jueves, 26 de diciembre de 2013

ACERCA DE OTRO TANGO Y OTRAS TANGAS

Hablando de cierto juego infantil llamado tango, muy popular en la España del siglo diecinueve, se ha dicho que las voces tango y tanga denominan indistintamente la pieza de madera sobre la que, en este juego, los jugadores depositan sus apuestas. 
Dado que no es así, pues además de la de género existen otras diferencias entre estas palabras, considero oportuno recordar lo que don Sergio Hernández De Soto, en su libro sobre los Juegos Infantiles de Extremadura, publicado en Sevilla en 1884, nos dice al respecto: 
Tangas y tango
            Se coloca de pie un taruguito de madera redondo o cuadrado, al que llaman tango; sobre éste se ponen tantas monedas de cobre como jugadores hay. Éstos, que se hallan provistos de una piedra plana, a la que llaman tanga la arrojan sobre el tango, a manera de tejo, desde una distancia conveniente. Si el que tira falla, tira entonces el que sigue. Cuando un jugador le da, claro es que tango y monedas salen rodando, y entonces las monedas que están más próximas al tango, vuelven a ponerse sobre éste, guardándose el jugador las que se hallan más cerca de la tanga. Como los chiquillos, por lo general, no tienen dinero, lo sustituyen con tejoletas de barro cocido del tamaño y forma de las monedas.
           Podemos decir, entonces, que el tango antes que baile fue juego, y que la guita parece haber sido siempre proclive a caer del lado de la tanga.

Jugando al tango