jueves, 10 de mayo de 2018

ACERCA DE UN MOSQUITO BUENO


Al mosquito, que tanto da que hablar, que frecuenta nuestros hogares y que tanto nos lleva a rascarnos a la hora en que cae el sol, Virgilio le dedicó un poema. En él, llamado precisamente “Culex” (el mosquito), nos habla de la muerte de uno de ellos por parte de un pastor que ha sido picado mientras dormía, salvándose así, al ser despertado, de la mordedura de una serpiente. Después, el mosquito se le aparecerá por la noche reprochándole su conducta y describiéndole las mansiones del Averno. A la mañana siguiente el pastor le construye una tumba.
Busto de Vrgilio
El poema, jocoso en apariencia, desarrolla en forma erudita los orígenes de un culto a los muertos existente en Iliria. Hay aquí semejanzas entre el descenso a los infiernos del mosquito y el que realizará Eneas en la Eneida.
Este insecto, tan molesto como peligroso, debido a las enfermedades que puede y suele transmitir, tales como: encefalitis del Oeste del Nilo, dengue, malaria, fiebre amarilla, chikungunya, virus zika,.. en este caso, le salvó la vida a un pastor y el hecho, como ya dijimos, quedó registrado en un poema que fue escrito (nada menos que por Virgilio) hace dos mil años.

           Y ahora, el mosquito en el tango:


"El tango del mosquito" de Fermín Romero - Ilustración de 1912 de Winsor Mc Cayr



"Mosquito" - tango de Arturo De Bassi