jueves, 5 de abril de 2018

¡CHAU PIROPO!

El piropo - de Poupée Tessio 

La palabra piropo viene del latín pyropus, que significa “rojo fuego” y los romanos la tomaron del griego para clasificar piedras preciosas de color rojo como el granate.   
Quienes no podían regalar estas piedras a una mujer, recurrían entonces a regalarle lindas palabras elogiando su belleza; y así fue como nació la costumbre de lanzar piropos. Un piropo es como regalarle a una bella mujer un rubí.
Otra teoría, en cuanto al significado original de la palabra pyropus, introduce una pequeña variante y nos dice que significa “fuego en la cara”.
Sea cual fuere el origen, está claro que el piropo se utiliza a menudo como un arma de seducción, una lisonja, un requiebro, que provoca con frecuencia el sonrojo de la persona a la que va dirigido. 


Pero ahora, una reciente ley dispone castigar al piropeador con multas de entre 200 y 1000 pesos.

Y a propósito:
La historia vuelve a repetirse…(por las dudas omito aquí lo de:  mi muñequita dulce y rubia)

En 1906, más precisamente el 28 de diciembre de ese año, el entonces jefe de policía Ramón Falcón hizo circular una ordenanza advirtiendo “que nadie sea molestado ni provocado con ademanes o palabras que infieran ofensas al pudor”. El acoso verbal, incluyendo los piropos, ya entonces era motivo de multa (50 pesos).
La finalidad de esta ordenanza era proteger a las señoras y niñas de los que “les eyaculan palabras al oído”, como escribió Oliverio Girondo. 



Y fue así como nació el tango “Cuidado con los 50”, de Ángel Villoldo, que esgrime advertencias a los acosadores callejeros:

¡CUIDADO CON LOS 50!

Una ordenanza sobre la moral
decretó la dirección policial
Ángel Villoldo
y por la que el hombre se debe abstener
decir palabras dulces a una mujer.
Cuando una hermosa veamos venir
ni un piropo le podemos decir
y no habrá más que mirarla y callar
si apreciamos la libertad.
¡Caray!… ¡No sé
por qué prohibir al hombre
que le diga un piropo a una mujer!
¡Chitón!… ¡No hablar,
porque al que se propase
cincuenta le harán pagar!

Y al final aclara:

Yo, por mi parte, cuando alguna vea, 
por linda que sea, nada le diré

"Cuidado con los 50"   
Grab. en 1907 por Flora Rodríguez y Alfredo E. Gobbi