jueves, 2 de octubre de 2014

ACERCA DEL BARRIO ÍNTIMO


      Hubo una época en que nuestro primer contacto a cielo abierto con el barrio se producía en la vereda, hasta que la fisiología y los juegos se encargaban de que ésta nos resultara chica. Era entonces cuando el mundo alcanzaba la dimensión de una cuadra. Después, la llegada de otros juegos nos llevaría a realizar todo un estudio topográfico de la misma, hasta que a fuerza de sacarle punta un buen día le descubríamos la esquina. Allí, en tiempos del picado nos habría de sorprender el de la pubertad, y comenzaría a gestarse en nosotros esa especie de segunda nacionalidad que tarde o temprano sacamos a relucir: la del barrio
           En realidad, esta evocación apunta a cuanto se podría llamar “el barrio íntimo”, reducido tan sólo a nuestra cuadra, a la otra, a la de la vuelta y a la de la vereda de enfrente… con una esquina de almacén, algún pasaje y la yapa de un potrero, al que, recién después de unas cuantas afeitadas, tuvimos la imperiosa necesidad de incorporarle un Café.
Después llegó esa edad en la que dejamos de coleccionar bolitas para pasar a coleccionar corbatas, y la vida comenzó a mostrarnos otros rumbos, mientras el barrio se nos iba encogiendo hasta el domicilio. 


En el Bar "Torres" - último "estaño" de V.U.
7 de febrero de 1982


BARRIO

Barrio que fuiste mundo de mi infancia,
con baldíos y casas que se han ido.
Qué importa ver las calles que antes viera
y dar los mismos pasos que ayer diera,
si en el gris del asfalto está el olvido.

Cuadriculado mundo de mi infancia,
con mil cosas que han sido y hoy evoco.
Aquél de las bolitas, el balero
y el picado en las tardes de potrero. 
           Ya no sos el que fuiste, y yo tampoco.
                                 
                                                            L. A.

 "Barrio pobre" - tango de Vicente Belvedere y Francisco García Jiménez
por el Sexteto de Francisco Pracánico