jueves, 27 de diciembre de 2012

ACERCA DE LA RISA


Con Federico Guillermo Pedrido - 1978
¿Qué es la risa? ¿Qué la provoca? 
           Esa convulsión involuntaria y gozosa, a la que llamamos risa, ha sido frecuentada durante siglos por filósofos, moralistas y médicos. 
Platón sostenía que reírse a expensas de la debilidad del otro no era sino regocijarse en el mal ajeno, derivándose de ello un placer similar al que sentimos cuando nos rascamos. Aristóteles relacionaba lo cómico con la fealdad y el envilecimiento, es decir, con lo “no-ideal”, y sostenía que “el hombre es el único animal que ríe”.
Laurent Joubert, un médico de Montpellier que publicó un tratado sobre la risa en 1579, advirtió que siempre hay un dejo de amargura en la carcajada. Y en esa reflexión ya estaba el germen de lo que sería -después de más de tres siglos- el conocido poema de Juan de Dios Peza “Reír llorando”, y las letras de estos tres tangos: “Qué risa” (de Marsilio Robles), “Ríe payaso” (de Virgilio Carmona y Emilio Falero) y “Vagabundo” (de Emilio y Agustín Magaldi – Noda) cuyos primeros versos dicen:

                                                             Me río de las penas,
                                                             me río de la ilusión,
                                                             me río de las bellezas,
                                                             de la vida y el amor.
                                                             Loco a mí me llaman
                                                             al ver que río yo,
                                                             porque el mundo no sabe
                                                             lo que reclama mi dolor.

Pero… por sobre todas las cosas, ¡la risa es salud!
Entre los efectos psicológicos más importantes está la relajación (que incluye la de los esfínteres), el alivio de tensiones y estrés, y el estímulo de la confianza, la ilusión y el optimismo.
Y recordar que, también, se puede "morir de risa".


"Otario que andás penando" - tango - Canta Carlos Gardel
Música: Enrique Delfino - Letra: Alberto Vaccarezza





jueves, 20 de diciembre de 2012

ACERCA DE PEPES Y DE PEPAS



      El adjetivo putativo designa a quien es tenido por padre, sin serlo. La mención de San José, seguido de las iniciales P.P., que significan, precisamente, padre putativo, y que consta en viejos calendarios, originó que el apodo Pepe pasara a identificar a todos los que se llaman José.
Por otra parte, eufemísticamente, buscando expresar con disimulo una palabra de mal gusto, inoportuna y, sobre todo, mal sonante, la palabra pepe origina expresiones tales como al pepe, que quiere decir inútilmente; y en pepe, con el significado de ebrio, borracho, curda. También se dice estar en pepe, sin que se haya tomado siquiera una gota de alcohol, cuando, en medio de una conversación alguien sale con un despropósito, con un domingo siete.
Recordemos, también, que, en el lenguaje materno-infantil, se le da, aunque cada vez se lo escucha menos, el nombre de pepé a los zapatitos.
Pepa, hipocorístico de Josefa, en el vocabulario de los delincuentes designa a la pena de prisión perpetua, y en el de la droga, a una dosis de ácido lisérgico.
La expresión ¡Viva la Pepa!, que denota regocijo y despreocupación, tuvo su origen en la elaboración de la Constitución de Cádiz, en 1812. Su contenido afirmaba la soberanía de España y sustentaba como rey a Fernando VII. Fue aprobada el día 19 de marzo, día de san José, y por tanto era conocida como la Pepa. Nombre con el que fue vitoreada en medio de un gran alboroto frente a las tropas francesas.
Hoy, lo paradójico, es que cuanto menos se respeta a la Constitución, más vigencia tiene el
¡Viva la Pepa

 ¡Viva la Pepa! milonga
Julio Balmaceda y Corina De La Rosa
(Domingos en el Club Villa Malcolm)
   

jueves, 13 de diciembre de 2012

ACERCA DE ALGUNAS PALABRAS CON APARIENCIAS LUNFAS


Un error algo generalizado es el de tomar por lunfardismos ciertas palabras que son corrientes y comunes en el español popular. Palabras que, por otra parte, en España figuran “en guía” desde hace ya mucho tiempo.
            Voces que, para nosotros, parecen haber sido "hechas en casa” por el solo hecho de pronunciarlas con cierta cadencia o un particular énfasis. Recordemos algunas: debute (buten - de): de buena calidad, de lo mejor. Tongo: componenda ilícita, fraude. Napia: nariz. Curda: borracho; borrachera. Tranca: borrachera. Mosca, que ya la utilizaba Quevedo, y tela, ambas con el significado de dinero corriente. Espichar, por morir y fiambre, por cadáver. Pero no sólo se trata de palabras.
            También existen expresiones recibidas directamente del español popular y una de ellas es tomar el olivo, que significa guarecerse el torero detrás de la barrera y, figuradamente, huir o escapar. Esta expresión tuvo su origen fuera de la arena, donde más de uno para evitar que corriera sangre, buscó salvarse de un toro trepándose a un olivo. Y ahora, a manera de guinda, dos palabras de prosapia latina: pipiolo, de pipio, pichón, polluelo, con el significado de principiante o novato, y yantar, hoy más que nunca un arcaísmo, de ientare, almorzar.
Y así como no todo lo que reluce es oro, digamos que no todas las palabras a las que se les atribuye un origen lunfardo lo tienen.



"De puro curda" - tango - Letra: Abel Aznar - Música: Carlos Olmedo
Orquesta: Juan D'Arienzo - Canta: Armando Laborde

jueves, 6 de diciembre de 2012

ACERCA DE LOS BIFES


La deformación que les damos a algunas de las palabras inglesas, que terminamos adoptando, responden, por lo general, a la necesidad de arrimarlas fonéticamente a los sonidos que nos son familiares. Al cantito nuestro de cada día.
Así, high life pasó a ser jailaife; cowboy  combói; jumper devino en chomba y sandwich en sánguche.
La palabra que nos ocupa, beefsteak, castellanizada como bistec, entre nosotros se reduce a bife, el que puede ser de costilla, angosto o ancho; de chorizo; a caballo, si es que viene con dos huevos fritos; a medio caballo si viene con uno, o, simplemente, a la plancha.
El bife, el que si está bien cocido y además hay ragú, pasará automáticamente a ser un bifacho.
El que va más allá de los platos y origina el ir o el irse a los bifes, con el significado de lanzarse precipitadamente sobre una ocasión favorable, de apresurar una gestión. El que también equivale a cachetada, sopapo, golpe dado en la cara con la mano abierta, y eso, tal vez, por cruce con la palabra bofetada o por la marca roja -comparable al color de la carne cruda- que se deja en el rostro.
Y aquí, vienen a cuento, una vez más, aquellos versos de Celedonio Flores que dicen:

Los bifes, los vecinos me decían,
parecían aplausos, parecían,
de una noche de gala en el Colón.

"Biaba" - milonga - Canta Edmundo Rivero
Letra ; Celedonio Flores - Música: Edmundo Rivero

jueves, 29 de noviembre de 2012

ACERCA DE CLAUDIO DE ALAS



      Jorge Escobar Uribe nació en Colombia en 1886 y siendo muy joven se radicó en Chile, donde al decir de sus amigos "hacía periodismo para comer y escribía versos para que lo dejaran hacer periodismo". Firmaba sus poemas con el seudónimo de Claudio de Alas.
            Desempeñó además del oficio de periodista y poeta otro un tanto curioso. Gustaba de ir a un restaurante de primera clase llamado "Coppola Splendid" y participar en el concurso que su dueño ofrecía a los clientes. Este consistía en que si uno de ellos era capaz de comer los diez platos que ofrecía el suculento menú, no cancelaba la cuenta. Tantas veces resultó vencedor que el propietario le propuso que podría continuar almorzando allí gratis todos los días si a cambio le confeccionaba la minuta en verso diariamente. Todo fue bien hasta que el dueño del afamado local llegó a la conclusión de que el trato no le era rentable.
            La revista chilena "Sucesos" del 6 de diciembre de 1917, nos habla de su partida a Buenos Aires:

"Abandonando el rincón
de esta urbe santiaguina,
en Alas de la ilusión
partió Claudio a la Argentina"
                       
            Pero, Buenos Aires le habría de resultar una ciudad ajena y extraña.
            Vivía en Banfield, en casa de su amigo, el pintor Koek Koek, y el 5 de marzo de 1918, luego de matar al perro de su amigo para que lo “acompañase” en su viaje (y al que, además, le veía “una mirada triste”), se pegó un tiro en la cabeza. Tenía 32 años.
            Una calle de Lomas de Zamora lleva su nombre. 

"Ecco il mondo" - soneto de Claudio de Alas
por Luis Alposta

jueves, 22 de noviembre de 2012

ACERCA DE LA MUERTE EN ALGUNAS LETRAS DE TANGO

Grabado de José Guadalupe Posada
            El tema de la muerte, ya desde la más remota antigüedad, ha interesado no sólo a médicos y filósofos, sino también a los poetas.
            Desde aquellos lejanos días en que Jorge Manrique escribiera “cómo se pasa la vida, / cómo se viene la muerte”, es mucho lo que se ha rimado sobre ella, asociándola, casi siempre, con el inexorable transcurrir del tiempo.
            La muerte del prójimo está indisolublemente unida a la proyección que cada uno de nosotros tenemos de nuestra propia muerte.
            Para el porteño, como para cualquier hombre, la muerte es un estado y un sentimiento plagado de connotaciones contradictorias.

            Para Alfredo Le Pera es la impotencia:

“Quise abrigarla y más pudo la muerte…”

y también la acechanza:

“… la muerte agazapada marcaba su compás.”

            Un fatalismo esperanzado para Discépolo:

“¡Dale nomás! / ¡Dale que va! / ¡Que allá en el horno / nos vamo a encontrar!”

            Y el descreimiento en Antonio Podestá:

“Yo quiero morir conmigo / sin confesión y sin Dios, /
crucificado en mis penas / como abrazado a un rencor.”

            Un descreimiento, al que podríamos contraponer, sino la convicción, al menos el “por si acaso” del Malevo Muñoz en trance de morir. Cuando le preguntaron a éste si quería recibir al sacerdote, después de pensarlo un rato, contestó:
-¡Ma sí! Hacelo pasar. ¡Total no cuesta nada tirarse un lance!

            Y ahora, con respecto al cementerio, recordemos que éste es territorio del muerto y no de la muerte, dado que la “quinta” no es propiedad de la “ñata” sino del “ñato”. 




"Tango de la luna que yira" - Canta el "Tata" Cedrón
Letra de Luis Alposta - Música de "Tata" Cedrón

jueves, 15 de noviembre de 2012

ACERCA DE LA SÓRDIDA VERBA


En la Roma imperial, en el barrio de Suburra, habitado por esclavos, prostitutas, gentes de baja estofa y malandras de todo tipo, se hablaba un latín degenerado que fue calificado con el gráfico nombre de “sórdida verba”. Esta era también la lengua de los proletarios, o sea de los ciudadanos muy pobres cuya única contribución al estado consistía en la prole o hijos para las guerras. Era un habla marginal.
Entre nosotros, el lunfardo parece haber tenido un ámbito de origen no muy distinto, sobre todo si nos atenemos a la definición que nos da el Diccionario de la Real Academia Española: Lenguaje de la gente de mal vivir, propio de Buenos Aires y sus alrededores y que posteriormente se ha extendido entre algunas gentes del pueblo.
Y ahora, cuando al mismo diccionario se le da la “real” gana de abrirle cada vez más las puertas al lunfardo, cabe la siguiente reflexión: si la Academia aceptara todos los lunfardismos, al reconocérsele categoría digna estas palabras perderían toda su gracia.
A propósito, un amigo del barrio sostiene que el lunfardo no existe. Y no existe porque ya no es tabú.
Tabú, me decía, es una palabra polinesia que tiene dos significados opuestos: el de lo sagrado o consagrado y el de lo inquietante, peligroso, prohibido, impuro. En polinesio, lo contrario de “tabú” es “noa”, o sea, lo ordinario, lo que es accesible a todo el mundo. El lunfardo era tabú y se ha convertido en noa. Ya no es peligroso, ya no es sagrado, ya no es impuro. Cada vez son más los gentiles hombres que lo hablan sin siquiera saber que lo hablan. 

"Batiendo el justo" de Felipe Fernández "Yacaré"
y  "Milonga lunfarda" de Mario Cécere con música de E. Rivero
Canta Edmundo Rivero

jueves, 8 de noviembre de 2012

ACERCA DE EDUARDO AROLAS Y LOS BAILES DEL INTERNADO


          El 21 de septiembre de 1914, en el que fuera el primer Baile del Internado, Francisco Canaro estrenó su tango Matasano, dedicado a los internos del Hospital Durand.
            Esa misma noche, Roberto Firpo les dedicó a los Internos del Hospital San Roque –hoy Ramos Mejía– su tango El Apronte.
            En años posteriores, hizo  también  su  aparición  en  esos  bailes,  alguien  que,  por  su  nombre,  su  bandoneón,  sus  tangos  y  su  romántico  semblante,  habría  de  brillar  con  luz  propia  en  la  constelación  mitológica  del  Buenos  Aires  popular.
            Cuenta  De  Caro,  que  “vestía  saco  negro  cortón  y  trensillado,  pantalón  bombilla  a  cuadritos  y  franja  negra,  pechera  dura  con  corbata  voladora,  zapatos  de  charol  con  taquito  militar  e  iba  peinado  al  medio  en  bandeaux”.
            Se  llamaba  Eduardo  Arolas.  El  que  había  empezado  por  agregarle  una  “s”  a  su  apellido,  para  terminar  siendo  rebautizado  como  “el  tigre  del  bandoneón”.
            Les  aportó  a  los  estudiantes  tres  de  sus  tangos:  AnatomíaRawson  (por  el  nombre  del  hospital)  y  Derecho  Viejo,  éste  último  dedicado  a  los  estudiantes  de  Derecho.
            Quiso  el  destino  que  el  autor  de  El  Marne  se  muriera  precisamente  en  un  hospital,  pero  bastante  lejos  de  Buenos  Aires.  Eduardo  Arolas  falleció  a  los  32  años  en  el  hospital  Bichat  de  París,  el  mismo  mes  y  el  mismo  año  en  que,  por  extraña  coincidencia,  estarían  llamados  a  desaparecer  también,  Los  Bailes  del  Internado:  en  septiembre  de  1924.

* Para escuchar "Rawson" grabado por Arolas en 1917, hacer click: 

 "RAWSON" ( tango) - de Eduardo Arolas
por la orq. de Juan D' Arienzo

jueves, 1 de noviembre de 2012

ACERCA DE LA PALABRA CANA


Año 1928
Año 1912
            Determinar el origen y la etimología de muchas palabras lunfardas es, a menudo, una tarea sumamente engorrosa e intrincada. El caso de la palabra cana, por ejemplo, es uno de los tantos que pone en evidencia las dificultades con que se suele tropezar en este tipo de búsqueda.
Año 1921
Cana, que es una voz femenina cuando designa la cárcel o a la policía en general, y que se masculiniza cuando se refiere al agente de policía, pasando, en este caso, a ser el cana, es término que se ha intentado hacerlo provenir de canne, que en francés significa bastón, y eso por el que solían llevar los agentes, más en la mano que en la cintura. Otra teoría es la que sostiene que cana proviene del véneto incaenare, encadenar. Y como si todo esto fuese poco, están los que aluden, metafóricamente, al encanecimiento del que está detrás de rejas durante un tiempo.
Y una más: algunos dicen que cana, que le da origen al verbo encanar y a expresiones tales como dar la cana; batir la cana; caer en cana; mandar en cana y morfarse una cana, es una palabra que proviene de lucana, que es cómo la mafia siciliana llama a la policía.
            Como se ve, pueden ser varias las interpretaciones y varios los factores que intervienen al intentar develar el nacimiento de algunas palabras lunfardasEn este caso, y en el terreno de lo etimológico, darle la cana a la cana fue la intención. 

"Araca la cana" - Tango de Enrique Delfino y Mario Rada
Canta Edmundo Rivero con la Orq. de Víctor Buchino

jueves, 25 de octubre de 2012

ACERCA DE LA MUFA Y LA PENICILINA

Dr. Alexander Flemming
Hay palabras que pueden tener vigencia conservando su sentido originario, y luego de un tiempo de uso entrar en un cono de olvido para resurgir más tarde con otro u otros significados. Tal es el caso de la palabra mufa.
            Muff, que en alemán significa moho, hongo, pasó después al italiano transformada en muffa y designando lo mismo.
Ha sido de este idioma que la heredamos y, desde entonces, la mufa entre nosotros hizo carrera cambiando muchas veces de sentido.
Placa de Petri
con hongo productor de Penicilina
Comenzamos utilizándola no sólo para designar el moho sino también un cierto estado anímico, un bajón, una depresión poco marcada. Con este sentido figurado -que tal vez provenga de la asociación de ideas entre moho y el hecho de enmohecerse- el término mufa se hizo popular.
A partir de 1960, aproximadamente, esta palabra experimentó un resurgimiento, por variación de significado, pasando a denotar enojo, malhumor, fastidio; luego comenzó a identificarse con el desgano, el tedio, el aburrimiento, para, después, terminar haciéndose equivalente de infortunio, mala suerte. Y en este sentido ha tenido buena suerte. La mufa se concretó en el mufa y terminó desplazando al yeta, al jettattore, al fúlmine y al semáforo, lo cual no es poco mérito.
Y así como el moho dio origen a la palabra mufa, recordemos que fue también el moho, el llamado Penicillium notatum, la fuente del primer antibiótico, cuyas propiedades fueron descubiertas en 1928 por Alexander Flemming.                                                   

"La mufa"  de y por Astor Piazzolla
Concierto en el Philharmonic Hall de New York


jueves, 18 de octubre de 2012

ACERCA DE ROSITA QUIROGA EN MI RECUERDO


      Rosita Quiroga, (Buenos Aires, 15 de enero de 1896 - 16 de octubre de 1984) que se le adelantó cuarenta años a Paul Anka cantando “a su manera”, cantaba como era y era como cantaba, con un canyengue espontáneo y natural que siempre la distinguió.
            De ella podría decir que dio inicio a la etapa de las cancionistas; que recomenzó sus estudios de guitarra a los ochenta años y que su primer guitarrista -que no era un personaje de Shakespeare- se llamaba Polonio. Pero prefiero evocar ahora a la Rosita Quiroga que tenía el che fácil y a la que a su madre la llamaba mama y la trataba de usted. A la que le gustaba cantar en los cumpleaños de Rivero y a la que tocaba piezas de Tárrega y Albéniz en el living de su casa, donde impregnaba el aire con la música de su guitarra. A la de los berrinches y a la que una tarde vi llorar al escuchar el tango “Vieja Amiga”, que era el que más la emocionaba. A la del agua colonia y a la del Madame Rochas. A la que era feliz cocinando para sus amigos y a la que siempre le temió a una soledad que nunca tuvo.
            Alguna vez, escribiendo su nombre al vesre, la rebauticé japonesamente como Tashiro Garoki.
            Una mañana de junio de 1984, dos días después de haber estado festejando juntos el cumpleaños de Edmundo Rivero, llamé a Rosita por teléfono para leerle la letra de una milonga que acababa de escribir. Daba así cumplimiento a un pedido que tiempo atrás ella me hiciera en La Casa del Tango, en presencia del maestro Sebastián Piana. Me pidió copia de los versos y como jugando y de un saque les puso música.
            Así nació “Campaneando mi pasado”, milonga que grabó a los ochenta y ocho años. 

"Campaneando mi pasado" - milonga - Canta Rosita Quiroga
Letra de Luis Alposta - Música de Rosita Quiroga

jueves, 11 de octubre de 2012

ACERCA DE EVARISTO CARRIEGO


      El próximo 13 de octubre se cumplirán cien años de la muerte de Evaristo Carriego.
  Nació en la ciudad de Paraná, Entre Ríos, el 7 de mayo de 1883. Trasladada su familia a Buenos Aires, vivió en la calle Honduras N° 84 (hoy 3784), del barrio de Palermo. Desde muy joven frecuentó las tertulias literarias porteñas, en las que gravitaban Rubén Darío y Almafuerte. Escribió en diversas publicaciones de la época, como La Protesta, Papel y tinta, Caras y caretas, y otras. En ellas dio a conocer también sus poesías y cuentos breves. Publicó su primer libro de poemas, Misas herejes, en 1908 y su restante obra poética fue publicada después de su muerte con el título La canción del barrio.
            Carriego fue quien descubrió las posibilidades líricas del arrabal y de los arquetipos que constituirán su mitología personal y porteña, en la que destacan los guapos, los cafés, el barrio y los vecinos, con sus tristezas y sus alegrías, pintándonos toda una época, una geografía, un sentir humano. Obra que ha sido decisiva para la poesía porteñista posterior y para las letras de tango.
            Murió el 13 de octubre de 1912 (a causa de una peritonitis apendicular, según consta en certificado firmado por el Dr. Pedro Galli). Tenía 29 años.
Con José María Mieravilla en la casa de Carriego
20 de febrero de 1972
            Fue el “poeta del suburbio”, el “poeta de los humildes”, el “poeta de Palermo”.
            El 7 de mayo de 1975 se fundó la Asociación Amigos de la Casa de Evaristo Carriego, que presidió el pintor palermitano José María Mieravilla, a quien se debe, en gran parte, la conservación de dicha casa. Fue Presidente Honorario de esa entidad, a la que tuve el honor de pertenecer, el escritor Jorge Luis Borges.



"A Evaristo Carriego" - tango de Eduardo Rovira
Bailan: Marcela Durán y Carlos Gavito




jueves, 4 de octubre de 2012

ACERCA DEL ACHAQUE


            El lenguaje médico, como tantos otros, ha tenido sus oscilaciones a través del tiempo. Hubo una época en que se usaba el griego y hubo otra en la que gobernó el latín. Pero para el pueblo, entre nosotros, y lunfardo por medio, hay palabras que nacen con la espontaneidad de un estornudo y que, dentro de una aparente sinonimia, nos ofrecen ciertos matices diferenciales que el médico debe saber interpretar. Por ejemplo, no es lo mismo el paciente que dice estar “palmado” o tener “una palma bárbara”, generalmente refiriéndose a lo que el médico conoce por astenia o cansancio, que aquel otro que se siente “chacado” o “achacado”, queriendo significar con ello que se siente realmente enfermo. Y no hablemos del que está “fundido”, porque en este caso el diálogo sería con los familiares.
            Y en este punto es donde reparo en las reales sinonimias: “chacado” o “achacado” también significa asaltado, robado, afanado; “fundido”, en su primera acepción, quiere decir insolvente, el que lo ha perdido todo; y “palmado” es lisa y llanamente el que no tiene un mango y está “en la palmera”.
A todo esto, me pregunto por qué ahora se estudia tanta estadística, investigación operativa y cuadros de insumo-producto, al mismo tiempo que los economistas, afanándose y ufanándose, siguen sin darse cuenta de que los únicos que cuentan son, precisamente, los achacados, los fundidos y los que están en la palmera.
Y el que así no lo crea, que arroje la primera moneda.

"Bronca" - tango -Letra: Mario Bttistella - Música: Edmundo Rivero
Canta: Edmundo Rivero

jueves, 27 de septiembre de 2012

ACERCA DE DOS PALABRAS DE ORIGEN ÁRABE


      Las voces de origen italiano constituyen, indudablemente, el fangote hereditario más impresionante que ha recibido el lunfardo.
            Este fenómeno no ha sucedido con el árabe y, realmente, sorprende el verificar su escasa o nula contribución al listado de nuestras voces populares.
            Dos palabras, tan sólo dos palabras que, -aunque no comienzan, precisamente, con la sílaba "al", como almohadón, alazán o aljibe, ni son lunfardas- han encontrado una feliz acogida en las letras de tango, en la literatura popular y en la parla nuestra de cada día. Dos palabras con tal fuerza expresiva y carga afectiva que, al parecer, han servido para que la inmigración de raíz árabe se desentendiese luego de aportar lo suyo a nuestro lunfardo. ¡Para qué más! Si con dos palabras basta. Y esas palabras son: arrabal y barrio.
            El Arrabal Amargo al que le cantó Gardel y el barrio, lugar en el que se comienza a gestar una especie de segunda nacionalidad que tarde o temprano sacamos a relucir. Una nacionalidad sin documento que, aunque para algunos no sea más que un simple accidente, y para otros un motivo de orgullo, no por eso deja de ser para todos un destino.
            Arrabal y barrio, dos palabras de origen árabe, tan árabes como el nombre de Selim Hassam, que fue el padre de Yatasto. 

BARRIO

Barrio que fuiste mundo de mi infancia,
con baldíos y casas que se han ido.
Qué importa ver las calles que antes viera
y dar los mismos pasos que ayer diera,
si en el gris del asfalto está el olvido.

Cuadriculado mundo de mi infancia,
con mil cosas que han sido y hoy evoco.
Aquél de las bolitas, el balero
y el picado en las tardes de potrero.
Ya no sos el que fuiste, y yo tampoco.

L. A.


"Arrabal amargo" - tango de Gardel y Le Pera
Canta Carlos Gardel

jueves, 20 de septiembre de 2012

ACERCA DE ALGUNOS APELLIDOS EN EL LUNFARDO


Los apellidos son nombres de familia que conforman, con los nombres propios, el nombre en sentido amplio, el que, con relevancia jurídica y con carácter oficial, identifica y designa a cada persona. Algunos de ellos, además de figurar en la guía telefónica, son incorporados al lunfardo por el simple hecho de presentar similitudes fonéticas con palabras comunes del idioma.
            Entre los que se escuchan con frecuencia, están los siguientes: batilana y batistela, para designar al batidor; escasani, que vale por escaso de dinero, pobre, necesitado. Estar segurola es estar seguro; bejarano es viejo; novoa es nuevo; y se lo suele llamar torterolo al tuerto y ochoa al ocho. Palmieri, que también daba nombre a una conocida joyería de Buenos Aires, se utiliza para designar al palmado; durañona no es otra cosa que duro, persona rígida, severa; y solari o Solari - Rossi, es estar y andar solo.
Al apellido Paganini, por juego paronomástico, como los anteriores, se recurre para designar al garpa, al individuo de pago fácil, al que acostumbra a pagar cuentas ajenas o comunes. 
           En cambio, el apellido Gardel responde a un mecanismo distinto. Es el único al que le damos valor de adjetivo y ser Gardel pasa a ser sinónimo de excelencia; tener un prestigio ganado; ser el mejor en una actividad. En cualquier actividad menos en la del canto, por supuesto. Dado que, para nosotros, por más que alguien cante bien, nunca lo podrá hacer como el Zorzal.

"Largue a esa mujica" - tango de Juan Sarcione
Canta Carlos Gardel

* Para quien busque ahondar en el tema, es este un interesante video:
 "Historia de los apellidos"http://www.youtube.com/embed/bcb9ilnfnkQ?rel=0"


jueves, 13 de septiembre de 2012

ACERCA DE LA PALABRA CANCHA



            Los primeros españoles que llegaron a nuestras tierras hablaban, como se sabe, el viejo idioma de Castilla, y quienes aquí habitaban, sin entrar en detalles geográficos ni dialectales, hablaban el quichua, el guaraní o el mapuche.
            El genio del idioma ha hecho que muchas de aquellas palabras, voces del castellano arcaico y voces indígenas, se incorporaran a nuestro lenguaje, llegando a tener vigencia aún en nuestros días.
            De todas ellas, hoy vamos a recordar una de origen quichua.
            En el Diccionario Quichua-español, del padre Lira, encontramos la palabra cancha con el significado de: patio, lugar o espacio cercado, ámbito para deportes o espectáculos.
Mapuches jugando a la chueca (palín)
            En  la  cancha  los  indios  practicaban un juego muy parecido al que los españoles llamaban  chueca (juego popular de origen castellano) y al que le fue dado el mismo nombre. 
            La cancha era un terreno rectangular delimitado por piedras o, sencillamente, delineado en el suelo. Los instrumentos para el juego de la chueca eran una bola y un palo encorvado en una extremidad para cada jugador. Los jugadores, entre los que también había mujeres, eran de cinco a quince (o más), divididos en dos campos. Cada uno de ellos ganaba un tanto cuando, con el palo, hacía salir la bola de la cancha por el límite más cercano.
            Y cancha originó tener cancha, ser un tipo canchero y cancherear, que se dice cuando uno hace alarde de dominar una situación.  

"Canchero" - Tango de Arturo De Bassi y Celedonio Flores
Canta Edmundo Rivero - Orquesta de Horacio Salgán







jueves, 6 de septiembre de 2012

ACERCA DE JACK THE RIPPER


Los crímenes atribuidos a Jack the ripper ocurrieron en el corto período que va desde el 31 de agosto al 9 de noviembre de 1888, y eso le bastó para ser uno de los asesinos con más prensa durante todo el siglo XX.
Los hechos ocurrieron en un suburbio londinense en el que vivían desocupados, inmigrantes indocumentados, prostitutas y curdelas, es decir, un suburbio habitado por gente enferma porque era pobre y que cada día era más pobre porque estaba enferma.
Las víctimas eran prostitutas y, según los riperólogos, que los hay, no fueron más de cinco.
El nombre de la primera fue Mary Ann Nichols, que fue encontrada degollada y con mutilaciones en el abdomen.
Extrañas e ingeniosas teorías tendientes a esclarecer el enigma de la identidad de Jack the ripper o Jack el destripador, terminan diluyéndose entre las brumas londinenses y las de nuestro Riachuelo, dado que hay quienes sostienen que el mencionado asesino serial vino a terminar sus días entre nosotros. En todo caso no ha sido el único, ya que la criatura del Dr. Frankenstein también barajó la posibilidad de autoexiliarse en estas latitudes.


JACK THE RIPPER

Soy fino, pulcro y muy ordenado.
Visto de oscuro y salgo los martes.
Sólo Picasso me ha interpretado:
yo a las mujeres las quiero en partes.

Mi gran orgullo es mi maestría
(que no se dio por casualidad).
Yo fui ayudante de anatomía.
¡Lo mejorcito en la Facultad!

Por lo que sigue no se me asuste.

Soy Jack the Ripper pa´ lo que guste.
Ya pasó un siglo y de cuando en cuando

si vuelvo al yeite de destripar,
es porque busco seguir zafando
y hacerle un corte a la Scotland Yard.

jueves, 30 de agosto de 2012

ACERCA DE LA PALABRA ZANAHORIA



"Payasos" de Enrique Larrañaga
     Contaba Raúl Castagnino que en la esquina de Tucumán y Libertad, donde actualmente funciona la escuela “Julio A. Roca”, existía, hace ciento cuarenta y cinco años, un circo, propiedad del señor Giuseppe Chiarini. Hombre activo, el propietario del circo estaba permanentemente en la búsqueda de nuevos números para su espectáculo.
Giuseppe Chiarini
            Siempre con la misma inquietud, Chiarini viajó a EE.UU., donde contrató un número ecuestre con caballos blancos. A su regreso, pasó por México, en momentos en que acababa de ser fusilado el emperador Maximiliano. Corría el año 1864. Días después los juaristas procedieron al remate de todos los bienes existentes en el palacio imperial. Chiarini compró entonces las libreas de los lacayos de Maximiliano, confeccionadas en paños de color ladrillo, y las trajo a Buenos Aires.
            El debut del número de los caballos blancos coincidió con el estreno de las libreas adquiridas en México, las que fueron vestidas por los peones del circo.
            En esas circunstancias, en plena función, los caballos ensuciaron la pista y los peones, quizás impresionados por el vestuario que habían estrenado, no se decidían a limpiarla. En ese momento, saltó la chispa porteña y se escucharon los gritos de: -¡Limpien la pista, zanahorias!
Desde entonces, en Buenos Aires se mencionó zanahoria a la persona distraída o medio tonta cuando, en realidad, su origen estuvo referido al color de la vestimenta de los peones del circo de Chiarini.
            Y, cosas del lenguaje popular, lo notable es la vigencia de esta palabra que, hace ciento cuarenta y cinco años, nació entre nosotros con la espontaneidad de un estornudo. 

"Circo criollo" - tango de Eduardo Beccar y Roberto Fugazot
Canta Mercedes Simone

jueves, 23 de agosto de 2012

ACERCA DE LA PALABRA GUAPO


Guapo - Obra de Juan Carlos Castagnino
En tiempos en que al vino se lo guardaba en ánforas, porque los toneles todavía no se habían inventado, los romanos le daban el nombre de vappa al vino enfermo, al que se torcía a vinagre, al que se picaba. De allí el dicho: vino abierto vino muerto.
Posteriormente, con el sentido de echado a perder y aplicado a determinadas conductas y actitudes, vappa pasó, en segunda acepción, a significar bribón, pillo, malvado.
Siglos mediante, terminó alterándose también la palabra y la voz latina vappa devino en guapo, palabra que el español define como animoso, bizarro y resuelto; que desprecia los peligros y los acomete. También se le dice guapo al que es bien parecido y al que no arruga a la hora de ponerse a trabajar. Y guapo es, además, sinónimo de pendenciero y perdonavidas. De matasiete y compadrito.

Entre nosotros, el  guapo  legendario -el de lengue y facón-  yace  arrinconado  en  las  décimas  de  alguna  milonga. Y en cuanto al que las va de guapo, vaya aquí un ejemplo:

FUE  UN  HOMBRE

Fue  un  hombre  de  a  caballo  y  de  cuchillo,
según  lo  dice  él  mismo  en  el  boliche,
donde  siempre  se  manda  el  mismo  espiche
después  del  primer  vaso  de  tintillo.

Lo  del  caballo  no  es  como  lo  cuenta.
(Aunque  es  verdad  que  por  los  años  treinta
supo  tener  una  yegüita  zaina).

Y  en  lo  que  hace  a  su  mundo  cuchillero,
nunca  nadie  lo  vio  en  un  entrevero.
Tuvo  un  puñal  que  se  oxidó  en  la  vaina.

L. A.
1976
 "Guapo y varón" - Tango - Letra de Manuel Romero - Música de Enrique Delfino
Canta Edmundo Rivero

jueves, 16 de agosto de 2012

ACERCA DEL BIGOTE


Adolphe Menjou
     El diccionario define al bigote como pelo que nace sobre el labio superior.
Salvador Dalí
Y la palabra bigote viene del alemán: bi God, que significa “por Dios”, juramento que en el siglo XVI pronunciaban los soldados alemanes traídos por Carlos V de Alemania. La fórmula iba acompañada del gesto de pasarse el índice de la mano derecha sobre el labio superior.
De no haber ocurrido esto, en lugar de hablar del bigote hoy estaríamos hablando del mostacho, palabra que en griego significa labio superior, y que a nosotros nos llegó vía Italia.
En el tango, los bigotes más conocidos son los de catorce líneas, aquéllos que Celedonio Flores, en ¡Atenti Pebeta!, comparó con un espinel; los que Cadícamo, en Pituca, asoció a un par de anchoas y el Bigotito al que le cantó Anita Palmero. No recuerdo otros. Salvo el bigote a lo Menjou y el de Chaplin, de la época del cine mudo; el de Salvador Dalí y … ¡el “tegobi” mío! que, la única vez que me lo dejé, no llegó a cumplir el año.
Luis Alposta
En la época de los primeros automóviles se hablaba del Ford a bigote y mucho tiempo después, entre nosotros, se llamó bigote, a secas, a cualquier auto viejo. A comienzos de la década del noventa se le daba el nombre de bigote a un millón de pesos moneda nacional. Y bigote también originó un verbo: bigotear, con el significado de mirar con atención, observar fijamente, examinar, y eso, por la acción de mesarse el bigote, que es lo que suelen hacer algunos bigotudos cuando observan algo atentamente.
Pero ése ya es otro cantar.







"Bigotito" - tango - Letra : Ismael R. Aguilar y Guillermo Félix Martinelli Massa
Música : Manuel Buzón - Canta Anita Palmero

BIGOTITO
Saquito entallado con treinta botones,
Botines que tienen la forma de sapo,
Pañuelo colgando como una glicina
Y un "Oxford" que se abre camino de guapo.
Sombrero chiquito pegado en la frente,
Debajo, gomina con mucho aserrín,
Y sobre la boca, diez guitas de pelo
Como un "caricato" de Carlos Chaplín.

Si tu viejo
Levantara la cabeza,
Y te viera luciendo esa
Pelusita a lo Chaplín.
Bigotito,
Te lo juro por el cielo
Que a tirones, pelo a pelo
Te arrancaba el berretín.

¡Y tiene hasta novia con esa figura!
La piba es hermosa, gentil y coqueta,
Y el suegro, un goruta con unos "tegobis"
Que son dos manubrios de motocicleta...
Con toda, se corre una fija el pelusa
Y yo a la sordina con bronca y dolor,
Al verlos que pasan prendidos del brazo
Bien dicen -- me digo -- "que es ciego el amor"