jueves, 25 de julio de 2013

ACERCA DE GARDEL, BAILARÍN DE LA ÓPERA DE PARÍS


  Leyendo el libro El Fantasma de la Ópera, de Gastón Leroux, en su primera página reparo en el siguiente párrafo:
            "... El camarín de la Sorelli era de una elegancia oficial y trivial. Un tocador, un diván, un espejo de tres cuerpos y unos armarios formaban el moblaje necesario. Algunos grabados en las paredes, recuerdos de su madre, que había conocido los bellos días de la antigua Ópera de la calle Le Peltier. Retratos de Vestris, de Gardel, de Dupont, de Bigottini....”
Maximilien Gardel
            Considerando que esta historia se desarrolla a fines del siglo XlX, y que su autor murió en 1927, encontrar en ella el apellido Gardel fue lo que me llevó a consultar el Diccionario Oxford de la Música, de Scholes.
            Es allí, donde me entero de que Maximilien Gardel (1741 – 1787) fue un gran bailarín de ballet (no coreógrafo) y una auténtica estrella de la Ópera de París, en la que dejó escuela. Una escuela de baile que habría de dar inicio a la del siglo XlX en Francia.
            Maximilien Gardel fue el único bailarín que se destacó en la ópera “Persée”, un espectáculo desafortunado durante los festejos de la boda de María Antonieta y el Delfín Luis; y llegó a ser, tiempo después, maestro de danza de la pareja, cuando María Antonieta logró transmitirle a Luis XVl “un gusto bastante inesperado por la danza”, y lo eligió a Gardel entre los demás artistas.
            En síntesis: francés y bailarín. Un Gardel en lo suyo.

"Bailarín compadrito" - Canta Carlos Gardel
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LOS HERMANOS GARDEL

            Así fue cómo me enteré de que el ballet es una forma de danza teatral que se desarrolló en la Italia del Renacimiento; de que el ballet de corte alcanzó su cumbre en Francia durante el reinado de Luis XIV, cuyo apelativo de Rey Sol derivó de un papel que ejecutó en un ballet; y de muchísimas otras cosas.
            Pero la búsqueda del apellido Gardel, que era lo que a mí me interesaba, devino en el descubrimiento de dos hermanos que descollaron en el ballet de la Ópera de París en tiempos que van desde Luis XVI a Napoleón, y de los que, con los escasos y dispersos datos biográficos que obtuve, sólo he podido componer la página que no encontré en las enciclopedias.
            En este caso, la coincidencia entre los apellidos de estos dos grandes bailarines con el del gran cantor que fue Carlos Gardel, es irrelevante; no así el encanto y la novedad de haberla descubierto.

 Maximilien Gardel nació en Manmheim el 8 de diciembre de 1741 y falleció en París el 11 de marzo de 1787.
            Hijo de un maestro de ballet de la corte de Estanislao II (1732-1798), último rey de Polonia, Maximilien estudió danzas con su padre y, posteriormente, con Jean-Barthelemy Lany (1718-1786), bailarín francés, coreógrafo, y maestro del ballet clásico.
            Debutó en La Ópera de París en 1759 y cinco años después, ya convertido en auténtica estrella (no destacó como coreógrafo), llegó a ser solista y maestro de la Académie Royale. En La Ópera de París dejó escuela. Una escuela de baile que habría de dar inicio a la del siglo XIX en Francia. Junto a Auguste Vestris, se le atribuye la invención del rond de jambe (paso donde se marca un medio circulo en el piso con la punta del pie).

            Maximilien Gardel fue el primero en descartar la tradicional máscara que utilizaban entonces los bailarines. Se la quitó en 1772, durante la representación de Castor et Polux, de Rameau, para permitirle ver al público que era él quien estaba bailando, y no su rival Auguste Vestris, como estaba programado. Junto a Jean Dauberval (su condiscípulo), fue primer bailarín de la Ópera de París. Compuso numerosos ballets considerados clásicos, entre ellos: La chercheuse d' esprit (1778); Ninette à la cour (1778); Le déserteur (1786), y fue uno de los creadores del ballet- pantomime.              
           
            Maximilien Gardel fue el único bailarín que se destacó en la ópera “Persée”, un espectáculo desafortunado durante los festejos de la boda de María Antonieta y el Delfín Luis; y llegó a ser, tiempo después, maestro de danza de la pareja, cuando María Antonieta logró transmitirle a Luis XVl “un gusto bastante inesperado por la danza”, y lo eligió a Gardel entre los demás artistas.
            Murió en 1787 debido a una infección en un dedo del pie.
           
Pierre Gardel nació en Nancy el 4 de febrero de 1758 y falleció en París el 18 de octubre de 1840.
            Bailarín de ballet, maestro, coreógrafo, y primera figura. Estudió junto a su hermano Maximilien. Pierre se convirtió en solista en 1780, y sucedió a su hermano como director del Ballet de la Ópera de París en 1787. Uno de sus más famosos discípulos fue Carlo Blasis. Estaba casado con la famosa bailarina Marie Miller (de la Ópera de París, circa 1790), a quien Noverre la llamó “Venus de Medicis de la danse”.

            El día en que guillotinaban a Luis XVI en la Plaza de la Revolución, el Ballet de la Ópera de París representaba la obra "El juicio de Paris" (el de Helena de Troya), con coreografía de Pierre Gardel. Fue asombroso que este ballet, con lo sugestivo de su título, pudiera subir a escena en tal momento. Pierre Gardel, entonces director (maître de ballet, antiguamente) de la compañía, era un hombre muy prudente; con habilidad, evitó ofender a políticos, y al mismísimo Robespierre, y convino con ellos en lo “obligatorio”. A cambio, mantenía una cierta libertad en sus opciones, permitiéndosele conservar en el repertorio los ballets cuyos temas no eran propagandísticos sino que remitían estéticamente al "Ancien régime" (entonces, los bailarines, como empleados del Estado, debían participar en las festividades de propaganda revolucionaria).
            Pasado el terror de la guillotina, el frenesí al que se entregó la sociedad parisiense desencadenó una "dansomanie" (esto tenía lugar en las calles y casas de París) que le dio título a uno de los ballets de Gardel más significativos de ese período.

 

Alrededor de 3.000 ó 4.000 personas tomaron la Ópera de París el 12 de julio de 1789, con la intención de arrebatar las armas (de utilería) que existían en el teatro. (Grabado de época tomado de un artículo de Isis Wirth)



            La pasión por la danza desatada entonces, incluidos los truculentos "bailes de las víctimas", influyó en la creación de Pierre Gardel. Su ballet "Dansomanie" fue estrenado el 14 de junio de 1800, en la Ópera de París, con música de Étienne Méhul (los intérpretes: Madame Gardel, Auguste Vestris, y Filippo Taglioni).

            Esa era la primera vez en la escena de la Ópera de París que se representaba un ballet cuyos protagonistas eran burgueses y no nobles.
            La "Dansomanie" de Gardel, en tiempos en que nacían las zapatillas de punta, ha sido, quizás, el título de mayor resonancia (cien años después tendría lugar el fenómeno de la “tangomanie” y el apellido Gardel volvería a ser escuchado).

            Pierre Gardel fue, también, uno de los "hombres de confianza" de Napoleón, quien siempre lo mantuvo en el "Gran jurado" de la Ópera. En una carta de Gardel a Napoleón, fechada en 1805, el coreógrafo le explica al emperador que todas las obras de la Ópera necesitaban ballets como "divertissements", pues esa era la manera de desarrollar a los bailarines. Gardel insistía en que la danza en sí era lo importante.
            Sus ballets principales fueron los clásicos: Télémaque (1790); Psyché (1793), bailado 564 veces entre 1790 y 1829; Le jugement de Pâris (1793); Dansomanie (1800); El estandarte de Granada (1813), obra esta con música de Cherubini y coreografía de Pierre Gardel.
            Se retiró en 1820 y falleció veinte años después.

            En el ballet de la Ópera de París, los hermanos Maximilien y Pierre Gardel, establecieron una hegemonía artística y coreográfica trascendente, ayudando a consolidar la técnica del bailarín y a fomentar el virtuosismo escénico.
            ¡Maximilien y Pierre fueron Gardel!


BIBLIOGRAFÍA

ALPOSTA, Luis: Gardel: bailarín de la Ópera de París. Academia Nacional del Tango, Escritos Académicos Nº 1, comunicación académica Nº 3, Buenos Aires, 2002.
 D’ANTONIO, Francisco: Cuatro siglos de Ballet 1581 – 1981. Ed. Jinetea, Buenos Aires, 1981.
 GUEST, Ivor: Le Ballet de L’Opéra de París. París, 1976.
 NOLHAC, Pierre de: Etudes sur la cour de France. Ed. Calmann-Levy, París, 1924.
 REYNA, Fernandino: Histoire du Ballet. París, Somogy, 1964.
 SCHOLES, Percy A.: Diccionario Oxford de la Música. Edhasa, Hermes, Sudamericana, Barcelona, 2ª ed., 1984.
 WIRTH, Isis: Historia: Danzas de la época de Napoleón (Parte I) Estrellas de la revolución. Rev. Danzahoy en español, Nº 46, San Francisco, USA, septiembre 2005. //
(Parte II) ¡Vive la liberté!. Rev. Danzahoy en español, Nº 47, San Francisco, USA, octubre 2005. // (Parte III) Locos por el baile. Rev. Danzahoy en español, Nº 48, San Francisco, USA, noviembre 2005. // (Parte IV) Ballet bajo control. Rev. Danzahoy en español, Nº 49, San Francisco, USA, diciembre 2005. // (Parte V) Una nueva época. Rev. Danzahoy en español, Nº 50, San Francisco, USA, enero 2006.


jueves, 18 de julio de 2013

ACERCA DEL DR. LELOIR, EL TANGO Y LA SALSA GOLF


Edmundo Rivero, Juan Manuel Fangio,
Luis Federico Leloir y  René Favaloro
El Dr. Luis Federico Leloir, galardonado con el premio Nobel de Química en 1970 por sus estudios sobre el metabolismo de los hidratos de carbono, entró en este mundo por París, al igual que el Dr. y tangólogo Luis Adolfo Sierra y Alfredo Gobbi, el violín romántico del tango.
Lo conocí en 1956 en la Cátedra de Fisiología de la Facultad de Medicina de Buenos Aires.
Muchos años después tuve el honor de que prologase mi libro El Lunfardo y el Tango en la Medicina, donde comienza diciendo que “las exigencias de la vida de un científico pocas veces le permiten salir de su “habitat” y excursionar en campos de actividades diferentes.” Y un agradable escape de su “habitat”, según sus propias palabras, ocurrió el 26 de septiembre de 1985 cuando concurrió, invitado por Edmundo Rivero, a recibir el premio Pedro de Mendoza que otorgaba “El Viejo Almacén”.
Y ya que hablamos de excursionar en “campos” diferentes, recordemos cuando lo hizo en un campo de golf:
Cuentan que a Leloir le gustaba mucho comer langostinos en el restaurante del Club de Golf de Mar del Plata.
En el Museo de la Caricatura "Severo Vaccaro"
 17 / VI / 1986
            Cansado de comerlos siempre con mayonesa, un buen día decidió hacer un experimento y probó los langostinos con mayonesa mezclada con salsa ketchup.
            La mezcla daba lugar a una salsa color salmón que fue calificada como deliciosa por sus compañeros de mesa.
            Un buen día, contento con su descubrimiento culinario, encaró al chef y le pidió que la preparara él mismo. Los dueños del restaurante prepararon en cantidad el nuevo aderezo que recibió el nombre de Salsa Club del Golf, luego más conocida como Salsa Golf.


                                              




Dr. Luis Federico Leloir - Canal Encuentro
Una anécdota: Un día, el Dr. Leloir, al ver que su mujer echaba una aspirina al agua de las flores para que duren más, compró dos ramos iguales y sólo usó aspirina en el agua de uno de ellos. Se secaron al mismo tiempo. “¿Ves, Amelia? La ciencia acaba de derribar una verdad universal”, le dijo.

jueves, 11 de julio de 2013

ACERCA DE UNA CHACARERA LUNFA


      La tradición oral nos dice que la chacarera nació en Santiago del Estero, más precisamente en Salavina. El hecho de que haya algunas con letras escritas en quichua santiagueño, es algo no desestimable a la hora de atender a esta teoría.
            La mención más antigua que se registra sobre esta danza fue hallada por Isabel Aretz, en las "Memorias de Florencio Sal", publicadas en Tucumán (en abril de 1913).    En este libro se dice que la chacarera se comenzó a bailar en el noroeste de la Argentina, especialmente en la provincia de Santiago del Estero, y que hacia 1850 se bailaba en Tucumán.
            Su nombre proviene del vocablo «chacarero», ‘trabajador en una chácara o chacra’ (chakra: ‘maizal’, en quichua santiagueño), porque generalmente se bailaba en el campo, aunque lentamente hizo avance y llegó a las ciudades.
            Pero aquí la historia que nos ocupa es otra.
            Fue hace veintiséis años y en Coghlan, como respuesta a la sugerencia de un vecino que me invitó a escribir una chacarera “en lunfardo”. Y la escribí.
            A través de ella, un santiagueño nos habla de su viaje, de su aclimatación al ambiente tanguero de Buenos Aires y de su fidelidad al pago.
            El vecino de la sugerencia fue Horacio Guarany.
            ¡Y se va la primera!

"Chacarera lunfa" - Letra de Luis Alposta - Música de Aldo Videla
Canta Carlos César

jueves, 4 de julio de 2013

ACERCA DEL CAFISHIO, EL BACALAO Y UN SONETO DE ANTOLOGÍA


La palabra cafishio, con la que designamos al rufián o proxeneta, proviene del italiano stoccafisso, que significa bacalao seco. Este término fue tomado del alemán stockfish, literalmente, pez palo, o sea, bacalao seco.
En italiano se dice que un individuo “parece un stoccafisso” cuando es rígido y delgado, y nosotros, por comparación, comenzamos a usarlo a fines del siglo XIX para designar a los rufianes por su andar tieso y duro. Y de la comparación pasamos a la metáfora. En lugar de decir “fulano parece un stoccafisso” comenzamos a decir “fulano es un stoccafisso”. Después, el término se aclimató y devino en cafishio. Y de cafishio derivan cafiolo, fiolo, cafirulo, canfinflero, canfle, canfunfa, canflinfa, caferata. Y las formas vésricas: shiofica y fioca. Y fioca, le dio título a este soneto de Celedonio Flores:

FIOCA

Ha de vestir de negro, si no, no vale.
Camambuses de hule, medias de seda,
un lengue en el bolsillo que sobresale
y un moño que bastante grande le queda.

El mate bien peinado, con una onda
que es el gheite, sin grupos, de sus hazañas...
¡Si por su cabellera sedosa y blonda
es que tiene los records de su campaña!

Esperando las cinco de la matina
aguanta hasta que sale la pobre mina
rengueando descolada del cabaret.

Se mandan un completo si sale sola;
pero si la percanta sale con cola
él dice: “¡Que paponia, me hizo un mishé!”...

"Mala entraña" - tango de Celedonio Esteban Flores
y Enrique Maciel - Canta Edmundo Rivero