jueves, 31 de marzo de 2016

CÓMO NACIÓ EL "TANGO DEL VAMPIRO"

Daniel Melingo, a quien yo no conocía, con motivo de haberme grabado el tango “El escape”, me llamó por teléfono y me invitó a la presentación de su CD “Tangos bajos”. Concurrí. Fue una noche de octubre de 1998, en el Club del vino.
Los músicos vestidos de negro; Melingo y Fabiana Cantilo cantando un tema a dúo, también de negro. ¡Y ella tan blanca!
El público: en gran parte, pálidos punkies y jóvenes rastas, con ropas negras, escuchando a un hombre con una particular manera de cantar y de interpretar el tango. Y el silencio. ¡Un gran silencio! (Como en las mejores noches del Viejo Almacén.)
Los temas: tangos reos y rantifusos. Algunos cercanos al humor negro y otros lindando más con los laberintos de la desesperación que con los decorados de la felicidad convencional. 
         Cuando el espectáculo terminó, en lo que tardé en llegar hasta mi coche, estacionado a escasos setenta metros, ya tenía en la memoria los cuatro primeros versos del Tango del Vampiro.

          TANGO  DEL  VAMPIRO

     Escucho  a  un  fueye  que  me  asegura
     que  ya  es  de  noche  y  es  noche  oscura.

     Hoy  su  rezongo  suena  a  sirena
     que  está  anunciando  que  hay  luna  llena.

      Este  es  el  tango  que  con  voz  ronca
      le  canto  a  Lucy  al  salir  del  jonca.

      ¡Lucy!  ¡Mi  Lucy!  Que  no  hay  collares
      con  que  se  oculten  tus  yugulares.

      Desde  hace  siglos  no  siento  el  hambre
                                y  hoy  sólo  quiero  beber  tu  sangre.

¡Conde!  ¡Mi Conde!
¡Mi  amor  prohibido!

Ya  desde  el  día  en  que  la  has  bebido
mi  sangre  toda  te  corresponde.

Si  me  has  herido, 
mi  flor  de  anemia
Ella              no  es  esta  noche lo  que  me  apremia, 
                     sino  la  llama  que  has  encendido.

Si  algo  me  quieres,
sólo  por  eso,

abre  la  boca  con que  me  hieres
y  hoy  dame  un  beso.

El  mismo  fueye,  como  si  hablara,
me  está  diciendo  que  es  noche  clara.

Ya  no  es  rezongo,  ni  es  la  guadaña.
Ni  es  esa  historia  de  Transilvania.

Este  es  el  tango  con  voz  quebrada
que  ahora  le  canto  a  mi  enamorada.

¡Pero  carajo!...  ¡Pero carajo!...
¡Quién  trajo  el  ajo!...  ¡Quién  trajo  el  ajo!...

¡Tan  justo  ahora,  que  sin  collares
Lucy  me  muestra  sus  yugulares!
          
                                                 
"TANGO DEL VAMPIRO" - Letra: Luis Alposta - Música: Daniel Melingo
Cantan: Daniel Melingo y Fabiana Cantilo