lunes, 30 de mayo de 2011

ACERCA DEL AZUL

Parece ser que en la antigüedad no existía una palabra para designar con precisión al azul, un color que provocó siempre cierto rechazo hasta que la Virgen, como observó Michel Pastoureau, fue en su ayuda. 
“Agapantos” (pastel)
Luis Alposta - 1982
En la Grecia antigua, ese color no se usaba para describir ni el cielo ni el mar, y el término glaukos, con el que se lo aludía, tanto podía ser el verde, el gris o el amarillo. 
Para los romanos, el cielo era rojo, asociado al blanco y al oro, pero nunca azul. La actitud de los ciudadanos de Roma frente a este color oscilaba entre la indiferencia y la hostilidad. Nadie se vestía de azul: era el color de la muerte, del duelo y los infiernos. A los varones que se atrevían a llevarlo se los consideraba afeminados; en el teatro era el color con que se representaba a los locos, y el tener ojos como los de la Pulpera de Santa Lucía, se consideraba una desgracia física. 
A partir del año 1000, aproximadamente, los pintores más destacados de entonces comenzaron a darle ese color al manto de la Virgen, y el azul pasó, no sólo a expresar una nueva concepción del cielo y de la luz, sino también a ser uno de los colores preferidos. 
Mucho después, y ya entre nosotros, asociado al romanticismo y la bohemia, con azul de la ropa mediante, habría de darle color a un cuartito en el que Mario Battistella y Marianito Mores compusieron un famoso tango. Era un Cuartito azul que estaba ubicado en Terrada 2410. 

"Cuartito azul" - tango de Mario Battistella y Mariano Mores
Canta Argentino Ledesma acompañado por la orquesta de Jorge Dragone
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