jueves, 30 de junio de 2011

ACERCA DE LAS DISTINTAS MANERAS DE “VOLAR”


      Habitualmente empleamos no pocas expresiones metafóricas tomadas de la idea de vuelo. Sin pretensión de agotar la lista, veamos algunas:

Agronomía - sábado 26 / IX / 2004, a las 12.45,
con brisa del sudoeste ideal para el vuelo.
Volar: irse con prontitud, desaparecer rápida e inesperadamente. // Hacer saltar con violencia o elevar en el aire algo, especialmente por medio de una sustancia explosiva. // Estar bajo los efectos de una droga alucinógena.
Volar bajo: perspectiva (visión) poco clara sobre las cosas.
Volar alto: en un sentido positivo puede significar 'tener éxito'; también, darse aires de importancia. Una variante de esta expresión puede ser: irse para arriba.
Dejar volar la imaginación: ensoñación, fantasías, libertad de pensamiento en lo referente a crear.
¡Volá de acá!: expresión de carácter imperativo, en contextos en los que el hablante se encuentra enojado y quiere que su interlocutor se vaya del lugar donde se encuentra.
Al vuelo: entender, comprender rápidamente algo que no se ha dicho en forma clara o que se ha hecho ocultamente: “cazar al vuelo”.
A vuelo de pájaro: estimación dada en forma superficial.
Alzar o levantar vuelo: marcharse de repente; escapar.
Volársele a uno las chapas: perder el cabello; quedar calvo.
Volársele a uno los pájaros: enojarse, montar en cólera.
Volarse la tapa de los sesos: pegarse un balazo en la cabeza.
Estar que vuela: tener alta temperatura; tener mucha fiebre; estar volando de temperatura. // También se asocia con el enojo: está que trina.
Estar volado: estar drogado.
Volando: hacer las cosas con gran prontitud y ligereza.
Pasar volando: referente al paso del tiempo.
Estar volando: no atento; estar distraído; estar en la nubes; estar en babia.
Ir o venir volando: apuro en una situación determinada; urgencia que se tiene en irse o en llegar.


“VOLARE” – Canta Domenico Modugno
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jueves, 23 de junio de 2011

ACERCA DE ALGUNAS EXPRESIONES POPULARES DE ORIGEN FUTBOLERO

       Es sabido que el lunfardo se nutre, también, con vocablos procedentes de distintas jergas. Y entre las jergas importantes, en razón de su popularidad, se encuentra la del fútbol. Su vocabulario específico ha suministrado algunas voces y expresiones que han pasado al uso común, generalmente con sentido figurado.
Es así como el hincha o el simpatizante, gusta de trasladar la terminología de la tribuna al ámbito de lo cotidiano. Tiende rápidamente un cordón umbilical entre dos realidades. Y es entonces cuando con una economía de lenguaje asombrosa, nos dice:
No me dan pelota, queriendo decir que no le hacen caso, que no le llevan el apunte. Parar la pelota, refiriéndose al hecho de frenar un impulso y recapacitar. Colgar los botines, con el sentido de retirarse o jubilarse de una actividad cualquiera. Estar o quedar en orsai, por estar desubicado, en situación difícil, en falta. Tirarse de palo a palo: ir al fondo de la cuestión; jugarse entero. Jugar el descuento, queriendo decir que le quedan los últimos recursos, que debe resolverse rápido. A esta altura del partido: a cierta edad de la vida; con cierto grado de experiencia. Marcar de cerca: vigilar a alguien, controlarlo. Sudar la camiseta: trabajar en exceso; hacer grandes esfuerzos para obtener algo. Irse al descenso: perder posiciones, terreno, chance. Pegar en el palo: salvarse de chiripa. Salir con los tapones de punta:  decidido a todo; poner las cosas en su lugar y con cierto animo belicoso.
Golazo: logro espectacular. Gol de media cancha: lograr un triunfo inesperado. Acertar con una decisión impensada.
Tal vez la más gráfica es la que me dijo un paciente después de haberse recuperado de un infarto: no me engañe doctor. Esta vez sí que de pedo la saqué al corner.  

"Viejo con árbol" - Fontanarrosa
(con Luis Brandoni y Claudio Gallardou)
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ORIGINALIDADES DE GARDEL

Fue nuestro primer cantor nacional.

Entre nuestros cantores populares, fue el primero en adoptar técnicas del Bel canto.

Fue el primero en grabar “Mi noche triste”, el primer tango-canción.

Fue quien creó la manera de cantar el tango.

Fue el primer gran melodista que tuvo el tango.

Actuó en los primeros “cortos” con banda sonora, filmados en el país.

Fue, como intérprete, en dichos “cortos”, precursor del videoclip.

Fue el primer artista argentino que, en roles protagónicos, filmó en Estados Unidos.

Por primera vez en la historia de la cinematografía, y en más de una sala, los operadores se vieron obligados, a pedido del público, a rebobinar la cinta y emitir nuevamente la canción.

El primer artista argentino que ha logrado trascender a nivel mundial.

El primero en cantar por radio en dúplex, en vivo (él en EEUU y sus guitarristas en Buenos Aires).

Fue el primero en grabar a dúo consigo mismo.

Ha sido el único argentino al que se le adjetivó el apellido. Adjetivación hecha como sinónimo de excelencia.


Y algo más, en lo que también ha sido él el primero:

Del 2 al 5 de octubre de 1992, la Alianza Francesa, con el título “El encuentro de dos mundos”, organizó una muestra de humor gráfico de Francia y Argentina, realizada en el Centro Cultural Recoleta.

Se expusieron obras de la Fundación Museo “Severo Vaccaro” y se realizó el primer intercambio por fax entre dibujantes de ambos países, habiendo sido un retrato de Gardel el primero en llegar a Francia, vía fax. Se trata de un dibujo de mi autoría cuyo original se encuentra en el Museo de la Caricatura y una única copia autenticada en la Galería del Café Tortoni. 


"CARLOS GARDEL " por  PEPE BIONDI
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martes, 21 de junio de 2011

CADÍCAMO EN MI ÁLBUM DE FOTOS...


Nos conocimos a fines del ‘76, cuando ambos integramos una mesa redonda sobre “Lunfardo y Medicina”, en el salón auditorium del Hospital Fernández. Desde entonces, mucho me honró con su amistad y con estos versos: 

HERMANO TORDO
(Con admiración a mi gomía, el Dr. Luis Alposta)

Pedigré de Luis Alposta:
Galeno, escritor y bardo;
un buen hijo de "Lunfardo" 
y de "Corrientes angosta".

Del tango, gran camarada,
y sobre el pucho -lo digo-
desinteresado amigo,
capaz de cualquier gauchada.

Ocupa silla eminente
en la Academia ruflera,
y en cultura arrabalera
"10 puntos"... sobresaliente.

Buscón de la consonante...
si probarlo es necesario,
pelando su recetario
se faja una letra rante.

Escuchame Hermano Tordo:
a retóricos, ni bola,
y a los puristas sabiolas
ni la hora... hacete el sordo.

                                          
Enrique Cadícamo
                  Mar del Plata, diciembre de 1982

...y en mi recuerdo...

A ENRIQUE CADÍCAMO

(tango) - hacer click en el video

El único entre todos,
y eso en todos los tiempos,
que desgranando tangos
su siglo caminó.

Nació en el novecientos
y un cielo generoso
le concedió el talento
y el celeste a sus ojos.

Poeta en cualquier parte.
De La Real de amigos
y el bodegón oscuro
al Café de París.

El que entre versos rantes
de una fina atorrancia,
le cantó a los adioses
con un dejo de spleen.

Un lírico shusheta
que debutó ganando,
como Gardel le dijo
y no se equivocó.

La belle epoque nochera
lo tuvo por rapsoda
y él hilvanaba tangos
que el pueblo le cantó.

Poeta en cualquier parte.
De Pompas a Nostalgias,
de Desvelo a Garúa,
del priorato al champán.

El que entre versos rantes
de una fina atorrancia,
la peina de cabeza
y deja su gotán. 

Letra: Luis Alposta.
Música y Canto: Aldo Videla

15 / VII / 97

ACERCA DEL VESRE


Con el nombre de anagrama, designan los gramáticos lo que los porteños conocemos por vesre, o sea la transposición de las letras de una palabra. Y esto no es algo privativo del lunfardo, pues casi todos los argots han recurrido a variaciones de este tipo con el fin de deformar palabras y crear, de esta manera, otras nuevas. 
"Un feca" - Dibujo de L. A.
Con respecto a la palabra original, la forma vésrica no cambia su significado, y lo único que logra es una especie de disfraz, una especie de camuflaje del vocablo primitivo. Estas transformaciones vésricas pueden ser consideradas bromas o juegos idiomáticos, en parte emparentados con las lenguas infantiles, tales como la jerigonza o jeringozo, que es como lo llamamos nosotros desde que lo aprendimos. 
El hablar de esta forma se inició entre nosotros en el último cuarto del siglo XlX y, como recurso festivo, fue muy utilizado por saineteros y autores teatrales populares. 
Los vesres que continúan circulando en estos días no son pocos. Recordemos algunos:
Feca, feca con chele; lorca; rope; gomía; troesma; sope; jonca, de jonca -de cajón- con el sentido de cosa segura, evidente; jermu; nami; gotán; yobaca; zabeca; grone; trompa; orre, por reo; ispa, por país; todos ellos seguidos de un largo etcétera. 
Y, para recordar que nada nuevo hay bajo el sol, digamos ahora que la palabra tordo, por doctor, ya la utilizaba don Luis de Góngora, en España, hace cuatrocientos años. 

“Dialoguitos en la milonga” (“El vesre” I y II), de Luis Alposta,
en las voces de Jorge Waisburd y María Esther Sánchez.
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lunes, 20 de junio de 2011

ACERCA DEL VINO

El Génesis nos dice que Adán y Eva después de “haber comido del árbol de la Ciencia” se dieron cuenta de su desnudez, tuvieron vergüenza y se taparon. Enrique Queirat, que mucho sabía de vinos, fue quien me recordó que la Biblia no habla de manzanas y que, como en esa zona del Medio Oriente donde estaba ubicado el Paraíso no las había, y sí había vides, lo que comieron nuestros primeros padres fueron uvas. Luego, como no tenían ningún trapo a su disposición, se taparon, y no precisamente con hojas de manzano, que hubieran resultado algo chicas por lo menos para Adán, sino con hojas de vid. Esa costumbre se perpetuó, y así fue como las hojas de parra pasaron después a disimular el sexo de las estatuas. 
La vid terminó invadiendo toda la cuenca del Mar Mediterraneo. Los faraones bebían vinos de Abaris 3500 años antes de Cristo; los griegos vinos de Samos o de Creta; los romanos vinos de Chianti o del Vesubio. Y ya entre nosotros, los parroquianos de históricos bodegones, el priorato o el viejo vino carlón. 
Si bien es cierto que el vino alegra el corazón y que sin vino no hay fiesta, no es menos cierto que vivir hecho una uva no es cosa buena. 
Dice un proverbio japonés: “Con la primera copa, el hombre bebe vino; con la segunda el vino bebe vino, y con la tercera, el vino bebe al hombre.”

COPLAS DE VINO (cueca)

Vino que a mi copa vino
de tan hermoso parral,
miralo por el cristal,
mirá cómo me lo empino.

Yo fui como el picaflor
que pica a la flor volando
y hoy soy canario enjaulado
que se la pasa cantando. 

Hay locos por el dinero;
hay locos por el poder,
y hay quienes se han vuelto locos
cantándole a una mujer.

¿Cómo es qué nació mi amor?
De un roce, de una mirada,
tal vez nació de un error
o simplemente de nada.

Siempre con mi mala estrella.
Fue mucho lo que sufrí,
y cuanto más lejos de ella
más con ella y más sin mí.

Vino que a mi copa vino
de tan hermoso parral,
miralo por el cristal,
mirá como me lo empino.


"COPLAS DE VINO" - Cueca de Luis Alposta y Aldo Videla
Canta Aldo Videla
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jueves, 16 de junio de 2011

ACERCA DE BORGES Y VILLA URQUIZA

En 1922, y en años posteriores, Jorge Luis Borges, que vivía entonces en Palermo, en la calle Bulnes, tomaba periódicamente el tranvía 7 y se bajaba en Triunvirato y Pampa. Desde allí se dirigía a la casa de su prima Nora Lange, que estaba ubicada en Villa Mazzini, en la calle Tronador 1746. 
Recordemos ahora cómo vio a Villa Urquiza desde la parada del tranvía: “Yo no he sentido el liviano tiempo en Granada, a la sombra de torres cientos de veces más antiguas que la higueras, y si en Pampa y Triunvirato: insípido lugar de tejas anglizantes ahora, de hornos humosos de ladrillos hace tres años, de potreros caóticos hace cinco.” (De Evaristo Carriego, 1930). 
Hace un par de años me visitaron unos alumnos que estaban estudiando literatura argentina, para pedirme que les consiguiese una entrevista con Borges. 
Lo hice. La encargada de la gestión fue Marcela Ciruzzi, y la tan ansiada entrevista no se hizo esperar. Borges los recibió en su casa poco después. Fue el 28 de junio de 1979. 
Aquella mañana les habló de Carriego, de Echeverría, de Macedonio Fernández, del lunfardo, de Buenos Aires de principios de siglo. (En este punto, entre otras cosas, dijo que la nuestra era una ciudad que tenía tan sólo tres puntos cardinales. Y es cierto. Cuando los porteños hablamos de Buenos Aires, casi nunca nos referimos al Este). 
Y también se habló de Villa Urquiza. Dijo que éste era un barrio que él conocía muy poco, y pasó inmediatamente a recordar sus visitas a la casa de su prima. 
Después se acordó de La Siberia como de un barrio bravo, para terminar preguntando si en Villa Urquiza todavía existían quintas. 

VILLA URQUIZA

                                                    Atendido de amor y rica esperanza, 
                                                    ¡cuántas veces he visto morir sus calles
                                                          agrestes
                                                    en el Juicio Final de cada tarde!
                                                    La frecuente asistencia de un encanto
                                                    acuña en mi recuerdo con predilecta eficacia
                                                          ese arrabal cansado,
                                                    y es habitual evocación de mis horas
                                                          la vista de sus calles;
                                                   el horizonte que se acurruca a lo lejos;
                                                   las quintas que interrumpen el cielo baldío;
                                                   la calle Pampa, larga como un beso;
                                                   las alambradas que son afrentas del campo,
                                                   y la dichosa resignación de unos sauces.
                                                   Paraje que arraigó una tradición de amor
                                                         en el alma,
                                                   no ha menester vanaglorioso renombre;
                                                   ayer fue campo, hoy es incertidumbre
                                                   de la ciudad que del despoblado se adueña:
                                                   bástale, para conseguir las laudes del verso,
                                                   ser el sitio implorado de una pena.

(De la primera edición de su libro Fervor de Buenos Aires!, publicado en 1923)


"FUNDACIÓN MÍTICA DE BUENOS AIRES"
Poema de Jorge Luis Borges, en la voz del autor
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ACERCA DE EDMUNDO RIVERO (en el centenario de su nacimiento)


            Yo no sé de donde nos viene la costumbre de festejar y celebrar, preferentemente, los aniversarios terminados en números redondos. Pero sí sé, que conmemorar el centenario del nacimiento de Edmundo Rivero, por tratarse de quien se trata, más allá de lo redondo que pueda ser un siglo , es algo que se impone.
            Rivero nació el 8 de junio de 1911. El año en que nacieron Juan Manuel Fangio, Ernesto Sabato y José Barcia. El año en que Gardel y Razzano fueron presentados. El año  en que nació como tal, la orquesta típica. Y el año… en que nació mi padre. En síntesis: ¡1911 ha sido un muy buen año!
            Se ha dicho que nada define mejor la idiosincrasia de un pueblo que su propia música. Y ha sido privilegio de la nuestra el haber podido encontrar en Edmundo Rivero una de sus mejores voces.
            Así como el lenguaje es lo más simbólico que tenemos, la voz es lo más espiritual. La voz, como el poema, no es sólo portadora de sonidos sino, también, transmisora de emociones; y eso es lo que lograba Rivero con su canto. 
            Como intérprete, su forma de traducir los matices expresivos de las letras, fue también un rasgo que lo caracterizó. Por encima del género que abordara Rivero era un artista notable, uno de los más grandes y completos que ha dado nuestro arte popular.
            La  suya ha sido  la  voz  grave  de  un  hombre  sano,  la  gruesa  voz  de  un  fino  espíritu,  la  voz  de  alguien  que  noche  tras  noche,  y  sin  dejar  de  emocionarnos,  se  podía  dar  el  lujo  de  cantar  Sur  mirando  hacia  el  Oeste.
            De cantar Sur… ¡como ninguno!

 "Sur" -  tango de Homero Manzi y Aníbal Troilo
Canta Edmundo Rivero - Orq. de Aníbal Troilo
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ACERCA DEL DÍA DE LA BANDERA


Tres cantos a la bandera


Mi Bandera
Marcha

Aquí está la bandera idolatrada,
la enseña que Belgrano nos legó,
cuando triste la Patria esclavizada
con valor sus vínculos rompió.

Aquí está la bandera esplendorosa
que al mundo con sus triunfos admiró,
cuando altiva en la lucha y victoriosa
la cima de los Andes escaló.

Aquí está la bandera que un día
en la batalla tremoló triunfal
y, llena de orgullo y bizarría,
a San Lorenzo se dirigió inmortal.

Aquí está, como el cielo refulgente,
ostentando sublime majestad,
después de haber cruzado el Continente,
exclamando a su paso: ¡Libertad!
¡Libertad! ¡Libertad!

Letra: Juan Chassaing
Música: Juan Imbroisi
 

Canción a la Bandera
De
la Ópera Aurora


Alta en el cielo un águila guerrera,
audaz se eleva en vuelo triunfal,
azul un ala del color del cielo,
azul un ala del color del mar.

Así en la alta aurora irradial,
punta de flecha el áureo rostro imita
y forma estela al purpurado cuello,
el ala es paño, el águila es bandera.

Es la bandera de la patria mía
del sol nacida que me ha dado Dios;
es la bandera de la patria mia,
del sol nacida, que me ha dado Dios;
es la bandera de la patria mía,
del sol nacida que me ha dado Dios.

Letra: H. C. Quesada y L. Illica
Música: Héctor Panizza
 

Saludo a la Bandera 


Salve Argentina, bandera azul y blanca; jirón del cielo en donde impera el sol;
tú, la más noble, la más gloriosa y santa;
el firmamento su color te dio.

Yo te saludo, bandera de mi patria,
sublime enseña de libertad y honor,
jurando amarte, como así defenderte,
mientras palpite mi fiel corazón.

Letra y Música: Leopoldo Corretjer




Canción a la Bandera (De la Ópera Aurora)
Canta: Daniel Melingo 
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ACERCA DEL SUEÑO


Dibujo de Norberto Pagano

En la mitología griega, el dios del sueño se llamaba Somnus, y su hijo Morfeo era el que se encargaba de formar los sueños de quienes dormían. 
En la mitología romana, sin más vueltas, al dios del sueño se lo llamaba Sueño, hijo de la Noche y hermano gemelo de la Muerte. Tenía su morada en una oscura cueva en el lejano oeste, donde nunca brillaba el sol y todas las cosas estaban sumidas en el silencio. Cerca de aquella cueva corría el río del Olvido, y junto a él crecían amapolas y otras plantas con propiedades somníferas. Allí, ni el gallo mañanero, ni los perros podían alterar tanta tranquilidad. Y a propósito: cuando yo tenía trece años, en una de las tantas mañanas en las que he tenido que abandonar la cama a regañadientes, pergeñé estos versitos:

                                                           Cuando el sueño me lleva de la mano 
                                                           a su mundo oscuro y silencioso,
                                                           mi espíritu ya libre se pregunta:
                                                           ¿Por qué soy tan dichoso?

                                                           Mas de pronto se desvanece todo.
                                                           La luz del día me dice: -Tú has soñado.
                                                           Y al ver la realidad yo me pregunto:
                                                           ¿Por qué habré despertado?

Cincuenta años después, a estos cuartetos que, curiosamente, nunca olvidé, les di una “inyección de lunfardo” y quedaron así: 

                                               Cuando le doy la mano al apoliyo
                                                           y a la vigilia no le paso bola,
                                                           me siento el trompa de mi propio sueño;
                                                           fiolo de un tiempo en que la paso piola.

                                                          Pero el fiolo se pianta con el día.
                                                          Se pianta todo, el tiempo y lo soñado.
                                                          Y otra vez juno al mundo y me pregunto:
                                                         ¿Por qué habré despertado?


"Soñar y nada más" - vals de Ivo Pelay y F. Canaro
 Por la orquesta de Aníbal Troilo,
con las voces de Alberto Marino y Francisco Fiorentino
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ACERCA DEL SÍNDROME DEL PECADO ORIGINAL


La primera sensación displacentera que sintió el hombre después de haber desobedecido a Dios, ha sido, sin duda, la incertidumbre. Una zozobra del ánimo ante la espera de “algo” que presentía; de “algo que habría de ocurrir”, pero que ignoraba cuándo y cómo. Y esa “emoción de la espera”, es la que se llama ansiedad.
Conocido el castigo y al ser expulsado del Paraíso, la incertidumbre pasó a ser angustia, que significa estrechez, constricción, ahogo. Por eso al angustiado “le falta el aire”; “se ahoga”; “le palpita el corazón”; “tiene un nudo en el estómago”; y esto es, seguramente, lo que sintieron nuestros primeros padres al recibir la sentencia. Desde entonces y tal como la conocemos, la angustia real pasó a ser el resultado de una pérdida de las relaciones humanas que proporcionan seguridad.
Y la ansiedad y la angustia, juntas, socavando la fe suelen llevar a la desesperación. La desesperación nació en los arrabales del Paraíso, y fue cuando el hombre tuvo, por primera vez, la sensación del no retorno; la de no poder volver atrás.
Un símil de lo expuesto podemos hallarlo en el acto de nuestro nacimiento: el paraíso protector del útero materno; la ansiedad que, seguramente, originan en nosotros las primeras contracciones; la angustia de pasar por el angosto canal del parto y, por último, con el corte del cordón umbilical, la total desesperanza del regreso.
También aquí, y es lo que quiero hacer notar, existe un paralelo con las tres fases del síndrome general de adaptación de Hans Selye y su teoría del estrés:

1) la ansiedad corresponde a la primera etapa del SGA, llamada reacción de alarma.

2) La angustia equivale a la segunda etapa del SGA, o etapa de resistencia.

3) La desesperación coincide con la tercera etapa del SGA, que es la etapa de agotamiento.

La ansiedad, la angustia, la desesperación, así, en ese orden (como en el bolero Toda una vida), conforman lo que llamo síndrome del pecado original o síndrome del bolero; el primer gran estrés con el que todos venimos al mundo.
Se trata de una tríada sintomática que, en mayor o menor grado, sigue estando presente en todas y cada una de las situaciones de estrés, a lo largo de toda una vida.

"Toda una vida ", canta Tito Rodriguez
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ACERCA DEL TANGO Y EL HOSPITAL


Me contaba Mario Canaro que en una oportunidad en que Augusto P. Berto lo visitó al Dr. Pedro Chutro para pedirle el favor de que atendiera a uno de sus músicos en el Hospital, el distinguido cirujano, sonriendo, le contestó lo siguiente: 
 
-Sí, pero con una condición. 
-¿Cuál? 
-Que su amigo no me dedique ningún tango. 
Creo que esta anécdota nos muestra con toda claridad lo frecuente que era entonces, entre los músicos, dedicar tangos a los médicos como testimonio de gratitud y amistad. Y no sólo a los médicos. Nuestros músicos también se ocuparon de los practicantes, de los boticarios, de los hospitales, de los medicamentos, de las enfermedades. ¡Si hasta el dengue tuvo sus tangos!
Hoy vamos a recordar algunos de esos tangos, cuyos títulos aluden a distintos hospitales.
HOSPITAL DURAND: tango de Juan Marini, dedicado a los practicantes del Hospital Durand.
CLÍNICAS: tango de Alberto López Buchardo, dedicado a los practicantes del Hospital Clínicas.
MUÑIZ: tango milonga de Víctor Troysi, dedicado a los internos del Hospital Muñiz. 
PIROVANO: tango de salón, de Domingo Santa Cruz, dedicado a los practicantes del Hospital Pirovano. 
SAN ROQUE (hoy Ramos Mejía): tango milonga de Alfonso Diez Jones, para los internos de dicho hospital. 
RAWSON: tango de Eduardo Arolas, con dedicatoria a los doctores Pedro Sauré, Juan Carlos Aramburu y Cleto Santa Coloma.
 Y SALA CUNA: tango de Armando Arcidiácono, dedicado a su fundador, el distinguido médico Toribio Piccardo. 
¡En fin! Aquella fue una época en la que siempre se encontraban motivos para componer música, y la ciudad entera era canto. 



"RAWSON" ( tango) - de y por Eduardo Arolas - año 1917
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ACERCA DEL SONETO LUNFARDO

El soneto es una forma estrófica que consta de catorce versos, de once sílabas cada uno, distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos.
El más antiguo, del que se tenga noticia, fue escrito alrededor del mil doscientos por Jacopo de Lentini. 
Esta singular combinación métrica, tal vez por “sonar bien” - según su sentido etimológico - no tardó en difundirse en Europa y, entre nosotros fue su primer cultor quien coincidentemente fuera también nuestro primer poeta: el cordobés Luis José de Tejeda y Guzmán, muerto en 1680. Éste permaneció ignorado hasta 1916, año en que Ricardo Rojas descubrió en la Biblioteca Nacional el manuscrito de sus obras. En esos días, Felipe Fernández “Yacaré” publicó su libro “Versos rantifusos”, en el que habría de mostrarse, también, como el primero, pero el primero en sonetear en lunfardo. 
Medio siglo después, Edmundo Rivero, al musicalizar sonetos lunfas, lograría vincularlos indisolublemente con el tango. 
Y ahora, por mi parte, recordando que, el lunfardo es también “un aire”: 

                                                                           Soneto

                                                            Un soneto me pide el amor propio
                                                            y en mi vida me he visto en tal apuro.
                                                            Si cuatro versos ya me dan laburo,
                                                            antes de los catorce será un opio.

                                                            De las formas no quiero ser esclavo.
                                                           Además, sobre el tema ya se ha escrito.
                                                           En el séptimo verso lo medito
                                                           y no sé si plantarme en el octavo.

                                                           ¿Seguir o no seguir? Esa es mi duda.
                                                           Pues la cosa se me hace peliaguda
                                                           al tratarse de historia tan junada.

                                                           Pero ya falta poco, y lo importante,
                                                           es ahora encontrar la consonante
                                                           y dar esta cuestión por terminada.

"Amablemente" - Soneto de Iván Diez
Musicalizado y cantado por Edmundo Rivero
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ACERCA DEL TANGO Y SUS APOLOGÍAS


El tango es, esencialmente, un arte de síntesis. 
Puede ser una sinfonía, un ballet de pareja abrazada, una novela existencial musicalizada o las tres cosas juntas, sin necesitar para eso más de dos o tres minutos.
El tango es la música de fondo de nuestra inefable identidad nacional proyectada al mundo. 
Es una música popular que nos identifica y singulariza.
De nuestra “banda sonora” , tal vez sea lo mejor. 
Generador de un heterogéneo corpus de textos teóricos de diferente intención y calado, el tango, como Sócrates, ha tenido también más de una apología. Y pruebas al canto. 
Recordemos la “Apología del Tango” de Manuel González Baraldo, de 1924, con música de Ataliva Montenegro; la de Francisco Brancatti y la de Enrique P. Maroni, sin duda la más difundida… la que nos dice:
Con Enrique Cadícamo, autor de "Apología tanguera"

“Tango que me hiciste mal
y que, sin embargo, quiero
porque sos el mensajero
del alma del arrabal;
no sé qué encanto fatal
tiene tu nota sentida,
que la mistonga guarida
del corazón se me ensancha,
como pidiéndole cancha
al dolor que hay en mi vida.”
  
… y la que aquí podremos escuchar en la voz de su autor. 
Y eso sin olvidar la “Apología tanguera” escrita por Enrique Cadícamo, que musicalizó y cantó como ninguna Rosita Quiroga con el acompañamiento del trío de Ciriaco Ortíz.

"APOLOGÍA DEL TANGO" de Enrique Pedro Maroni, en la voz de su autor
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ACERCA DEL PERRO


Tito Lusiardo y Gardel
con los galgos rusos de Tango Bar

Julio Mafud es quien nos recuerda que ni el indio ni el gaucho han sido amigos de los perros. Los indios los consideraban habitantes extraños en sus tolderías y, sin contemplación alguna, solían descargar sobre sus lomos toda su violencia. Lucio V. Mansilla en su Excursión a los Indios Ranqueles, nos dice: “Lo tratan con la mayor dureza; el que no está lleno de chichones tiene alguna cicatriz agusanada.”  
Y esa negatividad es la que quedará en el lenguaje popular. Por eso decimos “andar más solo que un perro”; estar con un “humor de perros”; “llevar una vida de perro” o, con mayor énfasis, decir: “¡Suerte perra la mía!” 
Gardel y su perro Blanquito
(foto tomada en su casa de Jean Jaure)
Otra frase expresiva, y en la que el rechazo es más evidente, es la que dice: “A mí no me van a meter el perro”. 
El perro, como símbolo negativo, alcanza también a la mujer. Y en tren de buscar un ejemplo recurro al tango, donde automáticamente aparece aquel verso propio de una crónica policial: “trenzó sus manos en el cogote de aquella perra, como hago yo.” 
Blanquito
Pero... como en biblioteca de abogado, podemos encontrar también la otra versión. La del porteño que con un tono de admiración nos habla del rope, recurriendo al vesre con la intención de magnificar cualidades y afectos , en la misma forma en que lo hace cuando nos habla del gomía o del troesma
Y desvirtuando el sentido de la frase “llevar una vida de perro”, acuden ahora los memorables versos de Cadícamo: “Tenés un galgo ruso que no es pa’ liebre, y se pasa una vida fenomenal. / Te juro que al pensarlo me cacha fiebre, y ¡qué lindo sería ser animal!” 




"Pituca", de Ferreyra y Cadícamo, por Carlos Gardel
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jueves, 9 de junio de 2011

ACERCA DE UN BUEN MENÚ

     En los restaurantes con cocina de autor y buenos vinos, además del buen gusto en la decoración del lugar, mozos al tono y un maitre conocedor de su oficio y, si es posible, con buen perfil , se debe pensar en la elaboración de platos que resulten agradables no sólo al paladar sino también a los ojos.
            Todo eso sin olvidar que los productos que integran el menú deben ser cuidadosamente seleccionados. 
            En lo que hace a la atención que deben brindar todos los empleados del restaurante, se debe apuntar siempre a lo impecable, y esto no significa nada nuevo. Un buen cocinero, buenos mozos y un buen maitre deben sobresalir por dos características fundamentales: la primera consiste en tener el más absoluto conocimiento de todos y cada uno de los detalles de lo que le van a ofrecer a la clientela. La segunda es que deben tratar a cada cliente como si fuera su más apreciado invitado y éste debe sentir que quien lo atiende esta disfrutando con cuanto le ofrece. El servicio impecable y el respeto son absolutamente compatibles.
            Pero también es muy importante tener en cuenta quién es el comensal, y a partir del conocimiento que de él se tenga, poder aventurarse a sugerirle un menú especial; algo así como un menú “a medida”. Como en este caso, por ejemplo:

DE TODO Y PARA DOS

 RECITADO:
            En nombre del patrón
            me permito recomendarle nuestra especialidad.
                                    Es un plato para altos funcionarios
            que sólo se sirve en los mejores restaurantes.

            Angurrias, histrionismo y cobardía
            con fetas de ignorancia y truhanería.

            Lisonja, adulación, vil reverencia,
            con salsa de crueldad y de violencia.

            Mendaz comercio, sórdida ganancia,
            usurpación, rapiña y arrogancia.

            Adelanto perverso, terquedad lucrativa
            y clorhidrato
            al plato
            con aceite de oliva.

            Y de postre tenemos
            sólo budín de pan
            y locas en almíbar
            bañadas con champán.
  
            ¡Bien Señor!
            ¡Sí Señor!
            Registré su pedido:
            de todo y para dos.
            
             Letra: Luis Alposta
             Musicalizado y grabado por Daniel Melingo en diciembre de 2004, en París.

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ACERCA DE LA GRIPE Y EL TANGO

La palabra gripe procede del francés grippe (del suizo-alemán grüpi, acurrucarse). 
La descripción más antigua de esta enfermedad nos viene de Grecia (año 412 a. de C.) y se la debemos a Hipócrates. Enfermedad que, muchos siglos después, haría su aparición en América tomada de la mano de Cristóbal Colón.
Está documentado que, en su segundo viaje, el almirante recaló en la isla La Gomera, en las Canarias, y allí embarcó ocho marranas preñadas y gallinas con destino a las Antillas. Alguno de esos animales tenía el virus de la gripe, que trasmitieron luego a la marinería. 
El virus, por tanto, fue exportado desde España e incluso contagió al Almirante, quien en sus anotaciones describió detalladamente sus síntomas, característicos de la gripe, entonces denominada 'romadizo': fiebre alta, gran postración y dolor en todo el cuerpo. 
Admitido que la gripe llegó con él, lo que sostiene el doctor Francisco Guerra, notable investigador español, es que las aves fueron determinantes para la diseminación del virus. Desde esa base, lo que se plantea es si las aves fueron simplemente difusoras de virus de otras especies o si en realidad se trató de una gripe aviaria. 
A todo esto, en 1918, en tiempos de la “gripe española”, pandemia que causó más muertos que la Primera Guerra Mundial, en Buenos Aires se cantaban los tangos “El resfriao”, de Ángel Metallo, “Nene no te resfríes”, de Esther Seoane, y la “La grippe”, tango contagioso, con música de Alfredo Mazzucchi y letra de Antonio Viergol.

"El termómetro", tango de José Martínez
Por la Orq. de Francisco Canaro - año 1916
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ACERCA DEL OFICIO DE SER ESPÍA


La soledad, la oscuridad, el anonimato y el silencio, han sido siempre las mejores armas de un buen espía, tanto casi como su falso pasaporte. Sin soledad radical, sin esa séptima soledad de quien no puede confiar en nadie, el espía no podría actuar. 
Por eso el espía que triunfa seguirá siendo un espía desconocido, maestro en el arte del despiste, del escamoteo y la ocultación. Una ocultación que hasta lo puede llevar a chamuyar en clave, al mejor estilo de un Carlos de la Púa o de un ”Negro” Cele. 
Philippe Labro, hace ya más de treinta años, fue quien dio a conocer un Diccionario del Espía.
Por él supimos que para los agentes soviéticos de la KGB, el hospital era la cárcel; una enfermedad era un arresto; un zapato un pasaporte falso y un zapatero un falsificador de documentos. 
Que para los agentes norteamericanos de la CIA, un fantasma era un espía; un nombre curioso era un seudónimo y play back era un término del contraespionaje internacional empleado para designar una emisión radial clandestina interceptada y recibida normalmente.
Supimos también que para los agentes franceses del Servicio de Documentación Exterior y de Contraespionaje, un torpedo era un agente utilizado para una sola misión; una liga, era tener pinchado un teléfono sin posibilidad de ser descubiertos y dormir, significaba suspender por tiempo indeterminado las actividades de una red o de una antena por razones de seguridad.
Aquí, o en cualquier parte del mundo, sin tener que estar necesariamente en la esquina de Corrientes y Esmeralda, un buen espía siempre habrá de tener algo de El Hombre que está solo y espera

El Superagente 86 en Argentina
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ACERCA DEL PAYADOR MARTÍN CASTRO


La injusticia, como el amor no correspondido, suele generar cantos. Cantos que, en la pluma y en la voz del payador Martín Castro, combativo y luchador, con decidida inclinación libertaria, han sido siempre de ideas y de rebelión contra las injusticias sociales. 
Los versos de Martín Castro no se quedaron sólo en rimas, sino que fueron más allá, poniendo siempre el acento en la idea que expresaban. Anarquista a su manera, sin militancia política, su pacífica pero crítica actitud, con la que defendía al pobre y al obrero, le valió, muchas veces, cárcel y persecuciones por no caerle bien a más de un caudillo de turno.
Con Martín Castro – septiembre de 1968
Como él mismo nos contaba cuando lo visitamos en su casa de la calle Muñoz 387, en Ciudadela, en septiembre de 1968, no tuvo otra escuela que la vida: “Yo no he tenido colegio/ nadie me enseñó a cantar/ todo lo traje en el alma desde el vientre maternal”.
Esa falta de “escuela” no le impidió ver con claridad cuál era su lugar en el mundo y para quién era su canto: 

 “Ven guitarra libertaria
libertaria y redentora
del que sufre y del que llora
del delincuente y del paria
tu acorde no es la plegaria
del servilismo indecente
el bardo altivo y valiente
cuando te pulsa en sus manos
ante todos los tiranos
sabe atacarlos de frente.”

Uno de sus poemas más recordados es, sin dudas, “El huérfano”, escrito en 1902.
Nació en Merlo el 16 de febrero de 1882 y falleció en Ciudadela el 7 de abril de 1971 , donde vivió durante casi 50 años.

"EL HUÉRFANO" - del payador Martín Castro
Canta Alberto Castillo

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