jueves, 30 de agosto de 2012

ACERCA DE LA PALABRA ZANAHORIA



"Payasos" de Enrique Larrañaga
     Contaba Raúl Castagnino que en la esquina de Tucumán y Libertad, donde actualmente funciona la escuela “Julio A. Roca”, existía, hace ciento cuarenta y cinco años, un circo, propiedad del señor Giuseppe Chiarini. Hombre activo, el propietario del circo estaba permanentemente en la búsqueda de nuevos números para su espectáculo.
Giuseppe Chiarini
            Siempre con la misma inquietud, Chiarini viajó a EE.UU., donde contrató un número ecuestre con caballos blancos. A su regreso, pasó por México, en momentos en que acababa de ser fusilado el emperador Maximiliano. Corría el año 1864. Días después los juaristas procedieron al remate de todos los bienes existentes en el palacio imperial. Chiarini compró entonces las libreas de los lacayos de Maximiliano, confeccionadas en paños de color ladrillo, y las trajo a Buenos Aires.
            El debut del número de los caballos blancos coincidió con el estreno de las libreas adquiridas en México, las que fueron vestidas por los peones del circo.
            En esas circunstancias, en plena función, los caballos ensuciaron la pista y los peones, quizás impresionados por el vestuario que habían estrenado, no se decidían a limpiarla. En ese momento, saltó la chispa porteña y se escucharon los gritos de: -¡Limpien la pista, zanahorias!
Desde entonces, en Buenos Aires se mencionó zanahoria a la persona distraída o medio tonta cuando, en realidad, su origen estuvo referido al color de la vestimenta de los peones del circo de Chiarini.
            Y, cosas del lenguaje popular, lo notable es la vigencia de esta palabra que, hace ciento cuarenta y cinco años, nació entre nosotros con la espontaneidad de un estornudo. 

"Circo criollo" - tango de Eduardo Beccar y Roberto Fugazot
Canta Mercedes Simone

jueves, 23 de agosto de 2012

ACERCA DE LA PALABRA GUAPO


Guapo - Obra de Juan Carlos Castagnino
En tiempos en que al vino se lo guardaba en ánforas, porque los toneles todavía no se habían inventado, los romanos le daban el nombre de vappa al vino enfermo, al que se torcía a vinagre, al que se picaba. De allí el dicho: vino abierto vino muerto.
Posteriormente, con el sentido de echado a perder y aplicado a determinadas conductas y actitudes, vappa pasó, en segunda acepción, a significar bribón, pillo, malvado.
Siglos mediante, terminó alterándose también la palabra y la voz latina vappa devino en guapo, palabra que el español define como animoso, bizarro y resuelto; que desprecia los peligros y los acomete. También se le dice guapo al que es bien parecido y al que no arruga a la hora de ponerse a trabajar. Y guapo es, además, sinónimo de pendenciero y perdonavidas. De matasiete y compadrito.

Entre nosotros, el  guapo  legendario -el de lengue y facón-  yace  arrinconado  en  las  décimas  de  alguna  milonga. Y en cuanto al que las va de guapo, vaya aquí un ejemplo:

FUE  UN  HOMBRE

Fue  un  hombre  de  a  caballo  y  de  cuchillo,
según  lo  dice  él  mismo  en  el  boliche,
donde  siempre  se  manda  el  mismo  espiche
después  del  primer  vaso  de  tintillo.

Lo  del  caballo  no  es  como  lo  cuenta.
(Aunque  es  verdad  que  por  los  años  treinta
supo  tener  una  yegüita  zaina).

Y  en  lo  que  hace  a  su  mundo  cuchillero,
nunca  nadie  lo  vio  en  un  entrevero.
Tuvo  un  puñal  que  se  oxidó  en  la  vaina.

L. A.
1976
 "Guapo y varón" - Tango - Letra de Manuel Romero - Música de Enrique Delfino
Canta Edmundo Rivero

jueves, 16 de agosto de 2012

ACERCA DEL BIGOTE


Adolphe Menjou
     El diccionario define al bigote como pelo que nace sobre el labio superior.
Salvador Dalí
Y la palabra bigote viene del alemán: bi God, que significa “por Dios”, juramento que en el siglo XVI pronunciaban los soldados alemanes traídos por Carlos V de Alemania. La fórmula iba acompañada del gesto de pasarse el índice de la mano derecha sobre el labio superior.
De no haber ocurrido esto, en lugar de hablar del bigote hoy estaríamos hablando del mostacho, palabra que en griego significa labio superior, y que a nosotros nos llegó vía Italia.
En el tango, los bigotes más conocidos son los de catorce líneas, aquéllos que Celedonio Flores, en ¡Atenti Pebeta!, comparó con un espinel; los que Cadícamo, en Pituca, asoció a un par de anchoas y el Bigotito al que le cantó Anita Palmero. No recuerdo otros. Salvo el bigote a lo Menjou y el de Chaplin, de la época del cine mudo; el de Salvador Dalí y … ¡el “tegobi” mío! que, la única vez que me lo dejé, no llegó a cumplir el año.
Luis Alposta
En la época de los primeros automóviles se hablaba del Ford a bigote y mucho tiempo después, entre nosotros, se llamó bigote, a secas, a cualquier auto viejo. A comienzos de la década del noventa se le daba el nombre de bigote a un millón de pesos moneda nacional. Y bigote también originó un verbo: bigotear, con el significado de mirar con atención, observar fijamente, examinar, y eso, por la acción de mesarse el bigote, que es lo que suelen hacer algunos bigotudos cuando observan algo atentamente.
Pero ése ya es otro cantar.







"Bigotito" - tango - Letra : Ismael R. Aguilar y Guillermo Félix Martinelli Massa
Música : Manuel Buzón - Canta Anita Palmero

BIGOTITO
Saquito entallado con treinta botones,
Botines que tienen la forma de sapo,
Pañuelo colgando como una glicina
Y un "Oxford" que se abre camino de guapo.
Sombrero chiquito pegado en la frente,
Debajo, gomina con mucho aserrín,
Y sobre la boca, diez guitas de pelo
Como un "caricato" de Carlos Chaplín.

Si tu viejo
Levantara la cabeza,
Y te viera luciendo esa
Pelusita a lo Chaplín.
Bigotito,
Te lo juro por el cielo
Que a tirones, pelo a pelo
Te arrancaba el berretín.

¡Y tiene hasta novia con esa figura!
La piba es hermosa, gentil y coqueta,
Y el suegro, un goruta con unos "tegobis"
Que son dos manubrios de motocicleta...
Con toda, se corre una fija el pelusa
Y yo a la sordina con bronca y dolor,
Al verlos que pasan prendidos del brazo
Bien dicen -- me digo -- "que es ciego el amor"

jueves, 9 de agosto de 2012

ACERCA DEL SENTIDO ÉPICO DE LA PALABRA QUILOMBO


       Quilombo denominó a una nación negra y al recinto donde realizaban sus candombes. En el Río de la Plata, junto con los banguelas, cambungas, mondongos, minas y mozambiques, entre otras, fueron traídas tribus quilombos. Y esta voz africana -al revés de lo ocurrido aquí- tiene un significado heroico en Brasil, pues recuerda la república de negros que en Quilombos de los Palmares lucharon por la libertad hasta el último hombre.
Quilombolas en el lanzamiento del Plan Nacional
para la Promoción de la Igualdad Racial – Brasilia, 2007
            Quilombo era el nombre dado a la casa o lugar donde, hasta la abolición, se ocultaban los negros esclavos.
            Por el año 1630, aprovechando las constantes guerras que sus amos portugueses mantenían contra los indios y los invasores holandeses, los negros esclavos de las plantaciones brasileñas de Alagoas y Pernambuco escaparon en masa, internándose desierto y selva adentro. Unos treinta mil esclavos se declararon malungos, vale decir ciudadanos y guerreros de la república negra del Quilombo de los Palmares. Contaban con una organización agrícola evolucionada, bajo el liderazgo de Zumbí, moderno Espartaco. Cosechaban el maíz y porotos que guardaban en sacos de cuero y grandes tinajas de barro cocido; ahumaban la carne de la caza y de la pesca. Vale destacar que el juego, el robo, el adulterio y la embriaguez eran castigados con rigor. Esta férrea organización popular que mantuvo al Quilombo o República Negra de Palmares durante sesenta años, señala una de las primeras comunidades de hombres libres en América.
            Y el quilombo con otro significado, es el nuestro. 

"Quilombo" tango negro - Milonga urbana - D. Landi

Film brasileño "Quilombo", de 1984
Retrata como era la vida en Quilombo de los Palmares

jueves, 2 de agosto de 2012

ACERCA DE LOS VAMPIROS Y LA MEDICINA


El color rojo de la sangre se debe a una sustancia química llamada porfirina y la porfiria consiste en un desorden constitucional del metabolismo de dicha sustancia. La porfiria[1] congénita es una enfermedad muy rara. Las posibilidades de que ambos padres aporten los mismos genes defectuosos es muy remota... a no ser que se trate de habitantes de una comunidad pequeña, donde sea habitual que los cónyuges desciendan de antepasados comunes.
Vlad Draculea Tepes (1431-1476)
Entre los trastornos de la porfiria se destacan la anemia, con su correspondiente palidez, la coloración rojo parduzca de los dientes, llamada eritrodoncia, y una extrema hipersensibilidad a la luz solar con severas lesiones de piel. Al respecto, dice el Dr. Robert Katz, oriundo de la región de Transilvania, citado por el Dr. Cereijido, que por eso estos enfermos graves visten habitualmente ropas negras, usan sombreros aludos y muy encajados, guantes, anteojos oscuros, y suben sus cuellos y solapas, teniendo prohibido exponerse al sol.
Antiguamente, cuando un transilvano se agravaba de porfiria se recluía en su casa y dormía durante el día cubierto por un manto negro. Los paisanos, que acaso lo recordaban enfermo y lo suponían muerto, al toparse con él durante la noche, ponían sus coronarias a prueba.
No era de extrañar que los porfíricos se entregasen a ingerir las medicinas caseras más diversas y descabelladas. Para restaurar su sangre recurrían a beber la de pollos y cabritos, lo que al no causar mejoría, hacía que más de uno se sarpara y comenzase a mirar con cariño las yugulares más próximas.[2]



"Tango del Vampiro" - letra de Luis Alposta - música de Daniel Melingo
Cantan: Daniel Melingo y Fabiana Cantilo