jueves, 11 de agosto de 2016

A 200 AÑOS DEL NACIMIENTO DE FRANKENSTEIN

         
     Frankenstein o el moderno Prometeo, la inmortal novela de la escritora inglesa Mary Shelley, comenzó a gestarse durante el verano boreal de 1816. Durante ese terrible año, Mary y su marido Percy Bysshe Shelley hicieron una visita a su amigo Lord Byron que entonces residía en Villa Diodati, Suiza.
         Todo comenzó la noche, en que después de la lectura de una antología alemana de historias de fantasmas, Byron retó a los Shelley y a su médico personal John Polidori a componer, cada uno, una historia de terror. Fue entonces cuando Mary concibió una idea: idea que fue el germen de la llamada a ser la primera historia moderna de ciencia ficción y una excelente novela de terror gótico.
         Pocos días después tuvo una pesadilla o ensoñación y escribió lo que sería el cuarto capítulo del libro. Se basó en las conversaciones que mantenían con frecuencia Polidori y Percy Shelley respecto de las nuevas experimentaciones de Luigi Galvani y Erasmus Darwin (abuelo de Charles Darwin) que trataban sobre el poder de la electricidad para revivir cuerpos ya inertes.     

“DEL DIARIO DE VÍCTOR FRANKENSTEIN”

Escribo esto en una siniestra noche en que mi obra ya está lista y mi sueño ha perdido todo atractivo. Una repulsión invencible se apodera de mí.

  En la bulliciosa calma                                   Dejo constancia en mi diario 
  de un mundo que ahora es mi celda           que en éste, mi consultorio,        
  se escucha un trueno que suelda                que ahora es un laboratorio,
  la tierra con lo infinito.                                    hecho de humanos despojos
  Luego el viento como un grito,                     acaba de abrir sus ojos
  como un divino reproche,                             quien con tan shiome figura
  pone a la calma su broche                           nació de una sepultura.
  y anuncia la tempestad                                 Mi nombre no le daré.
  vejando a la claridad                                     De aquí en más lo llamaré:  
  que se enluta con la noche.                         ¡La Criatura!
  
"DEL DIARIO DE VICTOR FRANKENSTEIN"  
Letra: Luis Alposta - Música: Acho Estol
 La Chicana - Canta: Dolores Solá
       
     En la novela Frankenstein, cuando la Criatura le pide a su creador que le haga una novia, lo hace con estas palabras: 
       Estoy terriblemente solo, nadie quiere compartir mi vida; es imposible que nos separemos sin que prometáis concederme lo que os pida. Sólo una mujer tan monstruosa y deforme como yo estaría dispuesta a concederme su amor; una mujer que fuera en todo semejante a mí, que poseyera incluso mis defectos.
     Si aceptáis otorgarme lo que os suplico, nunca, ni vos ni cualquier otro ser humano, volveréis a verme. Me estableceré en las enormes tierras deshabitadas de América del Sur.
         O sea que, si la Criatura a la que solemos llamar Frankenstein, le echó el ojo a la Patagonia, bien pudo haber cantado por milonga estos versos:

   “FRANKENSTEIN”
             (tango)

Entre el horror y el espanto
hago de mi grito un canto:

Mi drama es no tener madre
y ser engendro de un padre
que ahora reniega de mí,
y aunque sin nacer nací
sin tener siquiera un nombre
soy sólo un remedo de hombre,
un muñeco desdichado,
y si fui galvanizado
por mi padre Frankenstein,
en tangótico vaivén,
hoy lo que más me subleva
es ser un Adán sin Eva,
tener prohibido el nosotros
y ver amarse a los otros.
¡Ver cómo comen perdices
y yo con mis cicatrices!
Es por mi figura horrible
que nunca seré querible;
y hago de mi grito un canto
entre el horror y el espanto:

Mi drama es no tener madre. 
¡Compadre!

"FRANKENSTEIN" - Letra: Luis Alposta - Música: Acho Estol
La Chicana - Canta: Dolores Solá