jueves, 27 de febrero de 2014

ACERCA DEL FILETE PORTEÑO

      Así como los bisontes de Altamira nos reflejan el mundo paleolítico, y los afiches de Toulouse-Lautrec nos llevan al París del Can Can, el arte de nuestros fileteros nos devuelve en sus tablillas, un Buenos Aires que se nos piantó hace tiempo con el último carro.
Carlos Carboni - Arriba:
su Virgen de Luján y su Gardel
            Recordemos de paso, que filete viene de filet, palabra ésta de origen francés que, más que el de los esmaltes y pinceles, nos trae el recuerdo de una pálida merluza.
            Pero, tanto franceses como catalanes, la tomaron a su vez del fileto latino, cuyo significado es hilo.
            Alguien dijo del filete que al tener que recurrir a modelos preelaborados carece del contenido esencial de todo arte, o sea, el de la creación formal, no pudiendo, por ello, superar su condición de artesanía.
            Hablemos entonces del arte de esta artesanía que tiene, como los perfumes, el poder de la evocación. La evocación de un tiempo de "costados sentenciosos", en el que no había carro ni camión que no luciese el suyo, ¡y fileteado!, como los colectivos. 
                 El arte de una pintura del equilibrio y del buen pulso que, entre florcitas y dragones, entre espirales con brotes y caballos alados, entre gardeles y guirnaldas, le ha sabido robar al olvido colores de una nostalgia que nos pertenece.

Luis Zorz 
Jorge Muscia

"Dibujos" - tango de José Ranieri - Orquesta de Domingo Federico

jueves, 20 de febrero de 2014

ACERCA DE IVAN DIEZ

      Iván Diez, cuyo verdadero nombre era Augusto Arturo Martini, vivió cincuenta y seis años que compartió armoniosa y equitativamente entre la calle y la literatura, entre el arrabal y el “trocén”, entre el goce del lenguaje culto y de sus versos lunfardos.
            La zona de El Faro marplatense lo vio nacer, en la época de los “bondis” a caballo; pero el destino quiso que se criara y creciera en el porteñísimo barrio de San Telmo.
            Sus primeras creaciones literarias fueron versos y novelas breves de tono romántico. Ejerció el periodismo y trabajó en la radio “como cronista deportivo y cinematográfico, actor y libretista, locutor y cantante”. Él mismo nos cuenta que publicó en diarios y revistas, dentro y fuera del país. Colaboró en “Última Hora”, y fue allí, precisamente, donde comenzó a destacarse como poeta lunfardo, firmando con el seudónimo de Iván Diez.
            Tal vez el más difundido de sus sonetos sea Amablemente, aquel que nos habla de las “34 puñaladas” y que cantó Rivero.
            Pero hoy, el soneto que quiero recordar se llama:

EL CABALLITO

“Un cabayo, compá”, -dijo la hijita-.
El drepa, campaneándola angustioso,
por más que pretendía hacerse el oso,
lloraba al encontrarse ya sin guita.

La yeta lo tenía medio loco.
Estaban por piantarlo del convento.
¿Comprarle un cabayito? ¿Con que vento?
Si apenas le quedaba pal marroco.

“Yo quelo un cabayito” -continuaba-.
Entonces, besuqueando a la que hablaba,
rajó de su bulín pegando un grito.

Y el pobre, no canchero y poco rana,
a los veinte minutos iba en cana 
por haber afanado un caballito.


Minguito lee el soneto "El caballito" - de Iván Diez

jueves, 13 de febrero de 2014

ACERCA DE PAPIRUSAS, GRELAS Y TIRADAS DE CHANCLETAS

En el Cementerio de la Zwi Migdal (derruido y abandonado)
Avellaneda - Año 1968 -Tumba de Noé Trauman.
Ante la tumba de un macró
Hubo un tiempo, en las primeras décadas del siglo pasado, en que Buenos Aires tuvo el triste privilegio de convertirse en una de las principales plazas de la trata de blancas. Los “tratantes” solían reclutar pupilas entre las campesinas polacas, a las que raptaban, cuando no enamoraban o se casaban, para luego, una vez en el puerto de Montevideo o de Buenos Aires, dejarlas en manos de los rufianes o macrós, encargados éstos de “clasificarlas” y “distribuirlas”. Así fue como muchos porteños escucharon por primera vez pedir un cigarrillo (papieros) en polaco. 
Del cruce entre papierosi (cigarrillos) y papusa (mujer hermosa en lunfardo), se originó la voz papirusa, que quiere decir mujer joven, hermosa y, además, coqueta.
De la sepultura de una polaquita
Digamos de paso que la expresión tirar la chancleta encuentra su origen dentro del mismo ámbito. La pupila se asomaba al vestíbulo vestida con batón y sandalias. Por cada cliente que atendía debía descalzarse, tirando la chancleta. La frase, en sentido lato, significa rendirse al acto sexual, entregarse. 
Y de aquellas desdichadas, de las que se decía que eran mujeres “alegres” o de vida alegre, tal vez provenga -como "vesre" irregular- la palabra grela
A mediados de la década del setenta este término recobró vigencia entre los adolescentes, pero esta vez con el significado de mugre, de suciedad, de gremu.

* Noé Trauman, en quien, se dice, se inspiró Roberto Arlt para retratar a Haffner, "el Rufián Melancólico" de "Los siete locos" y "Los Lanzallamas".




jueves, 6 de febrero de 2014

ACERCA DEL ROCK Y UNA EMBLEMÁTICA ESQUINA

      El rock nació a mediados del siglo XX en Estados Unidos como una rebelión estética musical. Después, llegó a ser sinónimo de “la música del siglo” y, con los años, ha ido perdiendo el marcado carácter anglosajón que tuvo en sus orígenes, para transformarse en un lenguaje musical universal sometido a continuo cambio.
Surgido de un modo espectacular, se desarrolló desde el vamos como un fenómeno de masas.
No obstante los evidentes vínculos que posee con las más profundas esencias de la música de los negros afroamericanos -algo en común con el tango-, el rock es en realidad el resultado de la adaptación de esas fuentes a una concepción y a una estética ‘blanca’, lo que generó las primeras actitudes públicas de rechazo, como las que suelen darse entre algunos tangueros que no creen en el oído absoluto de Charly García.
Esta síntesis de raíces musicales plurales, como las que tuvo el tango en los Corrales Viejos, hallaría su ídolo fundacional a mediados de los años cincuenta en la figura de Elvis Presley.
Entre nosotros, el fenómeno no fue ajeno, y ya entrados en el dos mil, no nos resulta extraño que un histórico del rock nacional se presente en una misma actuación con una folklorista o cante tangos ‘a su manera’ recordando un título de Paul Anka. 
Y no deja de ser emblemático el hecho de que en la vereda del café O’Rondeman, en la esquina de Humahuaca y Agüero, donde comenzó el destino canoro de Carlos Gardel, Luca Prodan haya escrito y nos haya dejado su Mañana en el Abasto.


Sumo

Luca Prodan - Voz
Diego Arnedo - Bajo y coros
German Daffunchio - Guitarra y coros
Ricardo Mollo - Guitarra y coros
Roberto Pettinato - Saxo tenor
Alberto "Superman" Troglio - Bateria