jueves, 7 de diciembre de 2017

ACERCA DEL ORIGEN DE LAS PALABRAS CIGARRO Y TABACO



 



       Según numerosas referencias el español Francisco Hernández de Boncalo (ca 1514-1587), naturalista y médico de Felipe II, fue el primero en llevar a Europa semillas de tabaco.
            Este personaje era dueño de una gran finca situada cerca de la ciudad de Toledo, conocida por el nombre de "los cigarrales", debido a que en esa época sufrían invasiones estivales de plagas de cigarras. Muchos son los que dicen que fue en esa zona donde por primera vez se cultivó tabaco en Europa y de ahí el nombre de "cigarro".

 


   
            
          Por el contrario, otros creen que la palabra proviene de una forma de consumo mediante la cual la hoja del tabaco era envuelta por hojas de mazorcas secas de maíz, adquiriendo así aspecto de langosta o "cigarrón".

 








             


        Por último, los más eruditos -nos dice la Dra. Susana Florez Martín- piensan que el vocablo proviene de la palabra maya con que se designaba al tabaco: "sillar". De ahí evolucionó a "cillar", posteriormente a "cigar" y por fin a "cigarro".
            

       Lo que sí parece claro es el origen de la palabra tabaco que proviene del artilugio que los indígenas usaban para la combustión de las hojas secas, el cual tenía forma de Y, con una extremidad bifurcada que se introducía en la nariz, y a la que denominaban tubaco. 

            Corominas, en cambio, señaló que las palabras de origen árabe tabacco y atabaca se empleaban en España y en Italia mucho antes del Descubrimiento, por lo menos desde 1410, como nombre de diversas hierbas de efecto somnífero.



"Tabaco" - tango - Música de Armando Pontier y letra de José María Contursi -
 Canta Roberto Goyeneche

jueves, 30 de noviembre de 2017

ACERCA DE LAS MUCHAS COSAS QUE SE PUEDEN TOMAR

En casa de Enrique Cadícamo - Octubre de 1981
     A la hora de “tomar”, no sólo se trata de beber o de tomar a alguien de la mano. En este caso, es importante tomar en consideración los distintos sentidos, significados o acepciones del verbo en cuestión.
Repasemos algunos y veamos cómo los no confianzudos y los abstemios, sin proponérselo, pueden llegar, también, a tomárselo todo: uno se puede tomar las cosas a pecho o se las puede tomar a risa. También se puede tomar la vida en solfa o tomársela en serio, así como se puede tomar el tiempo, tomar el toro por las astas o tomar el rábano por las hojas.
Centurión escanciando vino de Pompeya
          Se puede tomar de gil; tomar de otario; tomar de punto; tomar el pelo; tomar para el churrete; tomar para el fideo; tomar para la chacota; tomar en joda; tomar para la farra, tomar para la derecha, tomar para el lado de los tomates o tomarse un resuello.
Uno podrá, también, tomar frío, tomar mate, tomar aire, tomar distancia, tomar asiento, tomar envión o tomar un taxi; tomarse el olivo, tomarse el aceite, tomarse el piro, tomarse el espiante, tomarse el raje, tomarse el buque, tomarse el Conte Rosso, tomarse las de Villadiego o, simplemente, tomárselas.
En resumen: evitar tomar una cosa por otra.
Y si aquí hay un cuento que viene a cuento ese es Casa tomada, de Cortázar; pero si hablamos de tango, el que se impone es Tomo y obligo.


"Tomo y obligo" - Tango - Canta Carlos Gardel
Letra: Manuel Romero - Música: Carlos Gardel
Escena de la película "Luces de Buenos Aires"

jueves, 23 de noviembre de 2017

ACERCA DE LA NADA



 La nada es ninguna cosa o la negación absoluta de las cosas. La nada es nada. Es el no ser o la carencia total de todo ser. La nada es una entelequia. Es algo que tiene principio y fin en sí mismo. Es la rigurosa ausencia del todo y, en cuanto es, ya es algo. Por lo tanto, la nada como tal no existe. Nada también significa poco o muy poco de algo, y lograr algo con un cacho de nada siempre es mucho más importante que querer hacerlo todo, amodorrarse en la intención y no hacer nada.
De ahí la creación, con poco y nada, de dos populares expresiones, tan simples como frutales, que mucho tienen que ver con la palabra que nos ocupa: ¡no pasa naranja!, en lugar de decir ¡no pasa nada! y largar durazno a alguien, con el significado de no darle nada.
Otro ejemplo de lunfardización de la palabra nada, esta vez recurriendo a un término de origen vasco, lo encontramos en quien no dice esta boca es mía, en quien se calla y no dice nada, o sea, en aquél que no dice ni mus
Pero entre todas las expresiones populares que aluden a la nada, tal vez la más próxima a su real sentido sea la que da forma al adverbio de negación no tener ni medio. Sobre todo, cuando se la dice durante los treinta días del mes. 
"El jubilado" - tango - Letra: Luis Alposta - Musica: Edmundo Rivero
Canta: Edmundo Rivero  -  Orquesta: Raúl Garello

jueves, 16 de noviembre de 2017

ACERCA DE ENRIQUE HORACIO PUCCIA

(Bs. As. 14 de noviembre de 1910 - 26 de septiembre de 1995)


Matasello emitido por Correo Argentino
Dibujo de Luis Alposta (h)

La expresión “maestro”, tan difundida, sólo recupera su verdadero significado, el cabal contenido de idealismo y de conducta que la hicieron respetable y respetada, de aplicarse a personalidades como la de Enrique Horacio Puccia, quien enseñaba por lo que hacía, por lo que decía y por lo que inspiraba.
Su obra ha sido la de un historiador enamorado de su barrio, Barracas, y de la ciudad toda. Sus libros, de consulta obligatoria, son de apasionante interés para todos los que busquen ahondar en la historia de Buenos Aires.
La Historia cotidiana, doméstica -o como quiera llamársela- en él dejaba de ser una simple disciplina de inventario para convertirse en el “camino diario” hacia un palpitante ayer histórico. La suya ha sido siempre la postura de un iniciado que supo arrancarle al tiempo profundos secretos. Fue un historiador nato que ha sabido reforzar su don de observación de las costumbres y tradiciones porteñas mediante el estudio y la investigación seria.
Matrimonios Puccia, Besada y Alposta 
Sábado 14 / VI / 1986 - En viaje "especial" en "subterráneo" * de Almagro al Puerto.
  
De lo mucho y bueno que le debemos, acaso lo más importante sea que, junto a Ricardo M. Llanes y a Antonio J. Bucich, haya logrado hacer de la llamada “historia menuda” una importante herramienta sociológica.
          Su prestigio lo llevó a presidir la Junta Central de Estudios Históricos de la Ciudad de Buenos Aires, entre 1980 y 1995, institución de la que fue uno de sus miembros fundadores.
La obra de Puccia nos permite conocer a la ciudad toda, desde su trama más íntima y reveladora, transportándonos al tiempo de Villoldo, hablándonos de "Barracas en la historia y en la tradición" y de una Buenos Aires a la que amó entrañablemente.
Por eso el Día del Historiador Porteño (14 de noviembre) fue instituído en homenaje a él.
Además de sus méritos intelectuales, Enrique tenía otros títulos más íntimos a nuestra consideración y a nuestro afecto. Su sentido de la amistad, su trato amable y cordial, nos lo hacían particularmente dilecto.
Su presencia deparaba siempre las más gratas sorpresas. Se le veía llegar con el rostro sonriente y de inmediato nos atrapaba con su conversación, en la que no faltaba la anécdota sabrosa, la referencia erudita, la evocación de un tiempo en la que la ciudad toda era canto.
Así lo recuerdo.



Fue el 31 de agosto de 1982. Acababa de finalizar el Segundo Congreso de Historia de los Barrios Porteños y los Amigos del Café Tortoni decidieron homenajear a Enrique Horacio Puccia, presidente entonces de la Junta Central y del mencionado Congreso, entregándole la “Orden del Pocillo”.
Aquella noche le dediqué este soneto:

 A PUCCIA

Hoy me asiste el deseo y la esperanza
frente a una hoja en blanco que me acucia
de lograr un soneto fratelanza
sin espamento alguno y sin argucia.

No es mi intención plasmar una semblanza
ni buscar esa rima casquilucia
que al remate me lleve sin tardanza
haciendo de un soneto una minucia.

No hace falta caer en alharacas.
Que aquí el punto es Enrique, el de Barracas,
a quien Quinquela le entregó el "tornillo"

por gomía y troesma roncoroni
y al que hoy toda la barra del Tortoni
lo agasaja y le entrega su "pocillo". 

 Luis Alposta

HISTORIA DEL TUNEL:

El túnel de vía única, por donde circula esta línea, comenzó a construirse en 1912 y fue inaugurado en 1916 como ramal de 5 Km de extensión entre las estaciones Once y Madero. Corría a 28 mts. de profundidad, por debajo de la línea de subterráneos de la actual línea A; trazado que hoy se utiliza. Era un tren de vapor destinado al transporte de cargas de mercaderías portuarias.. Sólo entre 1949 y 1950 funcionó allí un tren para pasajeros que tuvo que ser clausurado porque el humo de las máquinas ponía al borde de la asfixia a los que se ocupaban del mantenimiento de las vías.


"El cuarteador" - tango - Letra: Enrique Cadícamo - Música: Rosendo Luna (seudónimo de E. Cadícamo) - Canta: Ángel Vargas - Orquesta: Ángel D'Agostino

jueves, 9 de noviembre de 2017

ACERCA DE JUAN CARLOS FERRARO

(Bs. As. 17 de marzo de 1917 - 16 de octubre de 2004) 

Con Juan Carlos Ferraro, en su taller (Nicasio Oroño 556) - 3 de marzo de 2002

Hablar del escultor, del artista que fue Juan Carlos Ferraro, es hablar de alguien que tenía la capacidad de infundirle movimiento expresivo al barro dándole destino de bronce. Alguien, para quien no hubo técnica escultórica que haya podido limitar su lucimiento.
Carlos Gardel - Escultura de J. C. Ferraro
Excelente retratista y modelador de figuras; autor de un Gardel, de un Troilo y un Pugliese inigualables. La obra de nuestro amigo, ya desde la Torre Eiffel de su juventud, que coronaba la fachada del viejo cine Paris, en la calle Lavalle, hasta sus últimas creaciones, ha sido fruto de su talento y su laboriosidad. 

Aníbal Troilo - Escultura de J. C. Ferraro






Alguien que ha estado y seguirá estando representado en casi todos los países de América y en muchos de Europa, con obras que nos hablan de la importancia que le concedía a la escultura pública como elemento integrador y oferente de belleza. Piezas magistrales, firmes en su arquitectura, ricas en sus perfiles, hondas en su expresividad.
Su galería de próceres argentinos y de prohombres de nuestra vida institucional incluye nombres ilustres. Cuando Ferraro acariciaba cada uno de esos proyectos sentía la necesidad imperiosa de corporizarlo, no sin antes documentarse prolijamente hasta llegar a captar y poder así transmitir la personalidad, el carácter y hasta el espíritu del modelo propuesto.
Ferraro y su esposa, la escultora Lidia Battisti
          No quiero dejar de citar que Juan Carlos Ferraro ha expuesto en Salones Nacionales, Provinciales, Municipales y Societarios de todo el país; que ha sido merecedor de numerosos premios y menciones honoríficas; que ha sido condecorado por el Instituto Nacional Sanmartiniano con la "Palma Sanmartiniana" y que la Unión Latinoamericana le otorgó la Medalla al Mérito.
Tampoco quiero dejar de recordar la copia de un sector de los frisos del Partenón que Ferraro atesoraba en su estudio, junto a su granadero, a su Gardel de cuerpo entero y a sus innumerables bustos de ilustres personajes; ni aquella copla anónima que a él tanto le gustaba y que figuraba en la entrada de su taller:


Oficio noble y bizarro
es el del barro.
Entre todos el primero.
Dios fue el primer alfarero
y el hombre el primer cacharro.

En estas palabras va mi homenaje no sólo al artista, sino, también, al entrañable y querido amigo que fue. 
Luis Alposta  

ALGUNAS DE LAS OBRAS DE FERRARO 

Bustos de: José de San Martín, Manuel Belgrano, Domingo Faustino Sarmiento, José Hernández, Juan Manuel de Rosas, Esteban Echeverría, Juan Lavalle, Cornelio Saavedra, Martín Miguel de Güemes, Guillermo Brown, Jorge Luis Borges, Simón Bolívar, San Francisco de Asís, Hipólito Yrigoyen, Marcelo Torcuato de Alvear, Francisco Ramírez, Nicolás Repetto, José Figueroa Alcorta, Dámaso Centeno, Rosalía de Castro, Toribio de Luzuriaga, Humberto Illia, Padre Márquez, Enrique Cadícamo, Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo, Luis Ángel Firpo, El escudo de Buenos Aires, Monumento a la Madre y Monumento a la Gesta de Malvinas. 

Algunos de los monumentos y esculturas de Juan Carlos Ferraro se encuentran en distintas ciudades de mundo como: Londres, Sevilla, Berlín, París, Génova, Washington, Filadelfia, Miami, Jerusalén, Varsovia, Sofía, Bucarest, Bogotá, San Salvador, Managua, Curitiba, Santo Domingo, Caracas, Asunción, Porto Alegre, Carmelo, Tarija y Guatemala. 
Con Cadícamo en el taller de Ferraro - 12 de junio de 1988

J. C. Ferraro y Enrique Cadícamo - junio 1988
"Buen Amigo" - tango de Julio De Caro - por la Orquesta de Osvaldo Pugliese

jueves, 2 de noviembre de 2017

ACERCA DEL "OK"

En linguística moderna, se llama acrónimo a una sigla que se pronuncia como una palabra  -que por el uso acaba por incorporarse al léxico habitual en la mayoría de casos-, tal como ocurre con OK (Okey), locución que proviene del inglés estadounidense y se usa con el significado de “está bien”, “de acuerdo”, para indicar conformidad. ​
En lo referente a su significado y origen, entre una treintena de propuestas, está la que nos dice que deriva de las iniciales de las palabras Oll Korrect (deformación fonética del inglés all correct), “todo bien”, “todo correcto”.

El antecedente más antiguo de este término data de 1815, registrado en el diario manuscrito de William Richardson, que viajaba de Boston a Nueva Orleáns un mes después de la batalla de Nueva Orleáns:

Arrived at Princeton, a handsome little village, 15 miles from N Brunswick, ok & at Trenton, where we dined at 1 P.M.”

La primera vez que esta sigla, o.k.,  apareció en letras de imprenta, fue el 23 de marzo de 1839 en el periódico Boston Morning Post, cuya autoría es atribuida a su editor, Charles Gordon Greene, en el siguiente texto:

… The "Chairman of the Committee on Charity Lecture Bells," is one of the deputation, and perhaps if he should return to Boston, via Providence, he of the Journal, and his train-band, would have his "contribution box," et ceteras, o.k. -all correct—and cause the corks to fly, like sparks, upward.

Entre las muchas etimologías propuestas, rescato la que nos dice que viene del griego ola kala, que significa “todo está bien”. Palabras que, bien pudieron haber sido pronunciadas por Sócrates después de decirle a Critón que no olvide de pagarle un gallo a Asclepio.

No habiendo encontrado un tango titulado "OK", 
aunque no venga a cuento, 
opto por los "Titulares" de aquel día de 1995. ¿Okey?

jueves, 26 de octubre de 2017

ACERCA DE LA POESÍA

Alguna vez, hablando de poesía, Borges me dijo: “yo no sé si puede definirse. Es algo tan elemental. Y además yo no creo que necesitemos una definición. Su definición va a ser siempre más vaga que la palabra poesía, que todos sentimos. Creo, además, que para juzgar un poema mejor es juzgarlo inmediatamente. Digamos que la comprensión viene después... y quizás no importe mucho. Pero sí, que usted siente que algo poético lo ha sido inmediatamente.”
            Yo creo que todos sentimos eso. Es como la música. Uno sabe inmediatamente si una pieza de música lo conmueve a uno o no.
            Un poeta inglés dijo que la poesía es aquello que modifica inmediatamente al lector. Que cuando se lee, uno siente que la sangre circula de otro modo, y que la voz de uno se eleva ante la necesidad de repetir aquello en voz alta.
            Eso es poesía. Y si eso no ocurre, el resto es “pura literatura”, como diría Verlaine.
            La poesía es algo que se siente, y punto. Pero en tren de buscar una aproximación, digamos que es el sentimiento puesto a escoger y capturar palabras, para luego liberarlas en el poema y emocionarnos. Es hacer letra de una emoción. 
            O dicho de otro modo: la poesía es una emoción que busca expresarse “como para regalo”. 

L. A. - año 1950

 
    INSPIRACIÓN            

    El patio y la mesa bajo el parral.
    El pibe que he sido escribe un poema.
    Algo me impulsa a dictarle unos versos.
    Él no puede oírme, pero los escribe.

    Recuerdo ahora una lejana mañana.
    El patio y la mesa bajo el parral,
    y yo escribiendo unos versos
    como si alguien me los dictara.

    L. A.
    23 / IX /2011

Borges por él mismo - "Fundación mítica de Buenos Aires"

jueves, 19 de octubre de 2017

ACERCA DEL PERCAL

Percal pakistaní
      Epercal es una tela fina de algodón hecha con un ligamento muy sencillo, que suele ser blanca o estampada, utilizada para la confección de prendas de vestir corrientes, de escaso precio. Fue importado de la India, de donde es originario, durante los siglos XVII y XVIII, y luego se lo comenzó a fabricar en Francia.
El término describe el tipo de tejido, no su material, por lo que el percal puede confeccionarse con una mezcla de 50% de algodón y 50% de poliéster o una mezcla de otros tejidos en cualquier proporción.
La palabra proviene del francés percale y esta del persa pargāle, que significa 'trapo'.
La percalina es tela parecida al percal, de baja calidad; con brillo por un lado y mate por el otro; se utiliza especialmente en la confección de forros. Es utilizada también en la encuadernación, con la función de evitar el deterioro del cartón de las tapas. La percalina puede ser de diferentes colores; tiene un lado de tela y otro con brillo. El de la tela es donde se aplica la cola para adherirla al cartón y el lado con brillo es donde se estampa la cubierta del libro. Es usado también para cubrir mesas de billar.
Percalera (voz pop.), con el significado de costurera; muchacha humilde.

           Percal…
¿Te acuerdas del percal?
Tenías quince abriles,
anhelos de sufrir y amar,
de ir al centro, triunfar
y olvidar el percal.

(Percal – Tango 1943 – Música: Domingo Federico – Letra: Homero Expósito)





¡Qué progresos has hecho, pebeta!
Te cambiaste por seda el percal…
Disfrazada de rica estás papa,
lo mejor que yo vi en Carnaval.



(Carnaval – Tango 1927 – Música: Anselmo Aieta – Letra: Francisco García Jiménez) 


"Percal" - Tango - Orquesta: Miguel Caló - Canta: Raúl Del Mar - Glosas: Héctor Gagliardi

jueves, 12 de octubre de 2017

ACERCA DEL ORIGEN DE LA PALABRA LUNFARDO

Amaro Villanueva fue el primero en asociar la palabra lunfardo con lombardo.
          Leyendo “Los amores de Giacumina”, sainete de Agustín Fontanella, editado en 1906, y la novelita de igual nombre, de Ramón Romero (primera obra rioplatense escrita íntegramente en cocoliche, publicada por entregas en 1886), él encontró en ambos textos la palabra lumbardo, en boca de un napolitano, y, según se desprende fácilmente del relato, se refiere al nativo de Lombardía.
Prosiguiendo el rastreo, éste dio sus frutos y, en el “Vocabulario Romanesco” de Chiappini, encontró esta constancia reveladora: Lombardo con el significado de ladrón
.

           El señor Larousse, más explícito, es quien nos consigna que, en el medioevo, en Francia se llamó lombardos “a los financieros, cambistas, usureros, que en gran número procedían de Italia”.
La importancia de semejante testimonio no necesita comentario: había encontrado la palabra lombardo con el significado de ladrón, contando ya con el cambio a lumbardo registrado en el uso local porteño, en el que lunfardo significa, también, ladrón, y luego, por extensión, pasó a llamarse así al vocabulario de ocultación utilizado por los malvivientes.
Los pasos serían entonces: lombardo-lumbardo-lunfardo.
François Villon
Ahora bien, mi aporte al tema, dejando de lado los diccionarios, es haber encontrado un antecedente literario que documenta lo dicho anteriormente, y que bien puede ser considerado ilustre dado que lleva la firma de François Villon.
En su balada “Petitorio al Duque de Borbón”, en los cuatro primeros versos de la tercera estrofa, dice:

    “… Si pudiese vender mi salud
    a un lombardo, usurero de naturaleza,
                    emprendería, creo, la aventura:
                    tanto la falta de plata me ha embrujado…”

Por todo esto, es a unos antiguos lombardos, de mala reputación, que les estaríamos debiendo una palabra que mucho tiene que ver con la parla nuestra de cada día.


"Poema número cero" -Letra: Luis Alposta - Música: Edmundo Rivero 
Canta: Edmundo Rivero


"Poema número cero" - de Luis Alposta - por Tita Merello

jueves, 5 de octubre de 2017

ACERCA DE ADÁN Y EVA Y EL TANGO "DESDÉN"

 El poeta John Milton, en “El Paraíso perdido”, nos cuenta que Eva probó del fruto prohibido, y buscó más tarde, llorando, que Adán hiciese lo mismo.
Aunque la belleza de Eva lo embelesaba, Adán luchó durante tres horas contra la tentación de comer y hacerse igual a ella; mientras tanto, tenía la manzana en la mano.
Por fin dijo: “Eva, prefiero morir a sobrevivirte”.
Hasta aquí, lo dicho por Milton.
Y agrego que, de haber existido entonces el tango “Desdén”, de Gardel y Battistella, Adán no hubiese dejado de recordar estos versos:

“Sin embargo ante el Eterno
 será el mismo mi desdén...
 En mi amor profundo y tierno
 por seguirte hasta el infierno
 ¡yo despreciaré el Edén!”

Después, probó el fruto.
Y Dios castigó a Eva por haber causado la Caída del Hombre.
Y los mitógrafos también aportaron lo suyo, haciendo que se formara de una costilla de Adán, anécdota que se basa, al parecer, en la palabra hebrea tsela, que significa “costilla”, y también “infortunio”. ¡Y vaya si lo fue!
Una vez expulsados del Paraíso, Adán, “aullando entre relámpagos, perdido en la tormenta de su noche interminable” (como diría Discépolo), rogó el perdón de Dios e hizo penitencia en un caudaloso río durante siete semanas. Y aquí, una vez más, nuestro primer padre bien pudo habérsele anticipado a Battistella con estas palabras:
“...Puede ser que el Dios piadoso 
quiera darme su perdón.”  

"Desdén" - tango de Gardel y Battistella - canta Gardel
Video: "La Creación"

jueves, 28 de septiembre de 2017

ACERCA DE LA EXPRESIÓN "SE ARMÓ LA GORDA"

La Gorda es la denominación que se dio en Andalucía, especialmente en Sevilla, a la revolución de septiembre de 1868 como respuesta a la inoperancia del reinado de Isabel II, también conocida como “la reina de los tristes destinos”. Al parecer, el pueblo esperaba que se armara de un momento a otro la revolución gorda, es decir, la gran revolución, la definitiva.
Fue entonces cuando la reina le pidió a uno de sus generales que organizase un ejército; el que fue derrotado en la batalla del Puente de Alcolea.
Por otra parte, a la reina Isabel II, vista en las estampas de la época, se la suele describir físicamente como a una mujer de rostro mofletudo, con ojos claros e inexpresivos, representando más edad por su grosura, e inflada por un aerostático miriñaque.
De acuerdo con esta descripción, y con el hecho de haber presentado batalla, están los que dicen que la Gorda que se armó era ella y no la revolución.
Lo cierto es que a partir de entonces, armarse la gorda pasó a significar gran alboroto, discusión ruidosa o trastorno político o social. También se la emplea con previsión de futuro. Es cuando se dice que “se va a armar la gorda”.
Y digamos, de paso, que otra manera de armarse... es acertando el gordo de Navidad.

"Gorda" - Tango de Camilo Darthés y Luis Martino - Canta Rosita Quiroga
Pinturas de Fernando Botero - selec. L.A.

jueves, 21 de septiembre de 2017

PRIMAVERA

"Primavera" - Raúl Soldi

"Primavera" - Benito Quinquela Martín

"Colores primarios" - Luis Alposta

"Primavera de colores" - estilo  de Gardel / Razzano -  Canta: Carlos Gardel


"Primavera" - tango de Julio de Caro


"Primavera porteña" - de y por Astor Piazzolla

jueves, 14 de septiembre de 2017

PATOLOGÍA MÉDICA EN “LA CRENCHA ENGRASADA” * *

      De no haber existido el papiro Hipócrates no hubiera podido registrar nunca, en forma tan “papirusa”, la sintomatología de los males que aquejaban a sus pacientes. Desde entonces la historia clínica ha venido a ser uno de los instrumentos más importantes de la medicina.
         Es en ella donde se resume la herencia y los hábitos del paciente; la constitución psico-física; el ambiente sociofamiliar y, de no llegar a dar con el arpa antes de que el médico dé con la tecla, es donde se suele registrar también la etiología y evolución de la enfermedad.
         Es sabido que muchas veces, a partir de una buena biografía se puede llegar a reconstruir una historia clínica. También en la literatura en general, en tren de no dejar pasar por alto diagnóstico alguno, podemos encontrar referencias médicas, enfermedades y accidentes, que desde la urdimbre de un relato están abrumando a determinados personajes.
Girolamo Fracastoro
         La sífilis ejerció durante siglos una gran influencia sobre la literatura. En 1524 Girolamo Fracastoro escribió el famoso poema al que la enfermedad debe su nombre; Shakespeare se refirió a sus síntomas en Timón de Atenas; Rabelais ridiculizó en su obra el excesivo entusiasmo que despertaba el mercurio para su tratamiento, y Francisco Lomuto, le puso música a los arsenobencenos cuando escribió su tango “El 606”.
         Nuestro heliogábalo poeta de “La Crencha Engrasada”, Carlos de la Púa, menciona a la sífilis (la chinche) en su período cuaternario en dos de sus poemas, haciendo alusión correcta al tiempo de evolución (10 a 20 años) y a su localización nerviosa:

“……………………………………..
Y bebió en diez años toda la alegría
y supo en diez años toda la crueldad,
cuando dio el remache de la fulería
la seña jodida de la enfermedad.
Y sin un consuelo, sin una aliviada,
la que de la mugre se abriera tan mal
pagó con la chinche fatal, angustiada,
la deuda sagrada con el arrabal.”

(“La pebeta de Chiclana”)

“……………………………………..
Hoy, vieja, arruinada, con pilcha rasposa
–la que era de línea, la taquera fiel–
salva la busarda junto a la cancela.
La chinche en el coco se le fue tal vez!

(“La ex canchera”)

         Muchas heroínas de novelas de la época victoriana padecían de tuberculosis pulmonar, lo cual se explica por la frecuencia de la tisis en aquellos tiempos. Las tuberculosas más célebres de la literatura fueron Margarita Gauthier, Mimí, la esposa de David Copperfield y la pequeña Eva de “La Cabaña del Tío Tom”. No menos famosa, entre nosotros, fue la obrerita que tosía por las noches, mientras pasaba un hombre pregonando con una cotorrita.
         En la obra del Malevo Muñoz encontramos un solo caso de tuberculosis, y no se trata precisamente de una jovencita grácil, de cutis fresco y ojos brillantes, sino que esta vez el personaje es “El vago Amargura”:

“……………………………………..
Y volvió de Ushuaia con la conocida
tos envenenada que atrapa el canero,
y olvidando todo se engrupe la vida
mandando a bodega su troli cabrero”.

Casi con seguridad, el mencionado Vago padecía también su buena cirrosis hepática:

“Mandando a bodega su troli de vino
junto con la mugre de un bar mishiadura,
está siempre escabio el Vago Amargura,
que en tiempos pasados fue un gran malandrino.
……………………………………..”

En la Ilíada se mencionan con gran precisión heridas producidas por flechas, espadas, lanzas y piedras. Homero supo reflejar las ideas médicas de los antiguos griegos, demostrando al mismo tiempo poseer un profundo conocimiento de la traumatología. Carlos de la Púa, que parece no haber quedado corto en esta especialidad, nos dice en “El feite”:

“Recuerdo de un amuro ranfañoso,
luce tajo de guapo, marca rea,
un feite en refasí, meticuloso,
que un cacho de nariz le escolasea.
……………………………………..”

Y en “La Cortada de Carabelas”:

“……………………………………..
En sus bulines han truqueado, broncosas,
las barras más temibles de los tiempos pasados
y sus viejas paredes presenciaron famosas
peleas que dejaban cuatro o cinco tajeados.
……………………………………..”

Dentro de la patología médica que figura en “La Crencha Engrasada”, es evidente el predominio de las afecciones que trasuntan conflictos psico-socio-económicos, tales como la prostitución, la delincuencia y el alcoholismo.
Una descripción feliz de un infeliz caso de drogadicción lo encontramos en “Packard”:

“……………………………………..
Pero un día la droga la hizo suya
y, en vez de cargar nafta, echó morfina
y cerrando el escape por la buya
se fajaba de bute en cada esquina.
……………………………………..”

Hasta aquí, ha sido mi intención enfocar a “La Crencha Engrasada” desde un ángulo estrictamente semiológico. Deliberadamente he procurado no caer en especulaciones psicoanalíticas, pues de haber mostrado a muchos de estos personajes llevando a babuchas un complejo de Edipo no resuelto, estoy seguro que ni ellos ni el propio Malevo Muñoz me lo hubiesen perdonado.


*          La Crencha Engrasada”: título del libro de poemas lunfardos que Carlos de la Púa publicara en 1928. Carlos de la Púa, seudónimo de Carlos Raúl Muñoz y Pérez, a quien muchos identificaban simplemente como “el Malevo Muñoz”.

*          Del libro "El Lunfardo y el Tango en la Medicina ( Los bailes del Internado)” -  ensayo.  Con prólogo del Dr. Luis F. Leloir. Ed. Torres Agüero, Buenos Aires, 1986. Reeditado ed. Marcelo H. Oliveri  -  Bs. As., 2014.


"Línea 9" - letra: Carlos de la Púa - Música: Edmundo Rivero  
 Canta: Edmundo Rivero