jueves, 6 de agosto de 2015

ACERCA DE ALGUNAS CARAS

       Cara de piedra, o cara de cemento: solemos llamar así al caradura, al descarado, al sinvergüenza.
          Careta: es palabra que, igualmente, usamos con el significado de atrevido, desfachatado, desvergonzado (también se la utiliza para designar a la persona que no consume drogas). En su primera acepción, esta palabra alude a la impasibilidad facial del sujeto en cuestión. Algo similar a la cara del jugador de póker.
            Fachatosta: es un italianismo que se refiere al individuo sinvergüenza, al fresco, al insolente. Vale por rostro sólido o firme, o sea, para decirlo sin más vueltas, al caradura.
            Caralisa: tiene el mismo significado, pero, en este caso, es el caradura atildado, cuidadoso de su porte y de su figura que, por lo general, ejerce el proxenetismo. Al que, dejando de lado los eufemismos, podemos llamar rufián.
            Cara rota: desvergonzado, desfachatado.
            Caracúlico, ca: proviene de la frase ‘cara de culo’, gesto de enojo, malhumor o amargura, sin ánimo, de mala cara.
            Cara de ángel: cara de inocente, de ‘yo no fui’ (personaje de historieta dibujado por Eduardo Ferro en la revista Patoruzú).
            Ahora, cuando la trucha es cruel y es mucha, hablamos de jeta (aunque no se trate de un lunfardismo); también hablamos de caripela (por deformación festiva del español cara), y de fachabruta, pero, fundamentalmente, en estos casos, la primera palabra que nos viene a la memoria es escracho, con el significado de cara fea; también mujer fea. 
            Y en este punto, recordemos, de paso, el verbo escrachar: estrellar una cosa contra algo; deschavar públicamente a alguien o algo, poniendo en evidencia un hecho repudiable.

"Cara rota" - tango - Letra y música: Julio Fernández Falcón
Canta Carlos Gardel