jueves, 20 de agosto de 2015

ACERCA DE LAS MUJERES DE ADÁN

   Cruce de antiguos mitos hebreos con el tango

Dios extrajo a Eva del costado de Adán
Capitel de la Iglesia Santo Domingo (Soria) - siglo XII
     a.Cuando Dios creó al hombre no utilizó tierra al azar, sino que eligió para ello polvo puro.
Como era hijo de Adama (“Tierra”), el hombre se llamó a sí mismo Adán, en reconocimiento de su origen; o tal vez a la Tierra se la llamó Adama en honor de su hijo, a quien algunos le hacen derivar el nombre de adom (“rojo”), aduciendo que fue formado con arcilla de ese color.
Aunque se dude que la palabra masculina adam (“hombre”) y la femenina adama (“tierra”) tengan una etimología común, esta relación está implícita en Génesis II, habiendo sido Quintiliano el primero en sugerir que también existe entre las palabras latinas homo (“hombre”) y humus (“tierra”).
Las especulaciones acerca del origen de Adán (que leído a la usanza hebraica, o sea al vesre, es Nada) han existido siempre y, según un original griego, “su nombre proviene de las iniciales de los cuatro vientos principales: Anatole, Dysis, Arctos y Mesembria”, porque su cuerpo fue creado con polvo recogido en los cuatro puntos cardinales.
  
b.   Después de haber creado al hombre, Dios hizo que éste le diera nombre a los animales domésticos, a las aves del cielo y a las bestias del campo.
Están los que dicen que esto no es más que una fábula, derivada tal vez de un mito, acerca de cómo fue inventado el alfabeto, dado que, la primera y la tercera letras hebreas son aleph y gimmel, o sea “buey” y “camello”.
Y, volviendo al relato, cuando desfilaron ante él en parejas, Adán –que ya tenía alrededor de veinte años- se sintió celoso de ellos. Por consiguiente exclamó: “¡Todas las criaturas, menos yo, tienen la compañía adecuada!” y rogó a Dios que remediara esa injusticia.

c. Entonces Dios creó a Lilit, la primera mujer, como había creado a Adán, salvo que utilizó para ello inmundicia y sedimento en vez de polvo puro.
“Adán y Lilit nunca encontraron la paz juntos, pues cuando él quería acostarse con ella, Lilit consideraba ofensiva la postura recostada que él exigía” (posición misionaria).
“¿Por qué he de acostarme debajo de ti?” –preguntaba- “Yo también fui hecha con polvo, y por consiguiente soy tu igual.” Como Adán trató de obligarla a obedecer por la fuerza, Lilit, indócil, pronunció un nombre mágico, se elevó en el aire y lo abandono.
Adán se quejó a Dios: “Me ha abandonado mi compañera.” 
Inmediatamente Dios envió a los ángeles Senoy, Sansenoy y Semangelof para que llevaran a Lilit de vuelta. La encontraron a orillas del Mar Rojo (esto recuerda la antigua creencia hebrea de que el agua atrae a los demonios), región que abundaba en demonios lascivos con los que ella copulaba. Se negó a regresar.
Algunos dicen que, posteriormente, Lilit gobernó como reina en Saba. Y a propósito, Salomón sospechó que la Reina de Saba era ella, porque tenía piernas peludas.
A Lilit, que tiene sus antecedentes asirio-babilónicos y sumerio, la etimología popular hebrea la hace derivar de layil, “noche”, y, en consecuencia, aparece frecuentemente como un monstruo nocturno peludo, lo mismo que en el folklore árabe.
Se dice también que, aún hoy, seduce a los hombres que sueñan, cualquiera de los cuales, si duerme solo, puede ser su víctima.
Predecesora de Eva, Lilit ha sido excluída por completo de la Sagrada Escritura, aunque la recuerda Isaías como habitante de las ruinas desoladas, donde la acompañan sátiros, chacales, serpientes, hienas y buitres (véase 34, 14-15).
Parece, a juzgar por los relatos midrásicos acerca de su promiscuidad sexual, haber sido una diosa de la fertilidad, y así aparece en una tableta sumeria del año c. 2000 a. de C., encontrada en Ur, con el nombre de Lillake.


d. Milenios después, habremos de encontrarla al sur del continente americano, más precisamente en la ciudad de Buenos Aires, pero esta vez con el nombre de “Lita” y dando título a un tango instrumental de Samuel Castriota.
      Posteriormente, letra de Pascual Contursi mediante, su nombre volverá a ser excluído, pero ahora de los registros autorales, para ser reemplazado por el de “Mi noche triste” (y aquí, recordemos que el significado de Lilit es “noche”).
      Mi noche triste, es la primera obra con letra argumentada que inicia la modalidad denominada “tango canción”. Y es, a la vez, la primera en llegar al disco en la versión antológica de Carlos Gardel, el 9 de abril de 1917.
      En esta letra, vemos a una Lilit reincidente, abandonando a su hombre y sumiéndolo en la desolación:

“Percanta que me amuraste
en lo mejor de mi vida,
dejándome el alma herida
y espina en el corazón...”

(I)

      Y luego, al mismo hombre que, al dormir solo, pasa a ser también su víctima potencial:

“De noche, cuando me acuesto,
no puedo cerrar la puerta
porque dejándola abierta
me hago ilusión que volvés...”

      Como “Reyna de Saba” la encontraremos en un viejo tango de Rosendo Mendizábal, escrito alrrededor de 1910, en el que, siempre ligera de cascos, aparece bajo la forma de una yegua de carrera.

                                   (II)

e. “Sin desanimarse, por no haber dado a Adán una compañera satisfactoria, Dios probó de nuevo” y le dejó que observara mientras Él creaba una anatomía femenina utilizando huesos, tejidos, músculos, sangre y secreciones glandulares, cubriéndola luego con piel y agregando mechones de cabello en algunos lugares.
      La vista de todo esto causó a Adán tal desagrado que, inclusive cuando esa mujer -¡que no tiene nombre! y tal vez por eso se la conoce como la primera Eva- fue terminada, sintió una repugnancia invencible.

“Era tan fulera
que la vi, di un grito,
lo demás fue un sueño...
¡Yo me desmayé!...”

(III)

“Dios supo que había fracasado una vez más” y expulsó a esta primera Eva. Adónde fue ella nadie lo sabe con seguridad, aunque algunos sostienen que, posteriormente, Caín y Abel se la disputaron.

f.    Dios actuó entonces por tercera vez. Tomó una costilla de Adán mientras este dormía y formó con ella una mujer; luego la adornó como una novia y le trenzó el cabello, antes de despertar a Adán, quien al verla quedó embelesado y exclamó:

“Esta sí que es hueso de mis huesos
y carne de mi carne,
ésta será llamada varona,
porque del varón ha sido tomada.”

“Trenzas
seda dulce de tus trenzas...”

(IV)

(Después la llamó Eva, “madre de todos los vivientes”).
Y Dios permitió que Adán y Eva comieran los frutos de todos los árboles del Edén, menos los del de la Ciencia del Bien y del Mal, pues probarlos, e inclusive tocarlos, implicaría la muerte.

g.   Después hizo su aparición la serpiente.

  
Algunos dicen que, en realidad, era el arcángel Samael (“Veneno de Dios”, alias “Satán”) disfrazado; el que engendró a Caín con Eva.
Según relatos, Samael nunca se acostó con ella antes de que lo hiciese con Adán.
Verlos haciendo el amor, desnudos y sin avergonzarse, dio celos a Samael, quien esperó a que Adán se acostase con Eva y se quedase dormido, para ocupar entonces su lugar. Eva se entregó a él y concibió a Caín. (La atribución a Samael de la paternidad de Caín, tiene por propósito explicar el origen del mal).
Al parecer, lo único que utilizó la serpiente para seducir a Eva fue su voz. John Milton, en El Paraíso Perdido, dice al respecto:
“Enseguida comenzó a hablar, con una voz emitida por medio de aire vocal de indefinible acento, que variaba a medida que iba desarrollando su discurso. Y tomaba inflexiones tan distintas y adecuadas, al objeto de decir en cada momento aquello que más pudiese agradar a Eva, que su charla resultaba casi irresistible.”
Esto, quizás, fue lo que llevó al lingüista sueco Andreas Kemke, a decir que en el Paraíso Terrenal Dios hablaba en sueco, Adán le respondía en danés y que la serpiente la tentó a Eva en francés.
Luego, la serpiente empujó rudamente a Eva contra el Árbol de la Ciencia y le dijo: “No has muerto después de tocar este árbol, ni morirás después de comer su fruto.”
Convencida Eva, probó del fruto prohibido y buscó más tarde, llorando, que Adán hiciese lo mismo.
Aunque la belleza de Eva lo embelesaba, Adán luchó durante tres horas contra la tentación de comer y hacerse igual a ella; mientras tanto tenía el fruto en la mano.
Por fin dijo: “Eva, prefiero morir a sobrevivirte.”

“Sin embargo ante el Eterno
será el mismo mi desdén...
En mi amor profundo y tierno
por seguirte hasta el infierno
¡yo despreciaré el Edén!

(V)

Y dicho eso, probó el fruto.

         h.   Y Yahvéh castigó a Eva por haber causado la Caída del hombre.
Y los mitógrafos también aportaron lo suyo, haciendo que se formara de una costilla de Adán, anécdota que se basa, al parecer, en la palabra hebrea tsela, que significa “costilla” y “un tropezón”, “obstáculo”, “infortunio”.
Una vez expulsados del Paraíso, Adán, “aullando entre relámpagos, perdido en la tormenta de su noche interminable” (VI), rogó el perdón de Dios e hizo penitencia en un caudaloso río durante siete semanas.

“... Puede ser que el Dios piadoso
quiera darme su perdón.”(V)

Finalmente, un ángel fue a consolar a Adán, enseñándole a utilizar las herramientas y a manejar los bueyes, para que no se retrasase al arar.

“Ahora, cuesta abajo en mi rodada
las ilusiones pasadas
yo no las puedo arrancar.
Sueño, con el pasado que añoro,
el tiempo viejo que lloro
y que nunca volverá.“

(VII)


FUENTES CONSULTADAS

BERESHIT RABBATI. Midrash (1) sobre el Génesis, abreviado de un midrash más largo recopilado por el rabino Moshe Hadarshan en la primera mitad del siglo XI en Narbona. Edición de Hanoch Albeck, Jerusalén, 1940.

EL PARAÍSO PERDIDO. John Milton - Ed. Edime - Madrid, 1978.

GENESIS APOCRYPHON. ed. por N. Avigad y Y. Yadin - Jerusalén, 1956.

LA SANTA BIBLIA. (Antiguo Testamento) - Centro de Ediciones Paulinas - Buenos Aires, 1976.

LIBRO DE ADÁN. Apócrifo. Traducción del armenio y revisión de Erwin Preuschen - Giessen, 1900.

LOS MITOS HEBREOS. El Libro del Génesis. Robert Graves y Raphael Patai - Ed. Losada - Buenos Aires, 1969.

SEDER GAN EDEN. Midrash que describe el Jardín de Edén , recopilado c. 1050 a. de C. Publicado en Beth Ha Midrash – ed. por Adolph Jellinok – 6 vols. – Leipzig, 1853 – 77; reimpresión fotostática, Jerusalén, 1938.

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(1). Midrash, Midrás. Es el nombre genérico del tipo principal de literatura rabínica, en forma de exposiciones exegéticas agregadas a los versículos bíblicos.
      Los Midrashim, Midrasim (en plural) fueron escritos y recopilados desde el siglo II hasta el XII aproximadamente.

(I). “Mi Noche Triste” – Tango de Samuel Castriota y Pascual Contursi.

(II). “Reina de Saba” – Tango de Rosendo Mendizábal, dedicado a una yegua de carrera.

(III). “¡Justo el 31!” – Tango de Enrique Santos Discépolo y Ray Rada.

(IV). “¡Trenzas...!” – Tango de Armando Pontier y Homero Expósito.

(V). “Desdén” – Tango de Carlos Gardel y Mario Battistella.

(VI). “Tormenta” – Tango de Enrique Santos Discépolo.
  
(VII). “Cuesta Abajo” – Tango de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera.