jueves, 28 de enero de 2016

ACERCA DE MAHATMA GANDHI Y UN SONETO DE NYDA CUNIBERTI




El 30 de enero de 1948 asesinaron a Mahatma Gandhi, artífice de la independencia de su país (1947) tras casi tres décadas de perseverancia en un activismo pacífico fundado en la no violencia y en la fuerza de las convicciones.

Tumba de Gandhi (Raj Ghat), en Nueva Delhi 


Estas son 10 de sus frases más conocidas:

1.- Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego.

2.- No hay camino para la paz, la paz es el camino.

3.- La violencia es el miedo a los ideales de los demás.

4.- Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.

5.- ¿Qué es la verdad? Pregunta difícil, pero la he resuelto
en lo que a mí concierne diciendo que es lo que te dice tu voz interior.

6.- En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas
es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle.

7.- Casi todo lo que realice será insignificante,
pero es muy importante que lo haga.

8.- Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida,
mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible.

9.- La voz interior me dice que siga combatiendo contra el mundo entero,
aunque me encuentre solo. Me dice que no tema a este mundo
sino que avance llevando en mí nada más que el temor a Dios.

10.- Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio.

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La poeta Nyda Cuniberti (6 de mayo de 1916 - 20 de noviembre de 1997) le dedicó este soneto:

GANDHI

Bancaste la flagrante mishiadura
del medio mundo de la suerte perra,
mundo mistongo donde se le cierra
al hombre su destino de criatura.

¡Qué cachetada cuerda tu locura,
a todos los capangas de la tierra!
¡Qué debute guapeada fue tu guerra
hecha de pura hambruna y amargura!

Y aunque en el reino de los gordinflones,
no importa un Gandhi, huérfano de gloria,
pobre de guita, fierros o galones;

importó a Dios, que dijo ¡Abracadabra!
y abriendo el libre cuore de la historia, 
hizo que entrara un flaco, con su cabra.

jueves, 21 de enero de 2016

ACERCA DEL DENGUE EN EL TANGO Y OTROS RITMOS

El dengue es una enfermedad infecciosa causada por un virus transmitido por el mosquito Aedes egypti
            En nuestro país hubo epidemias de dengue en 1905 (Chaco), en 1911 (Corrientes) y en 1916 (Entre Ríos).
Ya en aquellos años estábamos tan familiarizados con esta enfermedad que hasta le dedicamos más de un tango. Y vayan como ejemplo estos tres: 


1º) «El dengue», tango de Gerardo Metallo (1916).
2º) «¡El dengue!», tango milonga de Miguel F. Alfieri (1917). 
3º) «El dengue», tango del Dr. Arnoldo Yódice y Vicente Demarco (1921).
Por otra parte, Dámaso Pérez Prado, el creador del mambo, y también del dengue, a comienzos de la década del sesenta le dio origen a este nuevo ritmo utilizando llantas de auto como instrumento de percusión. Así nacieron composiciones como “El dengue del tartamudo”, “El dengue universitario”, “El dengue del poli”, “El dengue del bombero” y “El dengue del amor”.
En 1966, en Cuba, fue puesta en escena la zarzuela “El Dengue” del compositor y director Rodrigo Prats, autor de la afamada zarzuela Amalia Batista.
Ahora, con respecto al origen de la palabra dengue (enfermedad del dengue, también conocida como fiebre quebrantahuesos o fiebre dandy), están los que la hacen derivar de la palabra dandy, ya que los ingleses comenzaron a llamar dandy fever a esta enfermedad en el siglo XVII por la forma especial de andar o contonearse que adoptan los que padecen esta enfermedad.
       Otra teoría es la que le encuentra origen en la palabra denga, del swahili, lengua del grupo bantú del África oriental. En esta lengua, ki denga pepo designa a las convulsiones dolorosas causadas por los “malos espíritus” o la peste (pepo).
Tanto dandy como denga son voces que aluden a los gestos de remilgo que hacen los afectados por esta fiebre.

"El dengue", tango de Gerardo Metallo (1916)
por Analía Rego


Dámaso Pérez Prado interpretando "Dengue Maravilla"


"Tango contra el dengue"






jueves, 14 de enero de 2016

ACERCA DE ROSITA QUIROGA



     Rosita Quiroga (Buenos Aires, 15 de enero de 1896 - 16 de octubre de 1984), se le adelantó cuarenta años a Paul Anka cantando “a su manera”. Cantaba como era y era como cantaba, con un canyengue espontáneo y natural que siempre la distinguió. Una auténtica autodidacta. 
        De Juan de Dios Filiberto aprendió, siendo muy chica, los primeros rasgueos en la guitarra. 
        Después, mujer de carácter, puesta a elegir muy pocas veces se equivocaba. Lo demostró al no querer estudiar canto, sabiendo que con su sola voz y su autenticidad le bastaba. Lo demostró al seleccionar su repertorio y a sus guitarristas; al buscar un letrista de la talla de Celedonio Flores y un bandoneón de lujo como el de Ciriaco Ortiz. Y lo volvió a demostrar, despojada de todo egoísmo, al seleccionar nuevas voces para la Victor. Voces que después fueron nombres, como el de Agustín Magaldi y el de Mercedes Simone, entre otros.
         Aunque temperamental y espontánea, su timidez, que lograra vencer con los años, la llevó a evitar en sus comienzos todo contacto directo con el público, al que no tardó en cautivar a través de sus muchos discos y la radio. Aquella radio, en la que solía cantar enharinada después de haber amasado y cocinado para el resto del elenco; y en la que daba puntualmente la hora con un golpe de sartén, fue su segunda casa, como habría de serlo igualmente la Victor, donde grabó cuanto quiso, no sólo para el país sino también para el resto de América y Europa.
         Podría decir, entre otras muchas cosas, que ella dio inicio a la etapa de las cancionistas; que los primeros temas que grabó fueron “Siempre Criolla” y “La Tipa”; que recomenzó sus estudios de guitarra a los ochenta años y que su primer guitarrista -que no era un personaje de Shakespeare- se llamaba Polonio.
         Pero a la Rosita Quiroga que hoy evoco es a la que tenía el che fácil, y a la que a su madre la llamaba mama y la trataba de usted. A la de la vida dura y a la de la vida muelle. A la que le gustaba cantar en los cumpleaños de Rivero y a la que tocaba piezas de Tárrega y Albéniz en el living de su casa, algo que pasaba muy de vez en vez, como los eclipses, y que impregnaba el aire con la música de su guitarra. A la de los berrinches y a la que una tarde vi llorar al escuchar el tango “Vieja Amiga”, que era el que más la emocionaba. A la del agua colonia y a la del Madame Rochas. A la que era feliz cocinando para sus amigos y a la que siempre le temió a una soledad que nunca tuvo.
        Luego de la muerte de don Mario Cappiello, su marido, ocurrida en 1964, Rosita solía decir que su vida ya era un libro cerrado. Pero a ese libro, que hojeaba con frecuencia, terminó agregándole capítulos inolvidables. Como el de su aventura en Japón, donde, en plena vejez, encontró vigente el anecdotario de sus éxitos, la verdad de su fama y el cariño de los nipones. Alguna vez, al buscarle el anagrama a su nombre, terminé rebautizándola japonesamente como Tashiro Garoki.
         Una mañana de junio de 1984, dos días después de haber estado festejando juntos el cumpleaños de Edmundo Rivero, llamé a Rosita por teléfono para leerle la letra de una milonga que acababa de escribirle. Daba así cumplimiento a un pedido que tiempo atrás ella me hiciera en La Casa del Tango, en presencia del maestro Sebastián Piana. Me pidió copia de los versos y como jugando y de un saque les puso música.

         Así nació “Campaneando mi pasado”, milonga que grabó en la Victor el 28 de septiembre de 1984, con el acompañamiento musical de Aníbal Arias.

Rosita Quiroga conversa con Antonio Carrizo en el programa 
"La Vida y el Canto"  - junio 1984 - Canta "Campaneando mi pasado"