jueves, 13 de noviembre de 2014

ACERCA DE LA SAL Y EL LÍQUIDO

           Cuando los romanos tomaron como unidad de trueque a la oveja dieron origen al término pecuniario, y para referirse al tránsito de valores de un lado a otro se recurrió a la voz “pecus”, la que en latín significa ganado.
            Ganado lanar para hebreos, y vacuno para griegos, representaron la gran moneda de hace veinticinco siglos. El signo, símbolo o referencia, se concebía entonces a partir de objetos reales y de inmediata utilidad. Como se ve, todo en “especias”, como cuando se le pagaba a los esclavos griegos y de Oriente con cupos de sal (alimento del sudor ganado a fuerza de sudores), de donde proviene, justamente, la palabra salario (del latín salarium), y de la que deriva “salado”, aquí con el significado de algo muy caro, de precio excesivo. 

            Sólidus, nombre de una antigua moneda romana, es la que derivará en sueldo (sinónimo de salario), sin perder por ello el significado original de sólido: cuerpo cuyas moléculas tienen entre sí mayor cohesión que las de los líquidos. Y esta última palabra, líquido, es ahora la que me lleva a la ele del diccionario, donde el señor Larousse me dice que líquido, en segunda acepción, significa dinero disponible, caudal líquido, dinero líquido.
           Cerrado el diccionario la reflexión se impone: En términos de economía, las palabras parecen no variar mucho y todo se nos muestra muy sencillo. Estar ilíquido, entonces, es estar como el plumaje del pato, es lisa y llanamente “andar seco”, que es lo que ocurre cuando falta circulante y los “entendidos” dicen que “hay iliquidez" . 

"Pato" - tango de Ramón Collazo - Canta Alberto Castillo