jueves, 27 de septiembre de 2012

ACERCA DE DOS PALABRAS DE ORIGEN ÁRABE


      Las voces de origen italiano constituyen, indudablemente, el fangote hereditario más impresionante que ha recibido el lunfardo.
            Este fenómeno no ha sucedido con el árabe y, realmente, sorprende el verificar su escasa o nula contribución al listado de nuestras voces populares.
            Dos palabras, tan sólo dos palabras que, -aunque no comienzan, precisamente, con la sílaba "al", como almohadón, alazán o aljibe, ni son lunfardas- han encontrado una feliz acogida en las letras de tango, en la literatura popular y en la parla nuestra de cada día. Dos palabras con tal fuerza expresiva y carga afectiva que, al parecer, han servido para que la inmigración de raíz árabe se desentendiese luego de aportar lo suyo a nuestro lunfardo. ¡Para qué más! Si con dos palabras basta. Y esas palabras son: arrabal y barrio.
            El Arrabal Amargo al que le cantó Gardel y el barrio, lugar en el que se comienza a gestar una especie de segunda nacionalidad que tarde o temprano sacamos a relucir. Una nacionalidad sin documento que, aunque para algunos no sea más que un simple accidente, y para otros un motivo de orgullo, no por eso deja de ser para todos un destino.
            Arrabal y barrio, dos palabras de origen árabe, tan árabes como el nombre de Selim Hassam, que fue el padre de Yatasto. 

BARRIO

Barrio que fuiste mundo de mi infancia,
con baldíos y casas que se han ido.
Qué importa ver las calles que antes viera
y dar los mismos pasos que ayer diera,
si en el gris del asfalto está el olvido.

Cuadriculado mundo de mi infancia,
con mil cosas que han sido y hoy evoco.
Aquél de las bolitas, el balero
y el picado en las tardes de potrero.
Ya no sos el que fuiste, y yo tampoco.

L. A.


"Arrabal amargo" - tango de Gardel y Le Pera
Canta Carlos Gardel

jueves, 20 de septiembre de 2012

ACERCA DE ALGUNOS APELLIDOS EN EL LUNFARDO


Los apellidos son nombres de familia que conforman, con los nombres propios, el nombre en sentido amplio, el que, con relevancia jurídica y con carácter oficial, identifica y designa a cada persona. Algunos de ellos, además de figurar en la guía telefónica, son incorporados al lunfardo por el simple hecho de presentar similitudes fonéticas con palabras comunes del idioma.
            Entre los que se escuchan con frecuencia, están los siguientes: batilana y batistela, para designar al batidor; escasani, que vale por escaso de dinero, pobre, necesitado. Estar segurola es estar seguro; bejarano es viejo; novoa es nuevo; y se lo suele llamar torterolo al tuerto y ochoa al ocho. Palmieri, que también daba nombre a una conocida joyería de Buenos Aires, se utiliza para designar al palmado; durañona no es otra cosa que duro, persona rígida, severa; y solari o Solari - Rossi, es estar y andar solo.
Al apellido Paganini, por juego paronomástico, como los anteriores, se recurre para designar al garpa, al individuo de pago fácil, al que acostumbra a pagar cuentas ajenas o comunes. 
           En cambio, el apellido Gardel responde a un mecanismo distinto. Es el único al que le damos valor de adjetivo y ser Gardel pasa a ser sinónimo de excelencia; tener un prestigio ganado; ser el mejor en una actividad. En cualquier actividad menos en la del canto, por supuesto. Dado que, para nosotros, por más que alguien cante bien, nunca lo podrá hacer como el Zorzal.

"Largue a esa mujica" - tango de Juan Sarcione
Canta Carlos Gardel

* Para quien busque ahondar en el tema, es este un interesante video:
 "Historia de los apellidos"http://www.youtube.com/embed/bcb9ilnfnkQ?rel=0"


jueves, 13 de septiembre de 2012

ACERCA DE LA PALABRA CANCHA



            Los primeros españoles que llegaron a nuestras tierras hablaban, como se sabe, el viejo idioma de Castilla, y quienes aquí habitaban, sin entrar en detalles geográficos ni dialectales, hablaban el quichua, el guaraní o el mapuche.
            El genio del idioma ha hecho que muchas de aquellas palabras, voces del castellano arcaico y voces indígenas, se incorporaran a nuestro lenguaje, llegando a tener vigencia aún en nuestros días.
            De todas ellas, hoy vamos a recordar una de origen quichua.
            En el Diccionario Quichua-español, del padre Lira, encontramos la palabra cancha con el significado de: patio, lugar o espacio cercado, ámbito para deportes o espectáculos.
Mapuches jugando a la chueca (palín)
            En  la  cancha  los  indios  practicaban un juego muy parecido al que los españoles llamaban  chueca (juego popular de origen castellano) y al que le fue dado el mismo nombre. 
            La cancha era un terreno rectangular delimitado por piedras o, sencillamente, delineado en el suelo. Los instrumentos para el juego de la chueca eran una bola y un palo encorvado en una extremidad para cada jugador. Los jugadores, entre los que también había mujeres, eran de cinco a quince (o más), divididos en dos campos. Cada uno de ellos ganaba un tanto cuando, con el palo, hacía salir la bola de la cancha por el límite más cercano.
            Y cancha originó tener cancha, ser un tipo canchero y cancherear, que se dice cuando uno hace alarde de dominar una situación.  

"Canchero" - Tango de Arturo De Bassi y Celedonio Flores
Canta Edmundo Rivero - Orquesta de Horacio Salgán







jueves, 6 de septiembre de 2012

ACERCA DE JACK THE RIPPER


Los crímenes atribuidos a Jack the ripper ocurrieron en el corto período que va desde el 31 de agosto al 9 de noviembre de 1888, y eso le bastó para ser uno de los asesinos con más prensa durante todo el siglo XX.
Los hechos ocurrieron en un suburbio londinense en el que vivían desocupados, inmigrantes indocumentados, prostitutas y curdelas, es decir, un suburbio habitado por gente enferma porque era pobre y que cada día era más pobre porque estaba enferma.
Las víctimas eran prostitutas y, según los riperólogos, que los hay, no fueron más de cinco.
El nombre de la primera fue Mary Ann Nichols, que fue encontrada degollada y con mutilaciones en el abdomen.
Extrañas e ingeniosas teorías tendientes a esclarecer el enigma de la identidad de Jack the ripper o Jack el destripador, terminan diluyéndose entre las brumas londinenses y las de nuestro Riachuelo, dado que hay quienes sostienen que el mencionado asesino serial vino a terminar sus días entre nosotros. En todo caso no ha sido el único, ya que la criatura del Dr. Frankenstein también barajó la posibilidad de autoexiliarse en estas latitudes.


JACK THE RIPPER

Soy fino, pulcro y muy ordenado.
Visto de oscuro y salgo los martes.
Sólo Picasso me ha interpretado:
yo a las mujeres las quiero en partes.

Mi gran orgullo es mi maestría
(que no se dio por casualidad).
Yo fui ayudante de anatomía.
¡Lo mejorcito en la Facultad!

Por lo que sigue no se me asuste.

Soy Jack the Ripper pa´ lo que guste.
Ya pasó un siglo y de cuando en cuando

si vuelvo al yeite de destripar,
es porque busco seguir zafando
y hacerle un corte a la Scotland Yard.