mi grito un canto
entre el horror y el espanto:

Mi drama es no tener madre. 
                                ¡Compadre!

"FRANKENSTEIN" - Letra: Luis Alposta - Música: Acho Estol
La Chicana - Canta: Dolores Solá