jueves, 28 de julio de 2016

JORGE CASAL EN MIS RECUERDOS

Con Jorge Casal y Héctor Félix Arata - diciembre de 1980
       Si morirse es cambiar de barrio, sólo ante esa circunstancia Jorge Casal pudo haber dejado el suyo. Fue el 25 de junio de 1996.
Setenta y dos años atrás, el 14 de enero de 1924, había entrado al mundo por la Siberia. No la de las frías estepas a la que le cantó Magaldi, sino por la Siberia arbolada y poblada de pájaros que forma parte del paisaje de Villa Urquiza. Un barrio al que Casal le fue siempre fiel y del que ha llegado a ser uno de sus hijos dilectos, tanto, que una de sus plazas lleva hoy su nombre. Un barrio en el que está toda su historia. Sus amigos de siempre. La casa de Nicolino y el almacén de Agapito donde ensayó sus primeros cantos. El colegio William Morris, que ya no está, y que fuera su escuela primaria. La barra amiga de Iberá y Ceretti. El cine-teatro “25 de Mayo”, donde en el año 36 pisó por primera vez un escenario cantando en una fiesta escolar la “Canción del canillita”. El café “La Esmeralda”, lugar de prolongadas tertulias. Y las calles… esas mismas calles de siempre por las que tanto le gustaba caminar.



         Con él se ha ido el amigo entrañable. Nos queda su recuerdo y su voz en el milagro del disco. Una voz plena y de hermoso timbre, irreprochable de afinación e impostación. Una voz que, con la hondura de lo permanente y definitivo, ya tiene un lugar propio en la mejor historia de nuestra música popular.

         En lo personal debo decir que Jorge Casal ha sido y seguirá siendo el cantor de mi barrio, a quien conocí personalmente hace ya muchos años, en la antigua sucursal del Banco Provincia, en la que a su gerente le gustaba entonces realizar asados para el personal -y esto en la misma agencia- invitando a esos ágapes a sólo dos vecinos: a Casal y a mí. Siempre he tenido la impresión de que para aquel hombre aquellos asados eran tan sagrados como los depósitos.
Fue Casal quien me regaló su canto en la fiesta de mi casamiento.
Fue Casal, en uno de mis cumpleaños en mi casa, el que cantó a dúo con Edmundo Rivero.
Brindando con Yoyi Kanematz, Edmundo Rivero y Jorge Casal - 1985
Fue con quien compartí más de una cena con Rosita Quiroga.
Uno de los primeros en ser convocados cuando fundé la Junta de Estudios Históricos de Villa Urquiza.
         Fue el cantor y es el amigo (aquí me cuesta conjugar en pasado), que ya forma parte del registro emocional de Buenos Aires, y el que sigue teniendo una cierta congoja en la garganta que lo hace inconfundible.


"La cantina" - tango - Música: Aníbal Troilo - Letra: Cátulo Castillo
Orq. Aníbal Troilo - Canta: Jorge Casal - (de la película "Vida Nocturna")

miércoles, 20 de julio de 2016

ACERCA DE JUAN CARLOS ALTAVISTA (MINGUITO)


... que nos dejó en un "día del amigo"(4 de enero de 1929 – 20 de julio de 1989)

MINGUITO

Hoy,
cuando la palabra vecino
nos lleva a pensar más en un extraño
que en los cosos de al lao;
hoy, cuando ya no se sacan
sillas a la vereda en tardes de verano,
su recuerdo
nos vuelve a la amistad y al barrio más que nunca.
Es que… humor y ternura...
eran en él una expresión de afecto.
Su gracia y su inocencia eran su abrazo;
un apretón de manos con sombrero y pantuflas.
Una sonrisa pícara
-que incluye escarbadientes-
y una vieja bufanda.
Él era un chico grande.
Era un modo de hablar rozando el disparate,
ignorando las eses,
confundiéndolo al otro,
jugando con palabras.
¡Y nosotros sus cómplices!
Nos hacía reír… ¡Lo que no es poco!
Era masa de “rioba”
con la que modelaba su condición humana.
Él era todo eso.
¡Era Minguito!
Juan Carlos Altavista
 - ¡Qué hacé tri tri! -
haciéndonos sentir más vivos y más buenos.
Él era ese atorrante que nos enternecía...
y al que extrañamos mucho.
¡Sí señó!

Minguito lee poemas lunfardos

jueves, 14 de julio de 2016

ACERCA DE UN POEMA DE ANTONIO REQUENI

      En el Libro Del Padre, Antonio Requeni nos recuerda que, en los tiempos antiguos, el reconocimiento filial hacia la figura paterna estaba esencialmente ligado a la celebración del honor y el heroísmo, como lo demostró Jorge Manrique con sus coplas dedicadas a la muerte de su padre.
Pero Antonio Requeni, queriendo -según sus propias palabras- una poesía que sin dejar de ser espejo de los más hondos paisajes del alma, lo sea también de la más inmediata realidad, escribió este poema:

PIEDRA LIBRE

El padre juega con sus criaturas.
La cara vuelta contra la pared
y el brazo levantado hasta los ojos,
está contando como si llorara.
Y mientras cuenta sus criaturas crecen,
van por el mundo, suben escaleras,
se enamoran o estudian geometría.
Cuando termina de contar, el padre
entra en los cuartos y revisa muebles.
Apenas ve. ¿Quién apagó las luces?
Su voz, que ha enronquecido, los invita
a dejar de una vez sus escondites.
Y los hijos regresan, jubilosos.
¡Cómo han crecido! Son casi tan altos
como los sueños que en su juventud
solían desvelarlo dulcemente.
¡A contar! ¡A contar! -exclama el padre.
(Los grandes siempre vuelven a ser niños).
Y los hijos se apoyan contra el muro,
hunden la frente entre los brazos. Cuentan.
Y mientras cuentan -once, doce, trece...
el padre se va haciendo pequeñito.
Cuando terminan de contar lo buscan.
Lo buscan pero el padre no aparece. 
Se ha escondido debajo de la tierra. 

Adiós Nonino (1969) original -  Astor Piazzola y su quinteto

jueves, 7 de julio de 2016

ACERCA DEL BICENTENARIO DE NUESTRA INDEPENDENCIA

     
La histórica Casa de Tucumán (1868), 
 de Doña Francisca Bazán de Laguna
      Hace doscientos años que nuestro país comenzó su historia como Nación independiente y soberana.
         Pese a los numerosos conflictos y desacuerdos de la época, los congresistas reunidos en Tucumán, ¡en la casa de Tucumán!, optaron por declarar solemnemente la independencia. ¡Nuestra independencia! Eso fue un martes del año 1816, para ser más preciso, el 9 de julio, día en que se propuso y se preguntó a los diputados allí reunidos si deseaban que las provincias de la Unión conformaran una nación libre e independiente. Y aquellos hombres, más allá de sus discrepancias, respondieron afirmativamente con una aclamación cerrada, disponiendo a continuación que el Acta de la Declaración de la Independencia fuese dada a la imprenta, redactada no solo en castellano, sino también en aimara y en quechua.
         Las primeras publicaciones fueron hechas en dos periódicos de Buenos Aires: en La Gazeta, el 17 de agosto de 1816 y, seis días después, en El Redactor del Congreso.
         

         Y fue a partir de aquel “9 de Julio” que comenzamos a hablar de la Patria, entendiendo su significado , no como algo abstracto, sino como algo que se crea día a día y entre todos.
         La Patria es nuestra casa.
         Y ahora siento la necesidad de repetir estos versos de Jorge Luis Borges:
…………………………………………….
Nadie es la patria, pero todos debemos
ser dignos del antiguo juramento
que prestaron aquellos caballeros
de ser lo que ignoraban, argentinos,
de ser lo que serían por el hecho
de haber jurado en esa vieja casa.
Somos el porvenir de esos varones,
la justificación de aquellos muertos;
nuestro deber es la gloriosa carga
que a nuestra sombra legan esas sombras
que debemos salvar.

Nadie es la patria, pero todos lo somos.

……………………………………………..


"9 DE JULIO" - tango - Música de José Luis Padula 
Orquesta: Juan D'Arienzo


"Independencia" - tango de Alfredo Bevilacqua - Orq. de Juan D'Arienzo