jueves, 10 de mayo de 2012

ACERCA DEL AGUA


Jugando al agua en carnaval
El agua como elemento primordial en la vida del hombre proporciona, también, numerosas expresiones a la fraseología popular. Así, por ejemplo, cuando algo es evidente y no deja lugar a dudas, decimos que es tan claro como el agua. Demorarse en cosas de poca monta, es quedarse en aguas de borrajas y terminar haciendo de una pequeñez un mundo es ahogarse en un vaso de agua. Llevar uno agua para su molino es sacar rédito de las circunstancias egoístamente; es ser ventajero. Sacar agua de las piedras, con el significado de sacar provecho de las cosas que menos lo prometen, es ser un fenómeno, y es también una referencia bíblica que nos recuerda a Moisés golpeando con su bastón una roca y haciendo manar agua de ella. Hacérsele a uno agua la boca, es recordar con deleite el sabor de algún manjar, o bien deleitarse con la esperanza de lograr una cosa agradable, y esto, dentro de un espectro que puede ir desde una papa frita a una papusa. Estar con el agua al cuello es tener muchos y graves problemas de los cuales resultará difícil salir; es sentirse acogotado. Nadar entre dos aguas es hacerlo entre dos partidos sin llegar a tomar partido por ninguno de ellos. Es no jugarse. Es querer estar bien con Dios y con el diablo.
Hacer agua es amenaza de irse a pique; es cuando algo se pincha; cuando una cosa o un asunto comienza a complicarse, a ir mal.
           Y, a propósito de “hacer agua”, aquí viene a cuento una reflexión de Wimpi: el único agujero que pierde para adentro…  es el del bote. 
  
"El aguatero porteño (Agua fresca)" 
Milonga de Enrique Maciel y Francisco Carbonaro 
Canta Adrián Griffiths