jueves, 17 de diciembre de 2015

ACERCA DE MARIANO MORES

        Se sentó por primera vez frente a un piano cuando tenía nueve años y al poner sus manos en el teclado selló su destino.
            Inició sus estudios con la profesora Amelia Fagoada, con quien, en sólo tres años cursó todo el profesorado de música. Después, y dejando atrás el Súper Cine de Lanús, en el que por primera vez actuó ante el público interpretando un repertorio absolutamente clásico, llegó a los escenarios de España, donde también habría de actuar con gran suceso. Mariano, o mejor dicho, Marianito, entonces niño prodigio, realizaba un número especial solicitándole al público dos o tres notas musicales con las que improvisaba excelentes temas. Y tanta fue su fama de autor repentista que, entre los españoles, se llegó a ganar el apodo de Compositor Relámpago.
Con las hermanas Mores - 1938
         Ha sido en el piano donde Mariano Mores conoció la Música, y ha sido también en el piano donde habría de nacer después su propia música.
         El amor por este instrumento, que comenzó como una atracción instintiva, llegó a convertirse en él en una pasión única y permanente, llegando a sumar, después, a sus estudios académicos, el conocimiento de los secretos de la creación popular.
         Creador de un estilo. Un estilo personalísimo, con el que le impuso a la dirección orquestal una concepción propia, aportándole riqueza rítmica, armónica y melódica en función de una mayor y más moderna expresividad sinfónica.
         Autor de melodías memorables. Su versatilidad y su talento al componer lo sitúan entre los grandes del tango.


“SE HA DICHO MUCHAS VECES... “

Se ha dicho
muchas veces
y es bueno repetirlo:

Virtuoso y seductor
de riguroso esmoking
frente a un piano elocuente.

El amor por el tango
una pasión
única y permanente.

Compositor pianista
creador y batuta
de técnica admirable.

Incansable y fecundo
autor de melodías
por siempre memorables.

Músico de su tiempo
referente absoluto
del tango y la milonga.

Muchas veces
se ha dicho
y es bueno repetirlo.

¡Hablo de Marianito!

                         Luis Alposta

jueves, 10 de diciembre de 2015

ACERCA DE EDMUNDO RIVERO Y LOS REYES DE ESPAÑA

    

     Sabido es que por el Almacén de Rivero han desfilado destacadas personalidades.
         En cuanto a visitantes de linaje real, recordemos a los reyes de España, quienes concurrieron el 28 de noviembre de 1978.
         Aquella noche Rivero decidió comenzar el espectáculo con “Uno”, de Mores y Discépolo, tema que le fue señalado como uno de los predilectos del rey Juan Carlos. Después, el singular pedido de la reina Sofía: el tango “Cambalache”, de Enrique Santos Discépolo. Rivero lo cantó y, como final, agregó “Amigos que yo quiero”, de Hugo Gutiérrez.
         Y ahora una anécdota: al bajar Rivero del tablado para presentar su saludo a los visitantes, les pidió que firmaran el libro de honor y les hizo entrega de varias grabaciones. Los reyes firmaron, y Juan Carlos ofreció, a su vez, su estilográfica para que el cantor le dedicara los discos, señalando con gracia que era suya “la pluma” que Rivero retenía distraídamente en sus manos, y le pidió al cantor que volviera al escenario -en lo posible- para interpretar “Sur”, de Aníbal Troilo y Homero Manzi.
         El monarca se despidió diciéndole a Rivero: “En la recepción de mañana me gustaría hablar de tangos con usted”.




"Uno" - tango de Enrique Santos Discépolo y MarianoMores
Canta Edmudo Rivero con la orquesta de Aníbal Troilo

jueves, 3 de diciembre de 2015

UN TANGO PARA FRANKENSTEIN





E
n la novela Frankenstein, escrita en 1816, cuando la Criatura le pide a su creador que le haga una novia, lo hace con estas palabras: Estoy terriblemente solo, nadie quiere compartir mi vida; es imposible que nos separemos sin que prometáis concederme lo que os pida. Sólo una mujer tan monstruosa y deforme como yo estaría dispuesta a concederme su amor; una mujer que fuera en todo semejante a mí, que poseyera incluso mis defectos.
Si aceptáis otorgarme lo que os suplico, nunca, ni vos ni cualquier otro ser humano, volveréis a verme. Me estableceré en las enormes tierras deshabitadas de América del Sur.
O sea que, si la Criatura a la que solemos llamar Frankenstein, le echó el ojo a la Patagonia, bien pudo haber cantado este tango (2 / IX / 2002)


 FRANKENSTEIN 
            (tango)

Entre el horror y el espanto
hago de mi grito un canto:

Mi drama es no tener madre
y ser engendro de un padre
que ahora reniega de mí,
y aunque sin nacer nací
sin tener siquiera un nombre
soy sólo un remedo de hombre,
un muñeco desdichado,
y si fui galvanizado
por mi padre Frankenstein,
en tangótico vaivén,
hoy lo que más me subleva
es ser un Adán sin Eva,
tener prohibido el nosotros
y ver amarse a los otros.
¡Ver cómo comen perdices
y yo con mis cicatrices!
Es por mi figura horrible
que nunca seré querible;
y hago de mi grito un canto
entre el horror y el espanto:

Mi drama es no tener madre.
¡Compadre! 

                     "FRANKENSTEIN" - Letra: Luis Alposta - Música : Acho Estol
                              por La Chicana - Canta: Dolores Solá
       

"DEL DIARIO DE VICTOR FRANKENSTEIN" - Letra: Luis Alposta - Música: Acho Estol
por La Chicana - Canta: Dolores Solá