jueves, 25 de diciembre de 2014

ACERCA DEL MUÉRDAGO Y LA NAVIDAD

Si hay una planta “estrella” en la Navidad, con permiso, por supuesto, del tradicional  pino navideño, es el muérdago.  Lo vemos, en esta época del año, como adorno en diseños para los papeles con que se envuelven los regalos, en tarjetas de felicitación y en adornos de puertas y ventanas. 
Ahora, respecto a la costumbre de besarse debajo del muérdago, esta  provendría del folklore escandinavo, que sostenía que Frigga, diosa del amor y la belleza, obsequiaba con un beso a todo el que pasase debajo de esta planta.
             El muérdago, desde la antigüedad, ha sido venerado como símbolo de fertilidad y vida eterna. Se lo consideraba asimismo como antídoto contra los venenos, como afrodisíaco y de gran valor para diversos usos medicinales y mágicos.
            Sus lustrosas bayas eran utilizadas como amuleto contra la epilepsia, las pesadillas y la brujería; la planta también representaba buenos deseos, amistad y felicidad. En Europa se las colgaba en el frente de las casas y en las puertas de los establos para mantener alejadas a las brujas; el que poseía una ramita de muérdago estaba dotado de la cualidad de ver a los fantasmas.
 En estos días, a usted le podrá resultar fácil adquirir esta planta, pero... un consejo: ¡No se automedique! 



           "Navidad" - vals de Osvaldo Pugliese y Eduardo Moreno  - Pugliese / Jorge Maciel

jueves, 18 de diciembre de 2014

ACERCA DE LA PALABRA BOBO


      Bobo significa tonto, y proviene del latín balbus, tartamudo, (de ahí el verbo balbucear).
            Se aplica a la persona que dice o hace cosas que denotan falta de inteligencia, de listeza o de discreción, a la persona de muy corto entendimiento o extremadamente cándida. O sea que, un bobo viene a ser un simple o simplón, un inocente, un memo, un pánfilo, un pavitonto, un pazguato, un botarate, un papanatas, un mastuerzo, un gaznápiro, o, simplemente, un melón. Se emplea como insulto y, con frecuencia, se utiliza en broma y sin intención ofensiva.
            A fines del siglo XIX, esta palabra pasó al lunfardo con el significado de reloj. Lo común entonces era el uso del reloj de bolsillo, al que se llamó bobo, según algunos, porque se dejaba robar muy fácilmente.
            Pasado el tiempo, a alguien se le ocurrió asociar el tic tac del bobo con el tic tac de las contracciones cardíacas y pasó a llamarse bobo, también, al corazón. Están los que dicen que a este último se lo llama así porque trabaja todo el día y no descansa nunca.
En estos casos, entiendo que lo anecdótico, sin ser arbitrario, es menos peligroso que querer encontrar su origen en una lengua extranjera. Algo que, sí podemos hacerlo si nos referimos al bobo que, al comenzar este siglo, ha venido a reemplazar al yuppie. El nuevo término -bobo- estaba formado por las dos primeras letras de la expresión francesa bourgeois bohème, burgués y bohemio*. Se trataba de jóvenes exitosos que cultivaban el buen gusto, el confort y el perfil bajo; para quienes la ostentación era cosa de mersas.

*En Francia, de acuerdo con Pierre Merle, la noción de "burgués bohemio" apareció el 15 de junio del 2000 en un artículo de la revista Courrier International. El cantante francés Renaud compuso y cantó una canción dedicada a ellos.

Renaud - Les Bobos

jueves, 11 de diciembre de 2014

ACERCA DE CAPICÚA

En el uso común, se llama capicúa a la cifra que expresa igual cantidad ya se la lea de izquierda a derecha o de derecha a izquierda. O sea, al número que, leído al derecho o al revés sigue siendo el mismo.
Hubo una época, en que a los boletos numerados del tranvía o del colectivo, cuando eran capicúas, se les atribuía un fluido cabalístico y se los coleccionaba. Por igual motivo, han sido y siguen siendo buscados los billetes de lotería con esas características.
En el juego del dominó se llama capicúa al modo de ganar con una ficha que puede ser colocada en cualquiera de los dos extremos.
Esta palabra, es de origen catalán y proviene de cap: cabeza y cúa: cola. Palabras que, al castellanizarse, quedaron unidas con una i latina.
Ahora, cuando lo que se lee igual de izquierda a derecha, que de derecha a izquierda, no es un número sino una palabra o una frase, no hablamos de capicúa sino de palíndromo. Por ejemplo, las palabras oro y anilina; y la conocida frase: Dábale arroz a la zorra el abad.

          
           El dibujante Adolfo Mazzone, creador de personajes memorables, como Piantadino, Batilio, Afanancio y tantos otros, dio a conocer, en 1939, “Mi sobrino Capicúa”. Se trataba de un dientudo que se la pasaba comiendo queso y tenía una suerte bárbara. Era un tarrudo. Alguien que, no obstante ser cap y cúa, tenía más cola que cabeza. Fue muy popular en su tiempo.

"Suerte loca" - tango de Francisco García Jiménez y Anselmo Aieta - Troilo / Fiorentino 

jueves, 4 de diciembre de 2014

ACERCA DEL VOCABULARIO DEL TURF

Gardel y Lunático
El lunfardo, como se ha dicho, suele nutrirse de las distintas jergas. Y en este sentido, una contribución muy generosa ha sido la del turf.
La jerga turfística ha suministrado voces y expresiones que han pasado al uso popular con sentido figurado. Recordemos algunas: dato, que de información reservada, sobre el posible resultado de una carrera, pasa a significar, también, información de buena fuente. Relojear, que originalmente designó el tomar el tiempo de un caballo de carrera, se ha difundido como equivalente de observar con atención o contemplar detenidamente. Apilarse, echarse el jockey sobre el cuello de su cabalgadura, viene a significar en lunfardo acosar o requerir amorosamente a una mujer en la calle. Paponia, deformación de papa, que significa fija segura, pasa a significar cosa ventajosa, algo que posibilita la segura obtención de una ganancia. Batacazo, triunfo inesperado de un caballo que, por tener pocos apostadores, da un buen dividendo. Y por extensión, todo acierto, triunfo o suceso afortunado e imprevisto.
          Y entre las frases de entendimiento común: poner el número, significa poner el del caballo que gana en el primer puesto del marcador; dar algo por seguro. Salir de perdedor, es dejar de tener mala suerte en cualquier empresa o actividad. 
          Y por último, estas tres, que son descalificantes: ‘no acertar ni una’, no correr más’ y no estar en carrera’. 

                       Otros Mosaicos relacionados con el turf: 
ACERCA DE ALGUNAS EXPRESIONES NACIDAS EN EL HIPÓDROMO
ACERCA DE UNA POTRANCA INOLVIDABLE

"Soy una fiera" - milonga de Francisco Martino - canta Carlos Gardel