jueves, 26 de julio de 2012

ACERCA DEL COMETA HALLEY



Camille Flammarion
     Desde comienzos de enero de 1910, y hasta el 18 de mayo de ese año, un terror cósmico y lunático se abatió sobre los atribulados habitantes de Buenos Aires. No fueron los porteños, sin embargo, los únicos en padecer ese espanto apocalíptico que causó olas de suicidios, escenas de histeria colectiva, quiebras comerciales, tiradas de chancletas y estampidas de todo tipo. Toda la humanidad pareció enloquecer en ese breve lapso, en el que, sólo entre nosotros, produjo 427 suicidios.
            Culpable de ese singular suceso fue un fenómeno celeste que se repite cada 75 años: la aparición del cometa Halley.
            Responsable de haber despertado ese temor fue el astrónomo francés Camille Flammarion, quien tuvo la ocurrencia de poner en duda la seguridad de la humanidad en el momento en que la cola del cometa se mezclara con la atmósfera terrestre. Y fue, basándose en esas declaraciones, que un folletinista local vertió toda clase de profecías fatídicas en diez fascículos que se vendían, puerta por puerta, en entrega semanal, al precio de 10 centavos cada uno. Y es a su autor, un tal Domingo Barisane, a quien debemos la difundida expresión: la fin del mundo.
            Y a la feminización del fin del mundo, hecha por Barisane, podríamos agregarle la feminización del cometa. La que ocurrió cuando el cohecho, soborno o retorno, que nada tiene que ver con un fenómeno celeste, haciendo pie en la coima pasó a ser la cometa. Algo que, para ser visto, ya no es necesario tener que esperar 75 años.  

"La fin del mundo" de y por Astor Piazzolla
  

Efemérides: Cometa Halley (19 de mayo de 1910) - Canal Encuentro  

 

jueves, 19 de julio de 2012

ACERCA DEL ALMA Y EL ESPÍRITU


     Dicen los que saben, o mejor dicho, los que han meditado larga y profundamente sobre las diferencias que existen entre alma y espíritu, que la primera es un “soplo”; es ser inmaterial que anima el cuerpo.
Es una sustancia simple, pasiva, que en unidad sustancial con el cuerpo constituye la esencia del hombre.
En cambio el espíritu, que etimológicamente es, también, un “soplo”, no anima necesariamente el cuerpo (Dios y los ángeles son puros espíritus).
El espíritu es activo, es acción, es hacer y, por tanto, es el principio del pensar.
El alma trasciende al cuerpo, y el espíritu al alma.
El alma es inmortal; el espíritu es eterno.
El alma puede pender de un hilo o se nos puede ir a los pies; al espíritu se lo puede levantar.

          El ejemplo de pasividad lo encontramos en el alma en pena; el de la acción en el espíritu de lucha.
Hay almas que se pueden romper (cada vez más); y hay espíritus inquebrantables (cada vez menos).
Hay almas caritativas y hay pobres de espíritu.
Hay almas piadosas y hay espíritus de contradicción.   
La palabra alma figura en los títulos de trescientos tangos; la palabra espíritu, en ninguno.
Si el vino (el bueno, por supuesto) tiene espíritu, de ahí lo de bebidas espirituosas, el tango, como ya dijimos, le da más cabida al alma.
          Y vayan estos ejemplos con la yapa de un vals: Almita herida; Alma en pena; Alma de bohemio y Desde el alma.


"Alma de bohemio" - tango de Roberto Firpo y Juan Andrés Caruso
Canta Alberto Castillo

jueves, 12 de julio de 2012

ACERCA DE LA EXPRESIÓN “A LA VIOLETA”


Enrique Cadícamo inicia su tango “Compadrón” con este verso: Compadrito a la violeta...
José Cadalso y Vázquez según Castas Romero
 El primero en utilizar esta expresión, que después se popularizó, fue el escritor y militar español José Cadalso (Cádiz, 1741 - 1782), quien, en 1772, publicó una obra satírica en la que les dio con un palo a los falsos sabios y sabiondos. El libro se llamaba: Los eruditos a la violeta, en el cual el autor crea un “Catedrático a la violeta”, que reparte enseñanzas a todos aquellos que quieren aparentar sabiduría: “no es necesario estudiar, decía, basta con nombrar a algún filósofo de moda, repasar índices, algunos latines y citar libros conocidos”. Y después agrega: “En todos los siglos y países del mundo han pretendido introducirse en la república literaria unos hombres ineptos que fundan su pretensión en cierto aparato artificioso de literatura. Este barniz de sabios puede asombrar a los que no saben lo arduo que es poseer una ciencia; lo difícil que es entender varias a un tiempo; lo imposible que es abrazarlas todas, y lo ridículo que es tratarlas con magisterio...”
Pero la pregunta es: ¿por qué utilizó Cadalso la figura a la violeta? Con ella hacía referencia a los petimetres y presuntuosos que poblaban los salones sumando víctimas con versos malos y peores latines.
Estos pelmazos, o chantunes, más atentos a su indumentaria que a sus estudios; peinados, emperifollados y apestando a aguas olorosas de lavanda, jazmín o violetas, hizo que Cadalso dijera: “de esta última voz, violeta, toma nombre mi escuela”.
Una escuela que... hizo escuela. ¿No lo cree?
 

"Compadrón"  (tango) Música: Luis Visca - Letra: Enrique Cadícamo
Canta Carlos Gardel

jueves, 5 de julio de 2012

ACERCA DE ANITA PALMERO


Nació en Ronda, provincia de Málaga (España), el 16 de septiembre de 1902.
Junto a Anita
en el restaurant del Hotel Español
8 de abril de 1972
             Muy joven inició su carrera como cupletista, actuando en Gibraltar y en Casablanca. En 1925, después de realizar una gira como tonadillera por México y Cuba, viaja a Buenos Aires donde, gracias a la intermediación de José Razzano, debuta cantando tangos en el “Tabarís” con buen suceso.
Su repertorio incluía tangos pintorescos y humorísticos al estilo de los cantados por Sofía Bozán y Tita Merello. Entre las grabaciones que nos ha dejado podemos destacar: "Botarate", “Bigotito” y  "Burrero seco", de su autoría, basada en una vivencia personal y dedicada a su segundo marido, el actor y animador radial Lalo Harbin.
Anita Palmero cantó el tango Botarate en el cortometraje “Mosaico criollo”, rodado en 1929. Este fue el primer tango interpretado en un film sonoro (cabe aclarar que no tenía el sonido impreso en la película, como los cortos que un año después filmara Carlos Gardel).
En 1933 se incorporó al elenco de Radio Splendid y, posteriormente, a los de las radios Prieto y Argentina.
Esa misma noche,
con Vicente de Marco
En el '48 y '49 formó parte del elenco estable del Teatro Cervantes, donde actuó en la obra "La divisa punzó", de David Peña, interpretando a Doña Agustina Rosas de Mansilla. Actuó, también, en las películas “Fúlmine” (1949) con Pepe Arias y “El Ladrón Canta Boleros” (1950) con Mario Clavell.
En 1963 se retiró de la actividad artística, sin perder por eso su gracejo andaluz y su simpatía arrolladora. Así, aun la recuerdo.
Falleció en Buenos Aires el 11 de enero de 1987. 







 
"Botarate" - tango de Alberto Hilarión Acuña y José De Cicco
  Canta Anita Palmero

"Burrero" - tango de José De Cicco y Anita Palmero
Canta Anita Palmero

"Anita Palmero - una suerte de tango"
 Documental sobre su vida (fragmento)