jueves, 10 de septiembre de 2015

LA CULPA EN MARTÍN FIERRO



  Ed.  Corregidor,  Buenos  Aires,  1998.
Con prólogo de Arturo Berenguer Carisomo
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Leí por primera vez el Martín Fierro en cuarto grado. Después, fueron siempre lecturas parciales, fragmentadas, que generalmente no pasaban de “la payada” o “los consejos”. Pero ha sido en una relectura de todo el libro, efectuada en una tarde y de un tirón, que a partir del canto siete de La Ida (la muerte del negro) se me impuso el tema de “la culpa” en Martín Fierro.
Después de aquella lectura no vi en el protagonista más que un modo personal de revivir ese crimen, que es donde se tendrá que buscar el origen de su drama. Pasó a importarme su dolor, su tristeza, su individualidad, su intransferible manera de cargar su cruz después haberse desgraciado.
La de Martín Fierro es una culpa paradigmática, y tal vez en ella resida su universalidad. Es una culpa que hallamos a lo largo de todo el libro; un libro que siento más próximo a Shakespeare (...). Y al decir Shakespeare, quiero decir Macbeth: “la sangre que se redama no se olvida hasta la muerte.” / “Sombras y bultos que se menean”; el recuerdo del negro y el espectro de Banquo.


"Martín Fierro": es este un libro que nos ve envejecer. Y esa es la definición de un clásico.

                                Ver "La muerte del negro" - en minuto 37