jueves, 25 de octubre de 2012

ACERCA DE LA MUFA Y LA PENICILINA

Dr. Alexander Flemming
Hay palabras que pueden tener vigencia conservando su sentido originario, y luego de un tiempo de uso entrar en un cono de olvido para resurgir más tarde con otro u otros significados. Tal es el caso de la palabra mufa.
            Muff, que en alemán significa moho, hongo, pasó después al italiano transformada en muffa y designando lo mismo.
Ha sido de este idioma que la heredamos y, desde entonces, la mufa entre nosotros hizo carrera cambiando muchas veces de sentido.
Placa de Petri
con hongo productor de Penicilina
Comenzamos utilizándola no sólo para designar el moho sino también un cierto estado anímico, un bajón, una depresión poco marcada. Con este sentido figurado -que tal vez provenga de la asociación de ideas entre moho y el hecho de enmohecerse- el término mufa se hizo popular.
A partir de 1960, aproximadamente, esta palabra experimentó un resurgimiento, por variación de significado, pasando a denotar enojo, malhumor, fastidio; luego comenzó a identificarse con el desgano, el tedio, el aburrimiento, para, después, terminar haciéndose equivalente de infortunio, mala suerte. Y en este sentido ha tenido buena suerte. La mufa se concretó en el mufa y terminó desplazando al yeta, al jettattore, al fúlmine y al semáforo, lo cual no es poco mérito.
Y así como el moho dio origen a la palabra mufa, recordemos que fue también el moho, el llamado Penicillium notatum, la fuente del primer antibiótico, cuyas propiedades fueron descubiertas en 1928 por Alexander Flemming.                                                   

"La mufa"  de y por Astor Piazzolla
Concierto en el Philharmonic Hall de New York


jueves, 18 de octubre de 2012

ACERCA DE ROSITA QUIROGA EN MI RECUERDO


      Rosita Quiroga, (Buenos Aires, 15 de enero de 1896 - 16 de octubre de 1984) que se le adelantó cuarenta años a Paul Anka cantando “a su manera”, cantaba como era y era como cantaba, con un canyengue espontáneo y natural que siempre la distinguió.
            De ella podría decir que dio inicio a la etapa de las cancionistas; que recomenzó sus estudios de guitarra a los ochenta años y que su primer guitarrista -que no era un personaje de Shakespeare- se llamaba Polonio. Pero prefiero evocar ahora a la Rosita Quiroga que tenía el che fácil y a la que a su madre la llamaba mama y la trataba de usted. A la que le gustaba cantar en los cumpleaños de Rivero y a la que tocaba piezas de Tárrega y Albéniz en el living de su casa, donde impregnaba el aire con la música de su guitarra. A la de los berrinches y a la que una tarde vi llorar al escuchar el tango “Vieja Amiga”, que era el que más la emocionaba. A la del agua colonia y a la del Madame Rochas. A la que era feliz cocinando para sus amigos y a la que siempre le temió a una soledad que nunca tuvo.
            Alguna vez, escribiendo su nombre al vesre, la rebauticé japonesamente como Tashiro Garoki.
            Una mañana de junio de 1984, dos días después de haber estado festejando juntos el cumpleaños de Edmundo Rivero, llamé a Rosita por teléfono para leerle la letra de una milonga que acababa de escribir. Daba así cumplimiento a un pedido que tiempo atrás ella me hiciera en La Casa del Tango, en presencia del maestro Sebastián Piana. Me pidió copia de los versos y como jugando y de un saque les puso música.
            Así nació “Campaneando mi pasado”, milonga que grabó a los ochenta y ocho años. 

"Campaneando mi pasado" - milonga - Canta Rosita Quiroga
Letra de Luis Alposta - Música de Rosita Quiroga

jueves, 11 de octubre de 2012

ACERCA DE EVARISTO CARRIEGO


      El próximo 13 de octubre se cumplirán cien años de la muerte de Evaristo Carriego.
  Nació en la ciudad de Paraná, Entre Ríos, el 7 de mayo de 1883. Trasladada su familia a Buenos Aires, vivió en la calle Honduras N° 84 (hoy 3784), del barrio de Palermo. Desde muy joven frecuentó las tertulias literarias porteñas, en las que gravitaban Rubén Darío y Almafuerte. Escribió en diversas publicaciones de la época, como La Protesta, Papel y tinta, Caras y caretas, y otras. En ellas dio a conocer también sus poesías y cuentos breves. Publicó su primer libro de poemas, Misas herejes, en 1908 y su restante obra poética fue publicada después de su muerte con el título La canción del barrio.
            Carriego fue quien descubrió las posibilidades líricas del arrabal y de los arquetipos que constituirán su mitología personal y porteña, en la que destacan los guapos, los cafés, el barrio y los vecinos, con sus tristezas y sus alegrías, pintándonos toda una época, una geografía, un sentir humano. Obra que ha sido decisiva para la poesía porteñista posterior y para las letras de tango.
            Murió el 13 de octubre de 1912 (a causa de una peritonitis apendicular, según consta en certificado firmado por el Dr. Pedro Galli). Tenía 29 años.
Con José María Mieravilla en la casa de Carriego
20 de febrero de 1972
            Fue el “poeta del suburbio”, el “poeta de los humildes”, el “poeta de Palermo”.
            El 7 de mayo de 1975 se fundó la Asociación Amigos de la Casa de Evaristo Carriego, que presidió el pintor palermitano José María Mieravilla, a quien se debe, en gran parte, la conservación de dicha casa. Fue Presidente Honorario de esa entidad, a la que tuve el honor de pertenecer, el escritor Jorge Luis Borges.



"A Evaristo Carriego" - tango de Eduardo Rovira
Bailan: Marcela Durán y Carlos Gavito




jueves, 4 de octubre de 2012

ACERCA DEL ACHAQUE


            El lenguaje médico, como tantos otros, ha tenido sus oscilaciones a través del tiempo. Hubo una época en que se usaba el griego y hubo otra en la que gobernó el latín. Pero para el pueblo, entre nosotros, y lunfardo por medio, hay palabras que nacen con la espontaneidad de un estornudo y que, dentro de una aparente sinonimia, nos ofrecen ciertos matices diferenciales que el médico debe saber interpretar. Por ejemplo, no es lo mismo el paciente que dice estar “palmado” o tener “una palma bárbara”, generalmente refiriéndose a lo que el médico conoce por astenia o cansancio, que aquel otro que se siente “chacado” o “achacado”, queriendo significar con ello que se siente realmente enfermo. Y no hablemos del que está “fundido”, porque en este caso el diálogo sería con los familiares.
            Y en este punto es donde reparo en las reales sinonimias: “chacado” o “achacado” también significa asaltado, robado, afanado; “fundido”, en su primera acepción, quiere decir insolvente, el que lo ha perdido todo; y “palmado” es lisa y llanamente el que no tiene un mango y está “en la palmera”.
A todo esto, me pregunto por qué ahora se estudia tanta estadística, investigación operativa y cuadros de insumo-producto, al mismo tiempo que los economistas, afanándose y ufanándose, siguen sin darse cuenta de que los únicos que cuentan son, precisamente, los achacados, los fundidos y los que están en la palmera.
Y el que así no lo crea, que arroje la primera moneda.

"Bronca" - tango -Letra: Mario Bttistella - Música: Edmundo Rivero
Canta: Edmundo Rivero