jueves, 24 de octubre de 2013

ACERCA DEL HOMBRE QUE HACE INVISIBLES LOS OBJETOS

Jorge Iglesias (a quien conocí en casa del periodista Ignacio Xurxo), es el autor de las “esculturas invisibles”, logradas mediante el manejo de la luz y la pintura.
Jorge Iglesias - Autorretrato
Artista plástico y especialista en óptica física, es autor, también, de cuadros pintados con luz. "Esta experiencia -dice- no tiene antecedentes en el mundo.Ocurre que mi teoría de la luz y del espacio difiere sustancialmente de las anteriores. Yo creo que el tiempo es anterior al espacio." En su "Manifiesto metarrealista", Iglesias escribe: "Luego de haber transitado obsesivamente y hasta los límites por el realismo, impresionismo, surrealismo, y todas las posibilidades expresivas y estéticas de las texturas, consideré que todo está absolutamente agotado".
Una tarde de 1988 Jorge Iglesias pintaba al aire libre mientras escuchaba la radio. Le llamó la atención que un hombre con su mismo nombre y apellido había sido nominado al Premio Nobel de Física. A los dos días supo que no se trataba de un homónimo: una carta del Parlamento Mundial, ONG responsable de la postulación, le informó que la misma obedecía a su investigación sobre la luz.
Iglesias no ganó el Nobel, pero sus teorías –de donde se desprendía la cuestión de la invisiblidad- fueron expuestas y estudiadas en todo el mundo. Iglesias investigó durante veinte años cómo hacer invisible un objeto. Lo consiguió con una combinación de materiales: una pintura cuyos cristales se ordenan todos hacia el mismo lado, de tal modo que cuando reciben la luz de frente, la absorben, y cuando la reciben de costado, la reflejan. El conjunto se resuelve en la nada: la invisibilidad. 
Paul Klee decía que quería hacer visible lo invisible; Jorge Iglesias, en cambio, logró hacer invisible lo visible.

Jorge Iglesias  - Objetos invisibles (1 de 5)



Jorge Iglesias - Pinturas - distintos períodos

jueves, 17 de octubre de 2013

ACERCA DEL SESEO Y DEL YEÍSMO

El seseo, las dos veces con ese, es algo ya aceptado que nos lleva a pronunciar la ce o la zeta como ese; a diferencia del ceceo, defecto de dicción, que consiste en pronunciar la zeta por la ese. El primero, muy arraigado entre nosotros, es el que nos lleva a decir sanahoria en vez de zanahoria; sángano en vez de zángano y saparrastroso en lugar de zaparrastroso.
El yeísmo, por su parte, es algo que también tenemos incorporado y que consiste en pronunciar la elle como ye, diciendo, por ejemplo, “gayina”, por gallina; “poyo”, por pollo; “caye”, por calle o yobaca, por llobaca. Forma parte de nuestra manera de hablar.
Pero el yeísmo tiene sus trampas. Y fue precisamente en una de ellas en la que cayó un cantor. La anécdota me la contó Edmundo Rivero.
            Corría el año 35. Fue en un viejo club del barrio de Saavedra, en un festival en el que actuaban cantores y guitarreros de la zona. A Rivero le tocó, entonces, acompañar a un zorzal con berretín de cantor, que, previamente, le pidió ensayar el tango “Margarita Gautier”. Lo hicieron; y al llegar a la parte que dice “he traído el ramillete de camelias ya marchitas”, el cantor, en lugar de decir camelias dijo “cameyas”. Rivero le hizo notar el error, pero el hombre, ofendido en su hombría, se limitó a responder que solamente un cantor maricón diría camelias, en lugar de cameyas.

"Margarita Gautier" -tango- de Julio Jorge Nelson y Joaquín Mauricio Mora
                                            Orquesta de Miguel Caló - canta Raúl Berón

jueves, 10 de octubre de 2013

ACERCA DE IKUO ABO

Este querido cantor japonés, de voz potente y timbre de barítono atenorado, sin hablar nuestro idioma, al igual que su colega, Ranko Fujisawa, se valió, para cantar tangos, -y vaya que lo hizo bien- de estrictos recursos fonéticos.
Nació en Hirosaki, ciudad de Aomori, al norte de Japón. Inició su carrera de cantor de tangos con sus maestros Ricardo Francia y Fernando Tell quienes, durante sus estadías en Japón, mucho hicieron por difundir nuestra música popular. Su encuentro con estos dos músicos argentinos fue decisivo para llegar a su realización como artista
En febrero de 1964, participó de la gira por Argentina con Ranko Fujisawa y el maestro Shinpei Hayakawa, director de la Orquesta Típica Tokyo. Durante la misma, Ikuo no sólo participó en el popular programa “Casino Philips”, que transmitía canal 13, sino que, además, realizó su primera grabación en RCA de Argentina, en abril de ese mismo año.
Fue cantor de la Orquesta Típica de Masaichi Sakamoto y del Quinteto de Kyotani Kouji.
Con Ikuo Abo y Rubén Nazer
                 Buenos Aires - Hotel República - 1990

             En octubre de 1965, fue invitado por Canal 13 de Argentina a participar en el programa “Sábados Circulares”, en el que actuó durante un largo período, llegando a alcanzar gran popularidad. De esa época son sus registros de “Tomo y obligo”; “En esta tarde gris” y “Lo han visto con otra”, entre otros. Participó, además, en la película “Viaje de una noche de verano", donde cantó junto a Ranko Fujisawa. 
En enero de 1987 grabó el compacto “Tango del Amor” con el acompañamiento orquestal de José Colángelo, y en ese disco dejó registrado el tango “A lo Megata”, que lleva música de Edmundo Rivero. 

"A lo Megata" - tango de Luis Alposta y Edmundo Rivero 
Canta Ikuo Abo con la Orq. de José Colángelo 


"En esta tarde gris" - tango de Mariano Mores y José María Contursi
Canta Ikuo Abo con la Orquesta Típica de Masaichi Sakamoto


"La última copa" - tango de F. Canaro y J. A. Caruso
Canta Ikuo Abo - Orq. Típica Tokio


"Ríe payaso" - tango - Letra: Emilio Falero - Música: Virgilio Carmona
Canta Ikuo Abo - Orq. Típica Tokio


"Uno" - tango - Letra: Enrique Santos Discépolo - Música: Mariano Mores
Canta Ikuo Abo - Orq. Típica Tokio

jueves, 3 de octubre de 2013

ACERCA DE LA AFÉRESIS, LA APÓCOPE Y LA SÍNCOPA

Aféresis es un término de origen griego que significa suprimir sonidos al principio de una palabra. Algo así como si costase trabajo pronunciarla en todo el tiro de su extensión. Si la aféresis hablara, casi con seguridad, nos diría: a buen entendedor pocas sílabas. Y a continuación comenzaría a desparramar ejemplos: tungo, en vez de matungo, por caballo viejo y achacoso; tano, en vez de napolitano, como sinónimo de italiano; rante por atorrante; yengue por canyengue; fiolo en vez de cafiolo; y el ta, sin el pu adelante, como una manera de expresar con disimulo una palabra que puede ser considerada de mal gusto, inoportuna o malsonante. De ahí que una archiconocida expresión de cólera, indignación o sorpresa, se nos presente con antifaz bajo esta forma: ¡Ta que lo tiró!
En cambio las apócopes, preferidas por los pibes, son las omisiones al final de las palabras. Son las que, no obstante la amputación, parecen caminar ligero: el cole; la seño; la dire; la bici; la compu; la tele; pudiendo agregar, también, maso por más o menos, y el porfi en lugar del por favor. 
En cuanto a las síncopas, que en el lunfardo aparentemente no se dan, la omisión se produce en medio de las palabras. Y en este punto, sin recurrir al ejemplo de velorio por velatorio, citaré únicamente el de navidad por natividad. Es una forma de no irme a los extremos. 

"Apología tanguera" - milonga - Letra: Enrique Cadícamo - Música: Rosita Quiroga
Canta Rosita Quiroga con acomp. del trío de Ciriaco Ortiz