martes, 31 de mayo de 2011

ACERCA DEL ELEFANTE

Un elefantólogo amigo solía decir que cada elefante tiene su frase según el color o el lugar en que se encuentra. Y tenía razón. 
En el jardín del hotel - Nueva Delhi - marzo de 1981
La expresión “elefante blanco” alude a cosa muy cara, a cosa que cuesta mucho mantener; a posesiones que tienen un costo de manutención mayor que los beneficios que aportan. 
 En cambio, recurrir a la imagen de “un elefante en un bazar” es hacer referencia a un botarate; a la manifiesta torpeza de alguien que puede ser lesivo en determinado lugar o circunstancia. Y cosa muy distinta es hablar de “pata de elefante”, que es como popularmente se llamaban a los pantalones Oxford, aquellos que estuvieron de moda en los años 60. 
En cuanto al elefante como amuleto, recordemos que tiene una procedencia hindú que surge de la leyenda de Ganesha, el dios con cabeza de elefante, hijo del dios Siva y la diosa Parvati. Un dios al que solían invocar no sólo mercaderes y comerciantes sino, también, literatos y poetas en busca de inspiración. 
Durante la primera mitad del siglo XX el elefante “de la buena suerte” adquirió fama en el mundo occidental, representándoselo en posición de marcha y con la trompa levantada y doblada hacia atrás, como impidiendo que la buena suerte se escapara. 
 Y tener “memoria de elefante” es recordar, entre otras muchas cosas, los versos de El elefante Trompita, la popular canción infantil de Tito Alberti compuesta en 1947. Y es, también, recordar aquellos versos del tango “En un corsito de barrio, de Yiso y Aznar, que dicen:       

                                                             Cuando la vi peligrosa
                                                             le dije en tono galante:
                                                             -Mañana, mi sol brillante,
                                                             ¿dónde la puedo encontrar?
                                                             -¿Mañana? En el Shangri-La.
                                                             ¡Soy la mujer elefante!
       


"El paso del elefante" (danzón) - baila Cantinflas
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ACERCA DEL DÍA EN QUE COMPARTIMOS UNA MESA NAVIDEÑA CON BORGES

Jorge Luis Borges, José María Mieravilla, Francisco Gil y Luis Alposta
20 de diciembre de 1975
Fue el 20 de diciembre de 1975. Ese día concurrí a la casa de Borges en compañía de un amigo común, el librero don Francisco Gil, que fue quien nos presentó.
La Asociación Amigos de la Casa de Evaristo Carriego, de la que yo era miembro fundador, acababa de nombrarlo Presidente Honorario, y aquella noche había ido a buscarlo para luego ir juntos a la casa de la calle Honduras 3784. Recuerdo que durante el trayecto hablamos de su poema dedicado a Villa Urquiza, de la calle Pampa y de sus visitas a la casa de su prima Norah. Después se acordó de La Siberia como de un barrio bravo, para terminar preguntándome si en Villa Urquiza todavía existían quintas.
También hablamos de los hermanos Iberra, cuyas andanzas ya conocía a través de Rafael Jijena Sánchez, quien solía contarme que su madre había sido maestra de ellos en una escuelita de Turderas.
Cuando llegamos, en el patio de la casa y alrrededor de una mesa navideña, la que lucía un antiguo mantel de hilo, aguardaban un grupo de amigos, entre los que se encontraban el pintor José María Mieravilla, entonces presidente de la Asociación, el entrañable Ricardo Armano y Julio Carriego, hermano del poeta.
Y fue así que, después de escuchar las palabras de bienvenida pronunciadas por la escritora Marcela Ciruzzi, y de disfrutar la charla que Borges improvisara sobre el poeta de los humildes, nos dispusimos todos a brindar por los amigos y por las próximas fiestas. 

"A Evaristo Carriego" de Eduardo Rovira
Por  el trío de Eduardo Rovira
Con imágenes de la película "La calle junto a la luna" 
interpretada por Narciso Ibañez Menta

lunes, 30 de mayo de 2011

ACERCA DEL DENGUE, EL TANGO Y OTROS RITMOS

En nuestro país hubo epidemias de dengue en 1905 (Chaco), en 1911 (Corrientes) y en 1916 (Entre Ríos).
Ya en aquellos años estábamos tan familiarizados con esta enfermedad que hasta le dedicamos más de un tango. Y vayan como ejemplo estos tres: 

1º) «El dengue», tango de Gerardo Metallo (1916).
2º) «¡El dengue!», tango milonga de Miguel F. Alfieri (1917). 
3º) «El dengue», tango del Dr. Arnoldo Yódice y Vicente Demarco (1921).
Por otra parte, Dámaso Pérez Prado, el creador del mambo, y también del dengue, a comienzos de la década del sesenta le dio origen a este nuevo ritmo utilizando llantas de auto como instrumento de percusión. Así nacieron composiciones como “El dengue del tartamudo”, “El dengue universitario”, “El dengue del poli”, “El dengue del bombero” y “El dengue del amor”.
En 1966, en Cuba, fue puesta en escena la zarzuela “El Dengue” del compositor y director Rodrigo Prats, autor de la afamada zarzuela Amalia Batista.
Ahora, con respecto al origen de la palabra dengue (enfermedad del dengue, también conocida como fiebre quebrantahuesos o fiebre dandy), están los que la hacen derivar de la palabra dandy, ya que los ingleses comenzaron a llamar dandy fever a esta enfermedad en el siglo XVII por la forma especial de andar o contonearse que adoptan los que padecen esta enfermedad.
Otra teoría es la que le encuentra origen en la palabra denga, del swahili, lengua del grupo bantú del África oriental. En esta lengua, ki denga pepo designa a las convulsiones dolorosas causadas por los “malos espíritus” o la peste (pepo).
Tanto dandy como denga son voces que aluden a los gestos de remilgo que hacen los afectados por esta fiebre.

"El dengue", tango de Gerardo Metallo (1916)
por Analía Rego
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Dámaso Pérez Prado interpretando "Dengue Maravilla"
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ACERCA DEL AZUL

Parece ser que en la antigüedad no existía una palabra para designar con precisión al azul, un color que provocó siempre cierto rechazo hasta que la Virgen, como observó Michel Pastoureau, fue en su ayuda. 
“Agapantos” (pastel)
Luis Alposta - 1982
En la Grecia antigua, ese color no se usaba para describir ni el cielo ni el mar, y el término glaukos, con el que se lo aludía, tanto podía ser el verde, el gris o el amarillo. 
Para los romanos, el cielo era rojo, asociado al blanco y al oro, pero nunca azul. La actitud de los ciudadanos de Roma frente a este color oscilaba entre la indiferencia y la hostilidad. Nadie se vestía de azul: era el color de la muerte, del duelo y los infiernos. A los varones que se atrevían a llevarlo se los consideraba afeminados; en el teatro era el color con que se representaba a los locos, y el tener ojos como los de la Pulpera de Santa Lucía, se consideraba una desgracia física. 
A partir del año 1000, aproximadamente, los pintores más destacados de entonces comenzaron a darle ese color al manto de la Virgen, y el azul pasó, no sólo a expresar una nueva concepción del cielo y de la luz, sino también a ser uno de los colores preferidos. 
Mucho después, y ya entre nosotros, asociado al romanticismo y la bohemia, con azul de la ropa mediante, habría de darle color a un cuartito en el que Mario Battistella y Marianito Mores compusieron un famoso tango. Era un Cuartito azul que estaba ubicado en Terrada 2410. 

"Cuartito azul" - tango de Mario Battistella y Mariano Mores
Canta Argentino Ledesma acompañado por la orquesta de Jorge Dragone
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ACERCA DEL BARÓN MEGATA

En 1920 un aristócrata japonés, el barón Tsunayoshi Megata, viaja a París con la intención de someterse a una operación para hacer desaparecer, así, una mancha (un hemangioma) que, de nacimiento, tenía en el rostro. 
Al poco tiempo de su llegada ve actuar en El Garrón a la orquesta de Manuel Pizarro. Fascinado por el tango, contrata los servicios de un profesor, hasta llegar a convertirse en un eximio bailarín, olvidándose para siempre de la operación. 
Seis años después, llevando consigo un álbum de discos grabados por Pizarro y por Bianco-Bachicha, regresa a Tokio e instala una academia de baile, gratuita, en la que enseña a bailar el tango a la aristocracia japonesa. A pesar de que no daba clases profesionalmente, quienes lo conocieron me han contado que Megata era muy estricto en la enseñanza del baile y en todo lo referente a urbanidad. 
Personalmente, su figura siempre me interesó, de modo que cuando viajé a Japón emprendí una investigación sobre su persona. Tuve la suerte de conocer a varios de sus discípulos y, entre ellos, fue la duquesa de Okuma la que me contó que Megata era muy aficionado a los deportes. Piloto de avión, después de las lecciones solía conversar sobre aviación en prolongadas charlas que se prolongaban hasta la madrugada. Fue, además, el primer japonés que importó una motocicleta -una Harley –Davidson- de los Estados Unidos. 
Megata fue el verdadero introductor del tango en Japón. 
 Cuando regresé de aquel viaje le dediqué un tango. Le envié la letra a Edmundo Rivero que, en esos días, se encontraba veraneando en Mar del Plata, y una semana después me lo cantó por teléfono. Le había puesto música. 

"A LO MEGATA " - tango de Luis Alposta y Edmundo Rivero -
Canta Edmundo Rivero - Orquesta de Leopoldo Federico.
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ACERCA DE UNA ESTAMPILLA PARA GARDEL


Placa en Mausoleo de Carlos Gardel
 
El 6 de mayo de 1840 Gran Bretaña emitió la primera serie oficial de sellos postales adhesivos al precio de un penique, el que pasó a ser conocido con el nombre de Penique Negro, y es el que nos muestra el retrato de la reina Victoria. Esa fue la primera estampilla. 

Yoyi Kanematz, Luis Alposta, Enrique Cadícamo,
José Basso y Edmundo Rivero
Mausoleo de Carlos Gardel  - 24 de junio de 1985
Tras el éxito obtenido, numerosos países comenzaron a crear las suyas, contribuyendo así a su uso generalizado. 
El primer sello argentino fue emitido en Corrientes, en agosto de 1856. Llevaba impresa una imagen de la diosa Ceres sobre papel barrilete ordinario de distintos colores. Al igual que el Penique Negro era sin dentar. Cada una de ellas fue hecha a mano y circuló, con diferentes valores, hasta 1880. 
Desde entonces, el coleccionismo y estudio de los sellos o timbres postales recibe el nombre de filatelia (palabra griega que significa literalmente ‘amor hacia lo que es gratis o está libre de impuestos’). 
El 12 de octubre de 1892, con motivo del IV Centenario del Descubrimiento de América, fue la República Argentina la que emitió los primeros sellos conmemorativos, dando origen, así, a la primera y a la más importante rama de la filatelia: “la filatelia temática”, de la que se realizó la primera exposición mundial, también en nuestro país, en 1961. 

En junio de 1984, Enrique Cadícamo, Edmundo Rivero y yo, retomando una iniciativa de nuestro común amigo Yoyi Kanematz, gestionamos ante la Comisión Nacional Asesora para la Emisión de Sellos Postales Conmemorativos, la emisión de una serie postal alusiva a Carlos Gardel.
¡Y lo logramos! Gardel, tuvo su primera estampilla entre nosotros, el 15 de Junio de 1985. 


"ANCLAO EN PARÍS" - de Enrique Cadicamo y Guillermo Barbieri
Canta: Carlos Gardel
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jueves, 26 de mayo de 2011

ACERCA DE FRANKENSTEIN

Boris Karloff como La Criatura  
en el film “El Dr. Frankenstein” (1931)

E


 n la novela Frankenstein, escrita en 1816, cuando la Criatura le pide a su creador que le haga una novia, lo hace con estas palabras: -Estoy terriblemente solo, nadie quiere compartir mi vida; es imposible que nos separemos sin que prometáis concederme lo que os pida. Sólo una mujer tan monstruosa y deforme como yo estaría dispuesta a concederme su amor; una mujer que fuera en todo semejante a mí, que poseyera incluso mis defectos.
            Si aceptáis otorgarme lo que os suplico, nunca, ni vos ni cualquier otro ser humano, volveréis a verme. Me estableceré en las enormes tierras deshabitadas de América del Sur. (“Frankenstein”, de Mary Shelley - cap. XVII) 

O sea que, si la Criatura, a la que solemos llamar Frankenstein, le echó el ojo a la Patagonia, bien pudo haber cantado estos versos:

 

FRANKENSTEIN

(tango)

                                                              Entre el horror y el espanto
                                                              hago de mi grito un canto:

                                                              Mi drama es no tener madre
                                                              y ser engendro de un padre
                                                              que ahora reniega de mí,
                                                              y aunque sin nacer nací
                                                              sin tener siquiera un nombre
                                                              soy sólo un remedo de hombre,
                                                              un muñeco desdichado,
                                                              y si fui galvanizado
                                                              por mi padre Frankenstéin,
                                                              en tangótico vaivén,
                                                              hoy lo que más me subleva
                                                              es ser un Adán sin Eva,
                                                              tener prohibido el nosotros
                                                              y ver amarse a los otros.
                                                              ¡Ver cómo comen perdices
                                                              y yo con mis cicatrices!
                                                              Es por mi figura horrible
                                                              que nunca seré querible;
                                                              y hago de mi grito un canto
                                                              entre el horror y el espanto:

                                                              Mi drama es no tener madre
                                                              ¡Compadre!
                                                                                                          Letra: Luis Alposta
                                                                                                          Música: Acho Estol

"Frankenstein" - Grab. por La Chicana - canta: Dolores Solá 
(mis hijos Virginia y Emilio, participan en este video)
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ACERCA DE TIEMPOS Y MODOS VERBALES

A mi maestra de tercer grado.
María Iole Fornoni de Gallo:
 
Con - jugando 
            milonga

El tercero, de izq. a derecha, en la fila del medio. Año 1946
Con Iole el día en que mi hijo Luis cumplió 2 años - 8 / IV/ 89
Yo he
Yo hube
Yo había
Yo cantaba
Yo canté
Yo canto
Yo cantaré
y yo feliz cantaría
y yo feliz cantaría
si a mi me escuchase Usted.

Pretéritos y futuros...
presente... condicional...
imperfectos o perfectos...
siempre los conjugué mal.

Y hoy en primera persona
quiero decirle cantando
que aprendí tiempos y modos
conjugando... conjugando.

Yo soy
Yo era
Yo fui
Yo sería
Yo seré
Yo sea
Yo fuera o fuese
el que conjugando canta
el que conjugando canta 

si la que escucha es Usted.


Letra: Luis Alposta
Música: Aldo Videla 
"CON-JUGANDO"  - Canta A. Videla
Guitarras A. Videla y Carlos César
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ACERCA DE ROSALÍA DE CASTRO

Rosalía de Castro fue una poeta gallega cuya obra supuso, junto con la de Gustavo Adolfo Bécquer, el inicio de la poesía española moderna. Nacida en 1837 en Santiago de Compostela, a los veinte años publicó su primer libro. Su nodriza fue la que le enseñó la lengua gallega y le hizo conocer la poesía popular en esa lengua. De ahí que muchos de sus poemas, con notables innovaciones métricas, tengan reminiscencias de la antigua lírica gallego-portuguesa, especialmente de la popular.
En sus últimos años, siempre que su salud se resentía, volvía a su casona de Padrón, en la Coruña, casona en la que falleció el 15 de julio de 1885 a los 48 años de edad. Casona en cuyo jardín, en el verano de 1974, colaboré en la poda de su parral; casona que recorrí más de una vez llevado de la mano de Maruja Villanueva, su cuidadora, que había vivido muchos años en Buenos Aires.
Creo que a Rosalía le hubiese gustado que la recordaran en lunfardo: 

En casa de Rosalía, con mi esposa Vicky y Maruja
Noviembre de 1984
¡Araca Rosalía!
que canta el gallo
y comPadrón el viento
viene silbando.

La gilada rema en tierra
desde Santiago a Belén.
Desde Belén a Santiago
un ángel rema también.

En barco de plata y piedra
navega el alma yoyega.
Van arribeño sus penas
y el perfume de sus yerbas.
Yerbas que empilchan tu suelo
y de tu pelo se nutren;
pelo color negro cielo,
cufa de mar y de nubes.

¡Araca amiga mía!
que canta el gallo
y comPadrón el viento
viene silbando.

Luis Alposta.


"A ROSALÍA" Música y canto: Juan Carlos "Tata" Cedrón
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ACERCA DE RIVERO Y LA AMISTAD


Quienes lo conocíamos sabíamos bien que nunca hizo derroches de palabras, ni habló de sí más de lo necesario, ni siquiera cuando lo comenzó a acompañar el éxito. 
Tenía una particular manera de conversar. 
En él no había palabras fuera de lugar. Hablaba como cantaba. Llamaba a las cosas por su nombre y, cada vez que afirmaba algo, en realidad era una sentencia. Tenía la valoración exacta que hacía de sus palabras, de sus gestos, de las inflexiones de su voz, la síntesis de algo que no abunda: humanidad. 
Con Rivero en la quinta de Osvaldo Pojati, en Batán
Domingo 27 / V / 1984 
Su sobriedad (otro de los rasgos que lo caracterizaba), el pudor con que manejó siempre su vida, el rigor casi místico que le impuso a su carrera, bastarían para darnos el perfil de un hombre que sabía convertir sus repentinos silencios en el dato más elocuente. Rivero prefirió siempre que se lo conociese por la rectitud de su conducta, por su música y su canto. La única elocuencia que le interesaba. 
Esa reserva y esa hombría de bien lo situaban en un plano de dignidad muy alejado de la mediocridad y de las mezquindades, y hacían de él un amigo noble y leal. 
“Yo tengo muchos amigos, pero a todos los trato de usted. Músicos, poetas o quien sea. Yo soy así.” -me confió una tarde, agregando luego: 
-Tuve amigos de toda clase y con todos me llevé bien. 
Fue amigo de sus amigos, y a tal punto, que hasta los lugares comunes de la amistad ya le eran propios: a carta cabal, sin dobleces, sin renuncios.  
Rivero fue un amigo de los que no se empardan.

"Amigos que yo quiero" - Letra y música de Hugo Gutiérrez
Canta Edmundo Rivero
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ACERCA DE RAFAEL JIJENA SÁNCHEZ

Fue en la década del setenta. Se trataba de un grupo de amigos que, periódicamente, se reunían para hablar de poesía y literatura. Quien presidía “El Laberinto”, tal el nombre adoptado por los contertulios, era el poeta Rafael Jijena Sánchez. 
Alguien dijo que “el despliegue de la dramática humana bajo la pluma de un gran escritor -en este caso de un poeta- toca siempre puntos esenciales de la subjetividad”. Y eso en Rafael, se daba plenamente. 

A RAFAEL JIJENA SÁNCHEZ

Llegaba
como  un  poeta  y  un  duende
mensajero  de  la  amistad  y  la  alegría.
Cuando  lo  sorprendíamos  con  alguna  novedad,
En la Academia Porteña del Lunfardo
Septiembre de 1972
solía  contestar  con  su  admirativo  más  en  uso:
¡Qué  curioso!
Un  modo  de  iniciar  su  plática,
de  la  que  luego  brotaban  los  recuerdos,
las  anécdotas,
las  observaciones  y  reflexiones  intencionadas,
la  cita  oportuna
o  el  retruécano  regocijante.
Siempre  la  palabra  sobria  y  el  adjetivo  único,
el  que  no  podía  ser  otro.
Todo  en  él  era  una  mezcla  mágica
de  hidalgo  español  y  jefe  indio.
Su  voz  era  sonora  y  bien  modulada.
Su  dicción  perfecta.
Era  serio  y  vehemente,
sin  dejar  de  ser  jocundo  y  parsimonioso.
También  era  proclive  a  lo  jocoserio,
y  era  entonces  cuando  reía.
Reía  e  incitaba  a  reír,
pensando  con  Rabelais
que  la  risa  es  lo  propio  del  hombre.
Fue  siempre  el  buen  amigo
y  el  cacique  del  grupo.
Fue  esencialmente  un  romántico
y  un  ser  piadoso
en  el  que  vibraban  en  yunta
lo  sacro  y  lo  profano.
El  suyo  fue  un  romanticismo  superior,
lleno  del  sentimiento  de  lo  infinito,
Con Rafael Jijena Sánchez
Marzo de 1974
de  lo  trascendente,
de  lo  espiritual  y  lo  inefable.
Era  un  buscador  de  belleza.
En  su  último  libro
-tan  último  que  ha  sido  póstumo-,
sin  olvidar  las  coplas,
ni  a  su  Virgen  del  Valle,
escribió  sus  poemas
con  aparente  desaliño
y  versos  no  sujetos  a  medida.
Son  versos  conversados
que  sin  embargo  cantan.
Vivía  rodeado  de  libros
y  de  objetos  primitivos
en  los  que  siempre  venían  a  cuento
lo  ancestral  y  lo  mágico.
La  imagen  del  misterio.
Fue  un  iniciado
en  antiguos  rituales  de  la  tierra
y  supo  ser  también  un  frecuentador
de  los  santuarios  laicos
de  los  cafés  y  las  peñas.
Todo  en  él  era  una  mezcla  esencial
de  hidalgo  español  y  jefe  indio.

Fue  un  poeta
y  vivió  como  un  poeta.

Luis Alposta
24 de abril de 1999

Rafael Jijena Sánchez nos dice su poema "Plaza de Santa Marta" 
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ACERCA DE PUENTE ALSINA

   

Lo  que  comenzó  siendo  un  vado  terminó  siendo  un  puente.  Y  un  puente  con  historia.  Se  sabe  que  en  la  segunda  invasión  inglesa  las  tropas  enemigas  cruzaron  el  Riachuelo  por  el  paso  de  Burgos.  Y  con  respecto  al  origen  de  este  nombre  existen  tres  versiones:  una  es  la  que  dice  que  a  comienzos  del  siglo  XVII  el  escribano  español  Francisco  López  de  Burgos  era  el  propietario  de  las  tierras  linderas  al  mencionado  paso;  otra,  cuenta  que  a  mediados  del  siglo  XVIII,  el  propietario  de  las  mismas  era  el  alférez  Bartolomé  Burgos;  y,  finalmente,  una  tercera,  refiere  que  dicho  nombre  proviene  de  un  humilde  botero  llamado  Burgos,  quien  se  encargaba  de  trasladar  pasajeros  de  una  orilla  a  otra.
En  1855,  y  aquí  es  donde  comienza  esta  historia,  el  señor  Enrique  Ochoa,  inmigrante  español,  dueño  de  un  saladero,  se  presentó  ante  las  autoridades  provinciales  solicitando  autorización  para  construir  un  puente.  Se  le  otorgó;  lo  construyó  por  su  cuenta  y  riesgo  y  al  poco  tiempo  se  lo  llevó  el  agua.  Insistió,  y  al  año  siguiente  construyó  un  segundo  puente,  que  terminó  corriendo  igual  suerte.  Finalmente,  en  1859  inauguró  el  tercero  y  a  la  hora  del  brindis  Ochoa  les  propuso  a  los  presentes  bautizarlo  con  el  nombre  de  su  amigo,  el  ex  gobernador  de  la  Provincia  de  Buenos  Aires,  Valentín  Alsina.  Este  puente  recién  fue  reemplazado  por  otro  de  hierro  en  1910,  el  que  a  su  vez  sirvió  de  base  para  el  que,  con  reminiscencias  de  muralla  china,  se  reinauguró  en  1938  y  pasó  a  llamarse  puente  Uriburu.  Ahora,  puente  Alsina  volvió  a  ser  puente  Alsina  (julio  de  2002),  el  mismo  al  que,  en  1926,  con  versos  de  Benjamín  Tagle  Lara,  le  cantó  Rosita  Quiroga.         

"Puente Alsina" - tango de Benjamín Tagle Lara
Canta Rosita Quiroga
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ACERCA DE UN JAPONÉS ENAMORADO DEL TANGO


El japonés Yoyi Kanematz fue quien, en 1970, al enterarse de la próxima visita de Rosita Quiroga a su país, y sin conocerla personalmente, le escribió esta carta: 

Muy estimada amiga: 
Me tomo la libertad de aprovechar la presente para comunicarle que me siento más feliz que nunca al enterarme por intermedio de Oiwa de que usted está gozando de buena salud, y de que piensa realizar una visita mi patria en 1971. 
Como gran admirador suyo desde hace treinta años, esta noticia me causó gran alegría. 
Me acuerdo de que en los últimos días de la guerra pasada, bajo los bombardeos aéreos americanos, me refugiaba todos los días en el foso antiaéreo con mis discos bajo el brazo, los discos que usted grababa para el sello Victor: "Vieja guitarra", "Sentimiento malevo", "Viejo coche", "Negro", me acompañaban siempre. 
En casa de los Kanematz, Tokio, 1976
De noche, ante los reproches de la gente ignorante del pueblo que temía que el avión enemigo recogiera el sonido de la música, yo solía escuchar tangos con el fonógrafo cubierto con una manta. 
Pero, lamentablemente, el 29 de mayo de 1945, cuando sólo se encontraba allí mi madre enferma, cayó en mi casa una bomba incendiaria que redujo todo a cenizas, incluyendo los discos que yo tanto quería. 
Después de la guerra, buscando por todos lados con mucha dificultad, conseguí, de segunda mano, algunos discos suyos para reponer mi colección perdida. 
Usted ya sabe, por intermedio de Oiwa, cómo la admiraban los hinchas japoneses del tango antes de la última guerra. Hoy, los que han sobrevivido a ella siempre llevan en el recuerdo la voz y la imagen de la gran intérprete del tango que es usted. Hoy, la nueva generación, gracias a algunos tangos regrabados en LP, puede compartir la alegría de conocer el alma del tango por usted interpretado. 
Sabrá usted disculpar mi atrevimiento de escribirle, pero mi emoción no sabe de fronteras ni de etiqueta. Nuestro país se encuentra muy lejano al suyo en la distancia, pero muy cercano en el sentimiento. 
Le envío esta carta por intermedio del señor Armando Husso, violinista de la orquesta de José Basso. 
El señor Husso, al escuchar el tango "Vieja guitarra" interpretado por usted, se emocionó tanto que lo grabó en cinta y se lo llevó a Buenos Aires. 
El amigo Oiwa me enseñó unas fotografías suyas con la señora Mercedes Simone, a quien igualmente admiro mucho, y me contó de los momentos que él pasó con usted. 
La felicito de todo corazón y ruego a Dios que la dicha sea su compañera inseparable en muchos años por venir. 
La saluda muy respetuosamente su amigo y admirador en el lejano Japón.

Yoyi Kanematz

Carta de Yoyi llevada a la historieta por Guillermo Guerrero (Revista "LUPIN" N° 437 - febrero del 2002) y original de la misma 
(Para leer: agrandar y alternar play y pausa)


ACERCA DE UN SUEÑO HECHO REALIDAD

Cuando preparaba mi examen de Medicina Interna en el café “El Congreso”, lo hacía en compañía de un amigo gallego.
En aquellos días se nos dio por alternar con la lectura de La Casa de la Troya y, durante algún tiempo, soñamos con viajar a Santiago de Compostela y visitar los lugares (incluyendo la pensión estudiantil de doña Generosa) de los que nos hablaba Pérez Lugín en su libro. En el fondo, los dos sabíamos que eso era poco menos que imposible.
Después, cuando me gradué, el día en el que hice el juramento hipocrático, los mozos del café nos sorprendieron, a mí y a mis amigos, con un agasajo a local cerrado. Aquella tarde, subido a una mesa, colgué un cuadro con una fotografía de la Catedral de Santiago que tenía en mi casa y que les había prometido. Pronuncié entonces las palabras finales del discurso que improvisó Barcala en La casa de la Troya, cuando rechazaba la alegría de la celebración del fin de carrera:

 «Yo ruego a la diosa voluble y arbitraria que preside los destinos de los hombres, que vuelque sobre todos nosotros los dones de su favor… Pero, por mucho que quiera protegernos, nunca nos dará tanto como hemos tenido; como perdemos ahora. Podrá colocarnos en las que la imbecilidad o cortedad de vista de las gentes llama cumbres; pero nunca volverá a ponernos tan alto como hemos estado, porque nunca más, ¡ay, amigos!, seremos estudiantes…».

Al tiempo se recibió mi amigo y dejamos de vernos.
Alguien me comentó una vez que “el gallego” se había radicado en Santa Elena, provincia de Entre Ríos.
Pasaron quince años.
Volvimos a encontrarnos en el aeropuerto de Ezeiza.
Él y su esposa viajaban a Santiago.
¡Y yo también!


“PRACTICANTE” - tango de Antonio Botta y Antonio De Bassi
Grabado por Ignacio Corsini con el acompañamiento de la 
orquesta de Roberto Firpo. (1923)
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