jueves, 29 de agosto de 2013

ACERCA DE ROSITA QUIROGA EN MI RECUERDO

       Rosita Quiroga, (Buenos Aires, 15 de enero de 1896 - 16 de octubre de 1984) que se le adelantó cuarenta años a Paul Anka cantando “a su manera”, cantaba como era y era como cantaba, con un canyengue espontáneo y natural que siempre la distinguió.
De ella podría decir que dio inicio a la etapa de las cancionistas; que recomenzó sus estudios de guitarra a los ochenta años y que su primer guitarrista -que no era un personaje de Shakespeare- se llamaba Polonio. Pero prefiero evocar ahora a la Rosita Quiroga que tenía el che fácil y a la que a su madre la llamaba mama y la trataba de usted. A la que le gustaba cantar en los cumpleaños de Rivero y a la que tocaba piezas de Tárrega y Albéniz en el living de su casa, donde impregnaba el aire con la música de su guitarra. A la de los berrinches y a la que una tarde vi llorar al escuchar el tango “Vieja Amiga”, que era el que más la emocionaba. A la del agua colonia y a la del Madame Rochas. A la que era feliz cocinando para sus amigos y a la que siempre le temió a una soledad que nunca tuvo.  
Alguna vez, escribiendo su nombre al vesre, la rebauticé japonesamente como Tashiro Garoki.
Una mañana de junio de 1984, dos días después de haber estado festejando juntos el cumpleaños de Edmundo Rivero, llamé a Rosita por teléfono para leerle la letra de una milonga que acababa de escribir. Daba así cumplimiento a un pedido que tiempo atrás ella me hiciera en La Casadel Tango, en presencia del maestro Sebastián Piana. Me pidió copia de los versos y como jugando y de un saque les puso música.
Así nació “Campaneando mi pasado”, milonga que grabó a los ochenta y ocho años. 

"Campaneando mi pasado" - milonga - Letra: Luis Alposta - Música: Rosita Quiroga
Canta Rosita Quiroga






          Como médico, de ella he podido aprender que a la depresión y al reuma también se los puede combatir eficazmente comenzando a estudiar música a los 80 años. Rosita le supo esquivar el bulto a los achaques y a las depresiones sin más ayuda que la de su vieja guitarra.

jueves, 22 de agosto de 2013

ACERCA DE LA PALABRA BUCHE Y SUS DERIVADOS


La palabra buche designa a la bolsa formada por dilatación del esófago que, en las aves, sirve para que se reblandezca el alimento antes de pasar al estómago. En Asturias, le daban el nombre de buchinches a las tabernas a las que concurría el pueblo para emborracharse y llenarse el buche. El alboroto propio de esos lugares le dio al término buchinche, que pasó luego a ser bochinche, connotaciones de barullo, barahúnda, escándalo.
"Batilio" - personaje de Adolfo Mazzone
Entre nosotros, la palabra que nos ocupa, por asociación con la imagen de desembuchar, que quiere decir echar o expeler las aves lo que guardan en la mencionada bolsa, originó el lunfardismo buchón, un término que cuenta con abundante sinonimia: alcahuete, sicofante, delator, correveidile, estómago resfriado, bocón, batidor, batiliobatilana, ortiba, soplón, botón, botonazo, vigilante, confidente o informante de la cana.
Y para que no nos quede nada en el buche, digamos que también le dio origen al verbo buchonear y al aumentativo buchonazo.
José Pagano comienza su poema La batida con estos versos:
A causa de un batilana,
persona fule y fayuta
que anda muy bien con la yuta
y me apuntó esta mañana
he vuelto a caer en cana,
¡qué mala pata! ya ves,
pero esta ocasión, sabés,
tomé las cosas con pausa,
por suerte caí sin causa
y sólo voy por un mes.

"Sangre maleva" - tango - Letra : Juan Miguel Velich y Pedro Platas -Música : Dante Oscar Tortonese
Canta Jorge Vidal

jueves, 15 de agosto de 2013

ACERCA DE JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ SUÁREZ

VILLA CAÑÁS, sábado 13 / X / 1984 - Con mi señora, junto a José Martínez Suárez y Mirtha Legrand
         Su vinculación con el cine se remonta a 1943, año en el que ingresó a los Estudios Lumiton como “oyente” de Mario Lugones durante la filmación de la película “Se rematan ilusiones”.
Después, le llegó el tiempo de calzar la gorra con visera al revés y demostrarnos que es de los que cuando comienzan a “rodar” están muy bien parados.
Con José y su hermana Mirtha
            Nacía entonces un nuevo cine argentino, el que deshechó el "encierro", el "engrudo" y la "carpintería", para salir a la calle y mostrarnos la vida del hombre de todos los días, víctima de las crisis; de las injusticias; de la violencia.
Martínez Suárez formó parte de ese movimiento no sólo por su capacidad y la solidez de su formación técnica, sino, también, por ser el suyo un cine representativo de la problemática social que nos ha tocado y nos toca vivir.
Dedicado, además, y desde siempre, a la docencia cinematográfica -y aquí va la anécdota-, también se dio tiempo para dedicarle un himno a su querida “patria chica”.
En octubre de 1984, él, su hermana Mirtha, mi señora y yo, estuvimos durante tres inolvidables días en Villa Cañás. El periódico “El Órden” cumplía y festejaba sus cincuenta años de vida. Fue cuando José tuvo la idea de dedicarle un himno a su terruño natal.
Él escribió la música y yo la letra, de la que transcribo parte:

Villa Cañás... En mi canción hecha emoción siempre estarás...
Tierra de fe, trabajo y paz, sur vegetal de Santa Fe.
Lugar feliz, donde nací, donde crecí y eché raiz...
Puesta a volar mi inspiraciòn el corazón torna al hogar. 
Sos mi emoción hecha canción ¡Villa Cañás!

                             José Antonio Martínez Suárez

jueves, 8 de agosto de 2013

ACERCA DEL ORIGEN DE LA PALABRA MISHIO

Había una vez (y esto no es cuento) en la antigua región de Asia Menor, en lo que actualmente es el noroeste de Turquía, una comarca llamada Misia, en la que reinó Télefo en tiempos de la Guerra de Troya.
Según la mitología, este rey, hijo de Heracles y de Auge, fue herido gravemente por la lanza de Aquiles cuando los griegos en su viaje a Troya arribaron a las costas de su país.

Aquiles curando a Télefo *
            De esa herida, Télefo sólo pudo sanar (siguiendo las indicaciones del oráculo) acudiendo, disfrazado de mendigo, ante el propio Aquiles para que lo curase.
En siglos posteriores, el mito de Télefo fue tratado por los grandes trágicos.
El hecho de representar al “rey de los misios” como a un mendigo y vistiendo harapos, era algo inusitado hasta entonces en la escena ateniense; no obstante, el personaje se popularizó de tal forma que los harapos pasaron a estar siempre presentes en las parodias de Aristófanes.
Resumiendo: el mito de Télefo ha sido utilizado en la literatura griega desde la épica hasta la comedia, en la que el disfraz de mendigo, cuando Télefo se presentó buscando su curación en la asamblea de los Aqueos, fue objeto de parodia.
Tres mil años después, genoveses por medio, la palabra misio devino voz lunfarda: mishio, con el significado de pobre, indigente.

                "Mishiadura" - tango de Eduardo Arolas por la Orquesta de Edgardo Donato


"Dónde hay un mango?" 
 ranchera de Ivo Pelay y Francisco Canaro
Canta Tita Merello
*  Leyendo a Ovidio, (Amores – libro III) reparo en un párrafo que nos demuestra claramente que ya en tiempos de Homero (siglo VIII a.C.) era conocida y puesta en práctica la “cura por el semejante”, convertida, veinticuatro siglos después, como se sabe, en uno de los pilares de la Homeopatía.
            Ovidio, en este libro, nos dice que Télefo fue herido gravemente en uno de sus muslos por la lanza de Aquiles.
            De esa herida, Télefo sólo pudo sanar al cabo del tiempo (siguiendo las indicaciones del oráculo de Apolo) acudiendo al propio Aquiles, quien le aplicó en la llaga la herrumbre de la misma lanza con la que lo había herido.
            Aquiles, instruido por el centauro Quirón, había aprendido el arte del auxilio médico y, al parecer, la “cura por el semejante” no le era desconocida.

jueves, 1 de agosto de 2013

ADIÓS AL AMIGO ACHO MANZI

           En el Boedo antiguo, hecho a leyendas y organitos, hizo su entrada al mundo el 6 de marzo de 1933 Homero Luis Manzione.
Al tiempo, y ya “rebautizado” Acho Manzi, cumpliendo puntualmente con las leyes de Mendel, aquel recién nacido se hizo pibe y comenzó sus estudios de piano, manifestando después, no sólo en la música, sino también en las letras, su talento de creador popular. Títulos como El último organito -con letra de Homero-, auténtica joya de la canción porteña; Rivera Norte y Saint Tropez; Brigite de Olivos, Padre y Nocturno Sebastián, entre muchos otros, dan fe de ello.
 Pero hoy quiero recordar, también, a ese Acho que hizo la colimba en la Antártida; al que “la transpiró” en Añatuya y en un obraje de Misiones; al cineasta; al entrañable amigo; al Acho hogareño; al Acho papá.
A quien se destacó siempre por su bonhomía, su generosidad y buen humor, reflejo de una personalidad tolerante, con un profundo sentido de la vida.
Le estoy diciendo adiós al amigo que nos acaba de dejar (27 de julio de 2013).
Aunque sé que algo esencial de él seguirá vivo en cada uno de nosotros.


"El último organito" - de Acho y Homero Manzi
Por la orq. de Aníbal Troilo - Canta Edmundo Rivero

"Tangueros milongueros" de Acho Manzi y "Tata" Cedrón
Por La Típica