jueves, 25 de septiembre de 2014

ACERCA DE BEBA BIDART

Rosita Quiroga, Beba Bidart y Luis Alposta - En Taconenado - 1981
Eliane René Schianne Bidart -tal su verdadero nombre- nació en Buenos Aires el 3 de abril de 1924. Se formó como actriz en el Teatro Infantil Labarden y como bailarina en el teatro Casino, en el que debutó como corista a los quince años.
Como cantante, realizó unas treinta grabaciones, entre las que se pueden destacar sus interpretaciones de Me bautizaron milongaEl firuleteLa milonga y yo (letra de su autoría) y Ventarrón.
Su primera actuación en cine fue en Los Pulpos en 1948 junto a Olga Zubarry, Roberto Escalada y Carlos Thompson, a la que seguirían más de treinta filmes.
En televisión se inició en La revista de Dringue, con Dringue Farias. Participó también en Tropicana Club, La Botica del Ángel, Chantecler y Grandes Valores del Tango, entre otros programas musicales; en telelenovelas, como Rolando Rivas taxista, y en programas de humor como Porcelandia y Villa cariño está que arde.
En teatro trabajó con Tato Bores y Olga Zubarry en la obra Madame Trece y participó en espectáculos de tango como Tu cuna un conventilloSomos del dos por cuatro y Una noche en Buenos Aires.
Además de actuar y cantar, Beba Bidart fue una gran bailarina de tango, a quien Mariano Mores le dedicó su milonga Taquito militar.
En 1979 abrió sus puertas “Taconeando”, tanguería famosa por la que desfilaron artistas de renombre, comenzando por la propia dueña, que era ella.
La conocí en 1981-nos presentó Rosita Quiroga- y diez años después pasamos a ser cofrades en la Academia Porteña del Lunfardo, en la que ocupó el Sillón “Juan Francisco Palermo”. 
           Beba Bidart falleció el 27 de agosto de 1994. 
Hoy, en La Vereda de Beba (Balcarce 725) se erige una estatua en su homenaje. 


Beba Bidart baila con Tito Lusiardo - Música: Troilo y Grela

jueves, 18 de septiembre de 2014

ACERCA DE ALGUNOS GENTILICIOS LUNFARDOS

   
    Son gentilicios los adjetivos calificativos que señalan el lugar de donde es originaria una persona o cosa, afirmando así su singularidad. Pueden indicar una ciudad, como rosarino, de Rosario; un continente, como americano, de América; un país, como argentino, de Argentina; o una región, como patagónico para el que está con los pies en la Patagonia , o rioplatense para el que los tiene en ambas orillas del Plata. Los gentilicios suelen formarse mediante una gran variedad de sufijos, respetando en parte el nombre del lugar de origen.
            Veamos algunas excepciones:
Suele llamársele ruso, aunque no haya nacido en Rusia, a la persona de origen hebreo; y eso, por haber provenido la inmigración judía a la Argentina mayoritariamente de aquel país. En este caso, el idish le aportó al lunfardo la palabra moishe o móishele, diminutivo de Moisés, que, también, devino en gentilicio de judío.

“Tranvía de Inmigrantes” de Buenos Aires en 1912
Iba del embarcadero al Hotel de inmigrantes

Gaita, palabra lunfarda con la que llamamos al nacido en Galicia, al igual que gallego o yoyega, extiende su significado y pasa a ser sinónimo de español. Otro ejemplo lo encontramos en la palabra tano, que proviene del acortamiento de napolitano, y se utiliza no sólo para designar a los de Nápoles sino a los italianos todos.
Yoni, deformación de Johnny, Juancito, que ha pasado a ser gentilicio de inglés, por extensión pasó a serlo también de norteamericano.
Con el gentilicio turco, por lo general, no nos referimos en exclusividad al natural de Turquía, sino también a toda persona de ascendencia árabe o musulmana. 
Y por último el che, que, debido a la frecuencia con que lo utilizamos, pasó a ser, preferentemente en Centro América, sinónimo de argentino.     


"La violeta" - tango - Letra: Nicolás Olivari  / Música: Cátulo Castillo 
Orq. Aníbal Troilo / canta Jorge Casal

jueves, 11 de septiembre de 2014

ACERCA DEL "SONETO A UN MALEVO QUE NO LEYÓ A BORGES"

            En 1974 escribí un soneto en el que hago referencia a un malandra.
 Dicho soneto fue musicalizado por Edmundo Rivero y, pocos días después, estrenado por Roberto Achaval en un local nocturno de Bahía Blanca.
            Aquella noche, cuando el cantor terminó de actuar, recibió una llamada anónima en la que le decían: -Lo volvés a cantar y te reventamos.

SONETO A UN MALEVO
QUE NO LEYÓ A BORGES
  
No recibió la herencia del cuchillo
y con la droga reemplazó al coraje,
se enroló en el moderno malevaje
de inconscientes con dedo en el gatillo.

Lo trataba a su padre de masoca
porque supo ser siempre un laburante,
mientras él era sólo un delirante
que pensaba en tener la mosca loca.

Pero un mal día se escurrió la suerte
y boca abajo lo escrachó la muerte
vestido de polera y metralleta.

Es la historia de siempre se me antoja.
Que al que cruza al destino con luz roja,
no le falta quien le haga la boleta.

       4 de junio de 1974

"Soneto a un malevo que no leyó a Borges" - de Luis Alposta

jueves, 4 de septiembre de 2014

Acerca de un soneto pretanguero de Rubén Darío

    
          En el tango, el nombre de la capital de Francia lo encontramos en no pocos títulos. Y vayan como ejemplos: La que murió en París; Anclao en París; Araca París; Canaro en París y Siempre París. A éstos podrían sumarse títulos afines, como: Francesita; Griseta; Mimí Pinsón; Claudinette; Madame Ivonne; Margarita Gauthier... 
            Lo cierto es que podrían citarse muchos poetas "francesistas" y, entre los que se dieron el gusto y bebieron champán, no podemos dejar de nombrar a Rubén Darío, quien al hablar de su trayectoria poética en el poema inicial de Cantos de vida y esperanza (1905), sintetiza sus principales influencias afirmando que fue "con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo". Él, el lírico Rubén, que con la anécdota, el espíritu y el alejandrino francés de su soneto a Margarita, escrito en 1888, bien podría ser considerado el precursor de las letras de tango. Y pruebas al canto:       
Portada de la edición de 1885
dibujada por Albert Lynch

MARGARITA

Recuerdo que querías ser una Margarita
Gauthier. Fijo en mi mente tu extraño rostro está,
cuando cenamos juntos en la primera cita
de aquella noche alegre, que nunca volverá...

Tus labios escarlata, de púrpura maldita,
sorbían el champaña del fino baccará.
Tus dedos deshojaban la blanca margarita:
Si...! No... ¡ Si...! No... Y sabías que te adoraba ya.

Después... ¡oh flor de histeria! Llorabas y reías.
Tus besos y tus lágrimas tuve en mi boca, yo.
Tus risas. Tus fragancias. Tus quejas eran mías.

Y en una noche triste, de los más tristes días,
la muerte -la celosa...!- por ver si me querías
como a una margarita de amor, te deshojó...



"Margarita Gauthier" - tango - Letra de Julio Jorge Nelson
Música de Joaquín Mauricio Mora - Canta Raúl Berón