jueves, 25 de diciembre de 2014

ACERCA DEL MUÉRDAGO Y LA NAVIDAD

Si hay una planta “estrella” en la Navidad, con permiso, por supuesto, del tradicional  pino navideño, es el muérdago.  Lo vemos, en esta época del año, como adorno en diseños para los papeles con que se envuelven los regalos, en tarjetas de felicitación y en adornos de puertas y ventanas. 
Ahora, respecto a la costumbre de besarse debajo del muérdago, esta  provendría del folklore escandinavo, que sostenía que Frigga, diosa del amor y la belleza, obsequiaba con un beso a todo el que pasase debajo de esta planta.
             El muérdago, desde la antigüedad, ha sido venerado como símbolo de fertilidad y vida eterna. Se lo consideraba asimismo como antídoto contra los venenos, como afrodisíaco y de gran valor para diversos usos medicinales y mágicos.
            Sus lustrosas bayas eran utilizadas como amuleto contra la epilepsia, las pesadillas y la brujería; la planta también representaba buenos deseos, amistad y felicidad. En Europa se las colgaba en el frente de las casas y en las puertas de los establos para mantener alejadas a las brujas; el que poseía una ramita de muérdago estaba dotado de la cualidad de ver a los fantasmas.
 En estos días, a usted le podrá resultar fácil adquirir esta planta, pero... un consejo: ¡No se automedique! 



           "Navidad" - vals de Osvaldo Pugliese y Eduardo Moreno  - Pugliese / Jorge Maciel

jueves, 18 de diciembre de 2014

ACERCA DE LA PALABRA BOBO


      Bobo significa tonto, y proviene del latín balbus, tartamudo, (de ahí el verbo balbucear).
            Se aplica a la persona que dice o hace cosas que denotan falta de inteligencia, de listeza o de discreción, a la persona de muy corto entendimiento o extremadamente cándida. O sea que, un bobo viene a ser un simple o simplón, un inocente, un memo, un pánfilo, un pavitonto, un pazguato, un botarate, un papanatas, un mastuerzo, un gaznápiro, o, simplemente, un melón. Se emplea como insulto y, con frecuencia, se utiliza en broma y sin intención ofensiva.
            A fines del siglo XIX, esta palabra pasó al lunfardo con el significado de reloj. Lo común entonces era el uso del reloj de bolsillo, al que se llamó bobo, según algunos, porque se dejaba robar muy fácilmente.
            Pasado el tiempo, a alguien se le ocurrió asociar el tic tac del bobo con el tic tac de las contracciones cardíacas y pasó a llamarse bobo, también, al corazón. Están los que dicen que a este último se lo llama así porque trabaja todo el día y no descansa nunca.
En estos casos, entiendo que lo anecdótico, sin ser arbitrario, es menos peligroso que querer encontrar su origen en una lengua extranjera. Algo que, sí podemos hacerlo si nos referimos al bobo que, al comenzar este siglo, ha venido a reemplazar al yuppie. El nuevo término -bobo- estaba formado por las dos primeras letras de la expresión francesa bourgeois bohème, burgués y bohemio*. Se trataba de jóvenes exitosos que cultivaban el buen gusto, el confort y el perfil bajo; para quienes la ostentación era cosa de mersas.

*En Francia, de acuerdo con Pierre Merle, la noción de "burgués bohemio" apareció el 15 de junio del 2000 en un artículo de la revista Courrier International. El cantante francés Renaud compuso y cantó una canción dedicada a ellos.

Renaud - Les Bobos

jueves, 11 de diciembre de 2014

ACERCA DE CAPICÚA

En el uso común, se llama capicúa a la cifra que expresa igual cantidad ya se la lea de izquierda a derecha o de derecha a izquierda. O sea, al número que, leído al derecho o al revés sigue siendo el mismo.
Hubo una época, en que a los boletos numerados del tranvía o del colectivo, cuando eran capicúas, se les atribuía un fluido cabalístico y se los coleccionaba. Por igual motivo, han sido y siguen siendo buscados los billetes de lotería con esas características.
En el juego del dominó se llama capicúa al modo de ganar con una ficha que puede ser colocada en cualquiera de los dos extremos.
Esta palabra, es de origen catalán y proviene de cap: cabeza y cúa: cola. Palabras que, al castellanizarse, quedaron unidas con una i latina.
Ahora, cuando lo que se lee igual de izquierda a derecha, que de derecha a izquierda, no es un número sino una palabra o una frase, no hablamos de capicúa sino de palíndromo. Por ejemplo, las palabras oro y anilina; y la conocida frase: Dábale arroz a la zorra el abad.

          
           El dibujante Adolfo Mazzone, creador de personajes memorables, como Piantadino, Batilio, Afanancio y tantos otros, dio a conocer, en 1939, “Mi sobrino Capicúa”. Se trataba de un dientudo que se la pasaba comiendo queso y tenía una suerte bárbara. Era un tarrudo. Alguien que, no obstante ser cap y cúa, tenía más cola que cabeza. Fue muy popular en su tiempo.

"Suerte loca" - tango de Francisco García Jiménez y Anselmo Aieta - Troilo / Fiorentino 

jueves, 4 de diciembre de 2014

ACERCA DEL VOCABULARIO DEL TURF

Gardel y Lunático
El lunfardo, como se ha dicho, suele nutrirse de las distintas jergas. Y en este sentido, una contribución muy generosa ha sido la del turf.
La jerga turfística ha suministrado voces y expresiones que han pasado al uso popular con sentido figurado. Recordemos algunas: dato, que de información reservada, sobre el posible resultado de una carrera, pasa a significar, también, información de buena fuente. Relojear, que originalmente designó el tomar el tiempo de un caballo de carrera, se ha difundido como equivalente de observar con atención o contemplar detenidamente. Apilarse, echarse el jockey sobre el cuello de su cabalgadura, viene a significar en lunfardo acosar o requerir amorosamente a una mujer en la calle. Paponia, deformación de papa, que significa fija segura, pasa a significar cosa ventajosa, algo que posibilita la segura obtención de una ganancia. Batacazo, triunfo inesperado de un caballo que, por tener pocos apostadores, da un buen dividendo. Y por extensión, todo acierto, triunfo o suceso afortunado e imprevisto.
          Y entre las frases de entendimiento común: poner el número, significa poner el del caballo que gana en el primer puesto del marcador; dar algo por seguro. Salir de perdedor, es dejar de tener mala suerte en cualquier empresa o actividad. 
          Y por último, estas tres, que son descalificantes: ‘no acertar ni una’, no correr más’ y no estar en carrera’. 

                       Otros Mosaicos relacionados con el turf: 
ACERCA DE ALGUNAS EXPRESIONES NACIDAS EN EL HIPÓDROMO
ACERCA DE UNA POTRANCA INOLVIDABLE

"Soy una fiera" - milonga de Francisco Martino - canta Carlos Gardel

jueves, 27 de noviembre de 2014

ACERCA DEL ORIGEN DE LA PIZZA


Dicen, los que entre pizza y pizza se han dedicado a historiarla, que todas las civilizaciones la han conocido. Que bajo distintas formas y gustos ya cumplió tres mil años y que su antepasado remoto, la chozna de la chozna de su chozna, fue una simple hogaza.
En el antiguo Egipto, los panaderos, que ya eran gremio, al amasijo de harina y agua le agregaron levadura por primera vez, y lograron así estirar y afinar la masa hasta hacerla llegar a la mesa del mismísimo Faraón. 

Y la levadura, como antimazacote, hizo carrera. Los griegos y otros pueblos del medio Oriente al comprobar que alivianaba y aireaba el pan, la adoptaron.
Aunque los etruscos fueron los primeros en hornear pan sobre piedras calientes, existen informes que cuentan que los soldados persas de Darío el Grande, después de las batallas, solían hornear sobre sus escudos panes finos que acompañaban con queso y dátiles. Algo ya más próximo a la pizza que conocemos.
Heródoto nos cuenta que los babilonios consumían pan plano, y el poeta Arquíloco, en uno de sus versos nos dice que para preparar la hogaza, alimento principal del soldado, este  utilizaba su propia lanza para estirarla..
Siglos después, también los griegos, pero esta vez los asentados en el sur de Italia y especialmente en Sicilia, serían los que en tiempos de la proto-pizza darían un paso al frente aderezando el pan antes de hornearlo.
Más tarde, los romanos, adaptando y adoptando recetas y métodos de preparación de etruscos y griegos, inventaron para siempre lo que sería la redondez de la pizza y pasaron al panis focacius, que cocinaban las mujeres en hornos comunales. Una masa cocida similar al pan, condimentada con hierbas y semillas o, simplemente, con lo que se tenía a mano.
Una hogaza redonda que los antiguos -dicen- comenzaron utilizando como mantelito individual o como plato en el que apoyaban todo lo que comían y que terminaron comiendo.

Catón el Viejo, el que vivía obsesionado con la destrucción de Cartago, hace algo más de dos mil años, hablaba en uno de sus escritos de «una masa redonda aderezada con aceite de oliva, hierbas y miel, horneada sobre piedras». Se estaba refiriendo a una “dulce pizza” sin saberlo.

En el transcurso de los siguientes siglos, mediante las conquistas de Roma y las consecuentes adopciones de las costumbres romanas en las regiones colonizadas, este alimento se difundió en toda Italia llegando hasta las Galias.
Fueron surgiendo así diversas variantes regionales. Variantes que, aún hoy se siguen preparando con los mismos ingredientes de antaño.
Quinientos años después hizo su aparición la mozzarella, elaborada con leche de búfala, y han tenido que pasar muchos más, descubrimiento de América mediante, para que hiciese su aparición el tomate. Si bien inicialmente sólo se lo utilizó con fines decorativos, con el correr del tiempo (fines del siglo XVlll) la gente se animó a comerlo, y allí comenzó la verdadera historia de la pizza.
A partir de entonces, muchos creyeron ver en esta preparación una simbólica representación de la ciudad de Nápoles. El borde negro, como quemado por los ríos de lava del Vesubio; las blancas islas de mozzarella como si fuesen barrios y el rojo del tomate como un canto a la vida.
                            
Alejandro Dumas (padre) en su libro Le Corricolo (capítulo Vlll), nos dice que la pizza, en Nápoles, era comida de gente humilde, sobre todo en invierno, y que se elaboraba con aceite, tocino, queso, tomate y anchoas.
Si bien la Antigua Pizzería Port’Alba, en Nápoles, fundada en 1738, es considerada como la primera pizzería del mundo, la historia nos cuenta que fue un único hombre el que creó la pizza tal y como la conocemos actualmente. Se llamaba Raffaele Esposito, propietario de la Pizzería “Pietro... e basta cosi” (literalmente "Pedro... y esto es todo"), fundada en 1780, cuyas puertas, ahora con el nombre de Pizzería Brandi, continúan abiertas. Él fue quien preparó, en 1889, una pizza especial para agasajar al Rey Umberto Primo y la Reina Margarita. Cuentan que a la reina, especialmente exigente con la comida, no le gustaban los sabores fuertes. Así que Esposito, como tributo a los reyes en su visita y para dar un toque patriótico a la pizza, la elaboró con los colores de la bandera italiana: rojo, verde y blanco, esto es, salsa de tomate, albahaca y queso de búfala, la auténtica mozzarella. A la reina Margarita le gustó tanto este plato, que bautizaron la creación con su nombre. Y así nació la “pizza Margarita”.
Según el Nuovo Dizionario Etimológico della Lingua Italiana, de Manlio Cortelazzo y Paolo Zolli, en alemán antiguo bizzopizzo (bissen en el idioma alemán actual) significaba mordisco y trozo de pan. En el siglo XII pizzo se convierte en pizza e indica "un pequeño pan redondo y tierno", típico de los pueblos lombardos. 

Aunque los orígenes de la pizza puedan rastrearse entre persas y griegos, los napolitanos ni lo discuten. Ellos se sienten y dicen ser los inventores de la que llaman su segunda comida nacional. Recordemos que para los italianos la primera siguen siendo los espaguetis.

¡Y ahora una canzoneta! - "Sensa Mamma e Sensa Amore" - canta Alberto Castillo

jueves, 20 de noviembre de 2014

ACERCA DEL MANGO

La palabra mango (prob. del portugués mango, moneda antigua), con el significado de peso moneda, también usada en Brasil y provincialmente en Portugal, podría tener un origen francés.
Sabemos por José Barcia que en 1933 se publicó en París La Historia de los Dogmas, obra en tres tomos escrita por Joseph Turmel. Y en ella, en el capítulo III del tercer volumen, dedicado al estudio del Papado, en la parte correspondiente a las finanzas pontificias, se lee lo siguiente: ”El rey anglosajón Ethelwulf, cuyo hijo había recibido la unción real de manos de León IV, fue a agradecerle al Papa su benevolencia y en testimonio de su reconocimiento prometió entregar a la sede apostólica una renta anual de trescientos mangons.” Donación ésta a la que se llamó «Denario de San Pedro». Posteriormente, el rey Sancho de Aragón prometió a la Santa Sede un tributo anual de quinientos mangons. 


En el diccionario de francés antiguo editado por Larousse en 1947 leemos lo siguiente: Mangon, palabra de etimología desconocida, que circuló entre los siglos XI y XIII con el significado de escudo de oro, equivalente a dos besantes.
Parece claro que mangon fue el nombre de una moneda conocida en plena Edad Media, no sólo en Francia y Roma sino también en otros países de Europa, incluyendo a Portugal, donde, con el tiempo, pasó a llamarse mango
Y a todo esto, entre nosotros, entre palabra y palabra, hay una pregunta que se nos hizo ranchera:... “¿Dónde hay un mango, viejo Gómez?”

¿Dónde hay un mango? - ranchera - Letra: Ivo Pelay - Música: Francisco Canaro 
Canta: Tita Merello

jueves, 13 de noviembre de 2014

ACERCA DE LA SAL Y EL LÍQUIDO

           Cuando los romanos tomaron como unidad de trueque a la oveja dieron origen al término pecuniario, y para referirse al tránsito de valores de un lado a otro se recurrió a la voz “pecus”, la que en latín significa ganado.
            Ganado lanar para hebreos, y vacuno para griegos, representaron la gran moneda de hace veinticinco siglos. El signo, símbolo o referencia, se concebía entonces a partir de objetos reales y de inmediata utilidad. Como se ve, todo en “especias”, como cuando se le pagaba a los esclavos griegos y de Oriente con cupos de sal (alimento del sudor ganado a fuerza de sudores), de donde proviene, justamente, la palabra salario (del latín salarium), y de la que deriva “salado”, aquí con el significado de algo muy caro, de precio excesivo. 

            Sólidus, nombre de una antigua moneda romana, es la que derivará en sueldo (sinónimo de salario), sin perder por ello el significado original de sólido: cuerpo cuyas moléculas tienen entre sí mayor cohesión que las de los líquidos. Y esta última palabra, líquido, es ahora la que me lleva a la ele del diccionario, donde el señor Larousse me dice que líquido, en segunda acepción, significa dinero disponible, caudal líquido, dinero líquido.
           Cerrado el diccionario la reflexión se impone: En términos de economía, las palabras parecen no variar mucho y todo se nos muestra muy sencillo. Estar ilíquido, entonces, es estar como el plumaje del pato, es lisa y llanamente “andar seco”, que es lo que ocurre cuando falta circulante y los “entendidos” dicen que “hay iliquidez" . 

"Pato" - tango de Ramón Collazo - Canta Alberto Castillo

jueves, 6 de noviembre de 2014

ACERCA DE ENRIQUE DELFINO

Enrique Delfino vivió en Villa Urquiza durante las décadas del diez y el veinte, descontándole a la primera los tres años de su estada en Montevideo y a la segunda el tiempo que le demandó realizar exitosos viajes por Norteamérica y Europa.
Nació y murió en Buenos Aires, siendo las fechas que marcan los extremos de su vida el 15 de noviembre de 1895 y el 10 de enero de 1967.
En 1917, con “Sans Souci”, Enrique Delfino no sólo creó una nueva modalidad del tango instrumental, al que jerarquizó estéticamente, sino que, además, hizo escuela entre compositores de prestigio.
Iniciador del "tango romanza", caracterizado por lo melódico, por su vuelo lírico y su depurada musicalidad, fue también quien creó en 1920 el molde musical del “tango canción”, al escribir “Milonguita” con letra de Samuel Linnig.
Enrique Delfino fue un músico de escuela, eximio pianista, compositor de tangos inolvidables, actor y humorista.
Compuso más de doscientos tangos, escribió música para películas, para numerosas obras de teatro y realizó exitosas giras por diversos países de Europa.
Solía recordar que cuando fue presentado en el hall del Teatro Maravillas de Madrid a Don Jacinto Benavente, ante su emocionada sorpresa, el gran dramaturgo le estrechó la mano diciéndole “mozo traiga otra copa…”
Era tal su dominio del piano, que daba la impresión de ser éste un apéndice de sus manos.
            Si algo evidencia la magnitud de su obra, baste con señalar que Gardel le grabó 26 temas.

Y al decir del Dr. Luis Adolfo Sierra, Delfino, el querido Delfy, ha sido el músico porteño que más hizo cantar a su ciudad.

"Aquel tapado de armiño" de y por Enrique Delfino

jueves, 30 de octubre de 2014

ACERCA DE ALGUNOS EPITAFIOS HUMORÍSTICOS

      Se llama epitafio a toda inscripción que, dedicada a la memoria de una persona fallecida, se coloca sobre su sepultura.
Los primeros epitafios conocidos pertenecen a los antiguos egipcios.
            Pero hoy lo que quiero recordar es el paródico estilo epitafial que, en forma lúdica y ajena a toda pretensión literaria, aparecía en la revista Martín Fierro, en la sección denominada Cementerio Humorístico.
            A Calixto Oyuela, severo crítico y hombre por entonces de edad senecta, alguien le dedicó, burlonamente, esta cuarteta:

Bajo esta lápida fría / descansa Calixto Oyuela. / Fue compañero de escuela / de Mármol y Echeverría.

            También el poeta y recitador santafesino Rogelio Araya, cuya facundia parecía arredrar a sus colegas y amigos, fue recordado de este modo:

Descansa dentro de esta fosa / el vate Rogelio Araya. / Apretemos bien la losa, / no sea que se nos vaya.

            Dentro de los que podríamos llamar autoepitafios, o sea, los escritos por "el dueño de casa", quiero destacar dos. El de Groucho Marx, que dice:

  Perdonen que no me levante *


            Y otro que encontré en un viejo cementerio de provincia. Tal vez el epitafio más rotundo y metafísico que se haya escrito jamás: 

                                                          Me parece que va para largo

            En una oportunidad, un poeta amigo, después de “salir” (como solemos decir los médicos) de un edema agudo de pulmón, lo primero que hizo fue pedir papel y lápiz para poder escribir un poema sobre la muerte.
            Al dorso de la receta le adjunté el siguiente anti-epitafio:

Yace aquí quien no yace ni con receta,
de lo cual a su médico no hago cargo.
Como tumba reniego de este poeta
que por buscar la rima siguió de largo.
  

* En realidad, en su tumba no figura dicho epitafio. Groucho Marx dijo esa frase en una entrevista que concedió, en la que afirmó que ese era el epitafio que querría tener en su tumba.

jueves, 23 de octubre de 2014

ACERCA DE BORGES Y EL LUNFARDO

            Pienso que Borges, a pesar de él mismo, ha tenido mucho que ver con el lunfardo. Pues estoy convencido de que, al decir de Gómez Bas, el lunfardo es también un aire y no sólo un muestrario de palabras.
            Jorge Luis Borges, con su cuidado y elevado estilo, alguna vez aseguró sentenciosamente que el lunfardo “es una jerga artificial, una especie de broma”, aunque no por eso dejó de prestarle atención a las “proezas orilleras” que escuchó en boca de “viejos caudillos suburbanos”.
Borges y Rivero
            No olvidemos que su infancia transcurrió en el barrio de Palermo, entonces apartado arrabal de conventillos, terrenos baldíos y de guapos. En no pocos de sus poemas y en muchos de sus cuentos evoca a los antiguos cuchilleros de principios de siglo y el ambiente de las orillas que dan color local a sus creaciones.          
          Insisto en que tal vez Borges esté más cerca del lunfardo de lo que podamos suponer. Porque en el lenguaje cuentan los matices, la intención o el acento que se pone a veces sobre cada vocablo, el valor que denotan las palabras según se desprende de la descripción o el relato de un contexto.
         Si se siente entrañablemente a Buenos Aires y todo lo que a esta ciudad concierne; si se logra un poema de “calle con almacén rosado”; si se escriben milongas de Jacinto Chiclana, de don Nicanor Paredes o de Manuel Flores; si se urden historias de tauras y compadritos, aunque en todo ello se eviten cuidadosamente las voces lunfardas, es imposible, en cambio, esquivar cierto talante malevo y ese aire lunfardo al que me referí anteriormente.

"Milonga de Jacinto Chiclana" - de Jorge Luis Borges y Astor Piazzolla  
Canta Edmundo Rivero

jueves, 16 de octubre de 2014

ACERCA DEL MAROTE

Según Enrique Del Valle, la palabra marote deriva del nombre de un baile africano en el que se movía mucho la cabeza. Lo cierto es que marote, con el significado de cabeza, parece proceder del francés y ésta sería su historia:
En Europa, en el medioevo, ninguna epidemia ha registrado tantas víctimas ni ha causado tanto terror como la llamada muerte negra. Para defenderse de ella, la medicina popular recurría a plegarias y penitencias, y le pedía ayuda a San Roque y a San Sebastián. En tan gran mortandad, los hombres veían un castigo de Dios. En Francia, el miedo a la muerte y al Juicio Final provocado por la peste hizo que se recurriese a la Virgen como mediadora de la misericordia divina. Se fabricaron entonces muñecas, llamadas Marie, a las que la devoción popular consideraba representación de la Virgen María. El nombre de Marie devino luego en Mariotte y posteriormente en Marotte, nombre éste con el que se pasó a designar las cabezas de cartón, madera u otro material que se utilizan en las tiendas para exhibir pelucas o sombreros. Y es muy probable que del marotte francés haya surgido el marote nuestro (cabeza; inteligencia; capacidad de entender), facilitando el trámite su asociación con la palabra mate. O sea que, en el traslado de esta palabra del francés al lunfardo, bien pudo haber sido una peluquera o una costurerita, la que dio el primer paso.
Y algo más:
           Se llama MAROTE (conocido también como marotera) a una danza de galanteo muy antigua.  En Buenos Aires (y en algunas provincias del Norte) se lo bailó a partir de 1850.
            Tuvo en cierta época” muy mala fama”. La intención de los bailarines lo hizo desenfadado.
            Luego fue refinándose hasta ser admitido en las reuniones familiares criollas. 
            La actual interpretación de esta danza, es graciosa y su coreografía es muy sencilla; tiene una combinación de ritmos rápidos y lentos.

            También recibe el nombre de MAROTE el lazo torcido, muy pesado.

Bailando "EL MAROTE"

jueves, 9 de octubre de 2014

ACERCA DE LA LUJURIA

     
"La Lujuria" - Ilustración del pintor Norberto Pagano
      La lujuria, considerada un apetito desordenado de los deleites carnales, es uno de los siete pecados capitales. Tan vieja como la humanidad, la lujuria persigue únicamente los goces de la carne, sin discriminar por eso a los vegetarianos.
            Encendiendo y untando, sin mirar a quien, fue causa de la destrucción de Sodoma y Gomorra. Desde entonces, las experiencias prohibicionistas y puritanas se han sucedido alternativamente en el curso de los siglos, inspiradas siempre por principios morales y religiosos.
            El emperador Heliogábalo, pensando, tal vez, que los juegos del cuerpo son deplorablemente limitados, ofreció un premio (que según tengo entendido nadie reclamó) a cualquiera que pudiera inventar un nuevo vicio.
            Y así como están los que piensan que el cuerpo es el camino más corto de un alma a otra, están también los que oponen a este pecado la virtud de la castidad.
            Pero veamos que es lo que nos podría decir la lujuria en su descargo:

    LA LUJURIA

          (de "Los 7 Pecados Capitales" -
          Cantata de Luis Alposta
          y Pascual 'Cholo' Mamone)
  
Desenfreno y deseo.
Cuando yo busco un nexo
es el del sexo.

Entre sombras y goces,
seducir a un mortal
sigue siendo un placer fenomenal
del que no se privaron ni los dioses.

Dirán que soy impura,
voluptuosa y ligera.
Son infundios que larga la censura
cuando me ve con carne en la ganchera.     

Desenfreno y deseo.
Cuando yo busco un nexo
es el del sexo.

Y digan lo que digan
no me invalidan.
Soy la más divertida.
Del afrecho
a mi lecho
hay sólo un trecho.
¡Yo soy la exuberancia de la vida!

"La lujuria" - de la Cantata sobre los 7 Pecados Capitales
Canta Lulú - Bandoneón Sebastián Zasali
Teatro Nacional Cervantes, 24 de abril de 2013

jueves, 2 de octubre de 2014

ACERCA DEL BARRIO ÍNTIMO


      Hubo una época en que nuestro primer contacto a cielo abierto con el barrio se producía en la vereda, hasta que la fisiología y los juegos se encargaban de que ésta nos resultara chica. Era entonces cuando el mundo alcanzaba la dimensión de una cuadra. Después, la llegada de otros juegos nos llevaría a realizar todo un estudio topográfico de la misma, hasta que a fuerza de sacarle punta un buen día le descubríamos la esquina. Allí, en tiempos del picado nos habría de sorprender el de la pubertad, y comenzaría a gestarse en nosotros esa especie de segunda nacionalidad que tarde o temprano sacamos a relucir: la del barrio
           En realidad, esta evocación apunta a cuanto se podría llamar “el barrio íntimo”, reducido tan sólo a nuestra cuadra, a la otra, a la de la vuelta y a la de la vereda de enfrente… con una esquina de almacén, algún pasaje y la yapa de un potrero, al que, recién después de unas cuantas afeitadas, tuvimos la imperiosa necesidad de incorporarle un Café.
Después llegó esa edad en la que dejamos de coleccionar bolitas para pasar a coleccionar corbatas, y la vida comenzó a mostrarnos otros rumbos, mientras el barrio se nos iba encogiendo hasta el domicilio. 


En el Bar "Torres" - último "estaño" de V.U.
7 de febrero de 1982


BARRIO

Barrio que fuiste mundo de mi infancia,
con baldíos y casas que se han ido.
Qué importa ver las calles que antes viera
y dar los mismos pasos que ayer diera,
si en el gris del asfalto está el olvido.

Cuadriculado mundo de mi infancia,
con mil cosas que han sido y hoy evoco.
Aquél de las bolitas, el balero
y el picado en las tardes de potrero. 
           Ya no sos el que fuiste, y yo tampoco.
                                 
                                                            L. A.

 "Barrio pobre" - tango de Vicente Belvedere y Francisco García Jiménez
por el Sexteto de Francisco Pracánico


jueves, 25 de septiembre de 2014

ACERCA DE BEBA BIDART

Rosita Quiroga, Beba Bidart y Luis Alposta - En Taconenado - 1981
Eliane René Schianne Bidart -tal su verdadero nombre- nació en Buenos Aires el 3 de abril de 1924. Se formó como actriz en el Teatro Infantil Labarden y como bailarina en el teatro Casino, en el que debutó como corista a los quince años.
Como cantante, realizó unas treinta grabaciones, entre las que se pueden destacar sus interpretaciones de Me bautizaron milongaEl firuleteLa milonga y yo (letra de su autoría) y Ventarrón.
Su primera actuación en cine fue en Los Pulpos en 1948 junto a Olga Zubarry, Roberto Escalada y Carlos Thompson, a la que seguirían más de treinta filmes.
En televisión se inició en La revista de Dringue, con Dringue Farias. Participó también en Tropicana Club, La Botica del Ángel, Chantecler y Grandes Valores del Tango, entre otros programas musicales; en telelenovelas, como Rolando Rivas taxista, y en programas de humor como Porcelandia y Villa cariño está que arde.
En teatro trabajó con Tato Bores y Olga Zubarry en la obra Madame Trece y participó en espectáculos de tango como Tu cuna un conventilloSomos del dos por cuatro y Una noche en Buenos Aires.
Además de actuar y cantar, Beba Bidart fue una gran bailarina de tango, a quien Mariano Mores le dedicó su milonga Taquito militar.
En 1979 abrió sus puertas “Taconeando”, tanguería famosa por la que desfilaron artistas de renombre, comenzando por la propia dueña, que era ella.
La conocí en 1981-nos presentó Rosita Quiroga- y diez años después pasamos a ser cofrades en la Academia Porteña del Lunfardo, en la que ocupó el Sillón “Juan Francisco Palermo”. 
           Beba Bidart falleció el 27 de agosto de 1994. 
Hoy, en La Vereda de Beba (Balcarce 725) se erige una estatua en su homenaje. 


Beba Bidart baila con Tito Lusiardo - Música: Troilo y Grela

jueves, 18 de septiembre de 2014

ACERCA DE ALGUNOS GENTILICIOS LUNFARDOS

   
    Son gentilicios los adjetivos calificativos que señalan el lugar de donde es originaria una persona o cosa, afirmando así su singularidad. Pueden indicar una ciudad, como rosarino, de Rosario; un continente, como americano, de América; un país, como argentino, de Argentina; o una región, como patagónico para el que está con los pies en la Patagonia , o rioplatense para el que los tiene en ambas orillas del Plata. Los gentilicios suelen formarse mediante una gran variedad de sufijos, respetando en parte el nombre del lugar de origen.
            Veamos algunas excepciones:
Suele llamársele ruso, aunque no haya nacido en Rusia, a la persona de origen hebreo; y eso, por haber provenido la inmigración judía a la Argentina mayoritariamente de aquel país. En este caso, el idish le aportó al lunfardo la palabra moishe o móishele, diminutivo de Moisés, que, también, devino en gentilicio de judío.

“Tranvía de Inmigrantes” de Buenos Aires en 1912
Iba del embarcadero al Hotel de inmigrantes

Gaita, palabra lunfarda con la que llamamos al nacido en Galicia, al igual que gallego o yoyega, extiende su significado y pasa a ser sinónimo de español. Otro ejemplo lo encontramos en la palabra tano, que proviene del acortamiento de napolitano, y se utiliza no sólo para designar a los de Nápoles sino a los italianos todos.
Yoni, deformación de Johnny, Juancito, que ha pasado a ser gentilicio de inglés, por extensión pasó a serlo también de norteamericano.
Con el gentilicio turco, por lo general, no nos referimos en exclusividad al natural de Turquía, sino también a toda persona de ascendencia árabe o musulmana. 
Y por último el che, que, debido a la frecuencia con que lo utilizamos, pasó a ser, preferentemente en Centro América, sinónimo de argentino.     


"La violeta" - tango - Letra: Nicolás Olivari  / Música: Cátulo Castillo 
Orq. Aníbal Troilo / canta Jorge Casal

jueves, 11 de septiembre de 2014

ACERCA DEL "SONETO A UN MALEVO QUE NO LEYÓ A BORGES"

            En 1974 escribí un soneto en el que hago referencia a un malandra.
 Dicho soneto fue musicalizado por Edmundo Rivero y, pocos días después, estrenado por Roberto Achaval en un local nocturno de Bahía Blanca.
            Aquella noche, cuando el cantor terminó de actuar, recibió una llamada anónima en la que le decían: -Lo volvés a cantar y te reventamos.

SONETO A UN MALEVO
QUE NO LEYÓ A BORGES
  
No recibió la herencia del cuchillo
y con la droga reemplazó al coraje,
se enroló en el moderno malevaje
de inconscientes con dedo en el gatillo.

Lo trataba a su padre de masoca
porque supo ser siempre un laburante,
mientras él era sólo un delirante
que pensaba en tener la mosca loca.

Pero un mal día se escurrió la suerte
y boca abajo lo escrachó la muerte
vestido de polera y metralleta.

Es la historia de siempre se me antoja.
Que al que cruza al destino con luz roja,
no le falta quien le haga la boleta.

       4 de junio de 1974

"Soneto a un malevo que no leyó a Borges" - de Luis Alposta

jueves, 4 de septiembre de 2014

Acerca de un soneto pretanguero de Rubén Darío

    
          En el tango, el nombre de la capital de Francia lo encontramos en no pocos títulos. Y vayan como ejemplos: La que murió en París; Anclao en París; Araca París; Canaro en París y Siempre París. A éstos podrían sumarse títulos afines, como: Francesita; Griseta; Mimí Pinsón; Claudinette; Madame Ivonne; Margarita Gauthier... 
            Lo cierto es que podrían citarse muchos poetas "francesistas" y, entre los que se dieron el gusto y bebieron champán, no podemos dejar de nombrar a Rubén Darío, quien al hablar de su trayectoria poética en el poema inicial de Cantos de vida y esperanza (1905), sintetiza sus principales influencias afirmando que fue "con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo". Él, el lírico Rubén, que con la anécdota, el espíritu y el alejandrino francés de su soneto a Margarita, escrito en 1888, bien podría ser considerado el precursor de las letras de tango. Y pruebas al canto:       
Portada de la edición de 1885
dibujada por Albert Lynch

MARGARITA

Recuerdo que querías ser una Margarita
Gauthier. Fijo en mi mente tu extraño rostro está,
cuando cenamos juntos en la primera cita
de aquella noche alegre, que nunca volverá...

Tus labios escarlata, de púrpura maldita,
sorbían el champaña del fino baccará.
Tus dedos deshojaban la blanca margarita:
Si...! No... ¡ Si...! No... Y sabías que te adoraba ya.

Después... ¡oh flor de histeria! Llorabas y reías.
Tus besos y tus lágrimas tuve en mi boca, yo.
Tus risas. Tus fragancias. Tus quejas eran mías.

Y en una noche triste, de los más tristes días,
la muerte -la celosa...!- por ver si me querías
como a una margarita de amor, te deshojó...



"Margarita Gauthier" - tango - Letra de Julio Jorge Nelson
Música de Joaquín Mauricio Mora - Canta Raúl Berón

jueves, 28 de agosto de 2014

ACERCA DE ¡CHAU PINELA!

Acuarela de Alvaro Saralegui Rosé
      Es sabido que el pueblo, colectivamente, no puede crear lunfardismos, ni voces, ni expresiones populares. Es necesario que alguien sea el creador, que alguien sea el primero. Conocer la partida de nacimiento de estas voces y expresiones y las circunstancias en que han sido creadas, es, por lo general, imposible. Aunque a veces, el hecho originario puede hacerse anecdótico y ser recogido, como, por ejemplo, en este caso.
            Nos contaba el Dr. Enrique Burone Risso que, en San Fernando, a principios del siglo pasado, un importante punto de reunión lo constituía la confitería de don Emilio Frugone. Ubicada a escasos cincuenta metros de la Iglesia Catedral, los domingos, después de la misa de once, concurrían allí los vecinos a comprar los exquisitos postres que dieron fama al establecimiento. La confitería pasó a ser, además, un lugar de tertulias.
            Uno de los habitués a dichas reuniones dominicales era don Ángel Pineda, gran amigo de todos, quien al despedirse al filo del mediodía, después de haber gustado algún aperitivo o bebida de la época, dirigiéndose al dueño del local le preguntaba con la cortesía que lo caracterizaba: ¿Qué le debo don Emilio? A lo que éste, encontrándose atareado con la preparación de los pedidos, invariablemente le respondía con un simpático y cariñoso -¡Chau Pineda!, queriéndole significar con ello que, debido al enorme trabajo de ese momento, el cobro de lo consumido lo dejaba para otra ocasión. Y así, con el tiempo, la frase se fue difundiendo, hasta transformarse en ¡Chau Pinela!, una expresión popular que quiere decir: -¡Ya está, sanseacabó! Expresión usada, generalmente, para poner término a una discusión.

¡Chau Pinela! - tango - Letra y música de Humberto Castiglioni
Grabado por el sexteto de Carlos Di Sarli con la voz de Ernesto Famá (1930)

jueves, 21 de agosto de 2014

ACERCA DE VICENTE GRECO Y LA ORQUESTA TÍPICA

Vicente Greco
 La familia de los Greco vivía en el famoso conventillo El Sarandí, que estaba situado en el 1356 de la calle del mismo nombre. Allí vivían también, en la pieza número 15, la legendaria pareja de “la Moreira” y “el Cívico”. A ese domicilio solían concurrir, para escuchar el fueye de Vicente, nada menos que Evaristo Carriego, Roberto J. Payró y el Dr. José Ingenieros.
            Vicente Greco, “Garrote”, uno de los valores más jóvenes y más talentosos de su generación, quien a los doce años de edad actuaba ya como ejecutante profesional, fue músico, bandoneonista, director y autor de recordados tangos, tales como El flete, Racing Club, La viruta y Ojos negros, entre otros muchos.
Vicente Greco y su Orquesta Típica Criolla
            Digamos ahora que ha sido él, en 1911, quien al ser requerido por la Casa Tagini para grabar sus tangos, adoptó la feliz denominación de Orquesta Típica Criolla, la que pasó a ser al poco tiempo Orquesta Típica a secas.
            Y digo feliz denominación, porque fue a partir de entonces y hasta la fecha, que bajo este rótulo se diferencian perfectamente los conjuntos de tango, de todos aquellos que interpretan repertorios populares de otros géneros. En síntesis, Orquesta Típica, un sello de identidad que, nuestra música popular debe agradecerle a Vicente Greco, además de sus inolvidables tangos.

"Pulmonía doble" - tango de Juan Abate - Por la Orquesta Típica Criolla de Vicente Grecco
Figuran aquí 19 grabaciones de Grecco y su Orq.

jueves, 14 de agosto de 2014

Acerca del bichito de luz perdido en la neblina

     
       H
ay palabras que, al ser escuchadas sin prestar la debida atención, quedan mal registradas en nuestra memoria. El hecho de que sean vocablos que pocas veces se ven escritos contribuye en buena medida a esos errores fonéticos.
            Así la palabra vidorra, que significa vida regalada, cómoda y fácil, es oída y registrada con igual significado como vidurria; aspaviento, término con prosapia latina que quiere decir demostración excesiva o afectada de espanto, admiración o sentimiento, escuchada a la ligera se transforma en espamento y un tipo aspaventoso pasa a ser un espamentoso. Y están también aquellos que, no obstante escuchar cada tanto la palabra comisaría, se empeñan en decir comisería, sin detenerse a pensar, seriamente, que, en este caso, un comisario tendría que pasar a ser un comiserio.
            Tuco, del quichua tucu, brillante, denomina al insecto luminoso como el cocuyo, pero con la fuente de luz en el abdomen, o sea, el bichito de luz. Y un bichito de luz, o sea un tuco, perdido en la neblina, si bien tiene sentido, bien (también) lo puede perder cuando decimos como turco en la neblina

Otra versión:  la frase en cuestión es producto de una serie de cambios y derivaciones que comienzan cuando en España se llamó turca a la borrachera. De allí viene "agarrarse una turca", emborracharse. Y ¿quién puede hallarse más confundido que un borracho que se pierde en la niebla? 
El pasaje de ‘con la turca’ a ‘como turco’ lo realizó espontáneamente el uso popular. 
Y así el turco, aunque haya estado sobrio, entró en el dicho y en la neblina, dando lugar a una pintoresca expresión que vale para cualquiera que ande muy desorientado.


"Bichito de luz" - Abel García