jueves, 26 de enero de 2017

ACERCA DEL VINO



       El Génesis nos dice que Adán y Eva después de “haber comido del árbol de la Ciencia” se dieron cuenta de su desnudez, tuvieron vergüenza y se taparon. Enrique Queirat, que mucho sabía de vinos, fue quien me recordó que la Biblia no habla de manzanas y que, como en esa zona del Medio Oriente donde estaba ubicado el Paraíso no las había, y sí había vides, lo que comieron nuestros primeros padres fueron uvas. Luego, como no tenían ningún trapo a su disposición, se taparon, y no precisamente con hojas de manzano, que hubieran resultado algo chicas por lo menos para Adán, sino con hojas de vid.
Esa costumbre se perpetuó, y así fue como las hojas de parra pasaron después a disimular el sexo de las estatuas. 
La vid terminó invadiendo toda la cuenca del Mar Mediterraneo. Los faraones bebían vinos de Abaris 3500 años antes de Cristo; los griegos vinos de Samos o de Creta; los romanos vinos de Chianti o del Vesubio. Y ya entre nosotros, los parroquianos de históricos bodegones, el priorato o el viejo vino carlón. 
Si bien es cierto que el vino alegra el corazón y que sin vino no hay fiesta, no es menos cierto que vivir hecho una uva no es cosa buena. 
Dice un proverbio japonés: “Con la primera copa, el hombre bebe vino; con la segunda el vino bebe vino, y con la tercera, el vino bebe al hombre.”


COPLAS DE VINO (cueca)

Vino que a mi copa vino
de tan hermoso parral,
miralo por el cristal,
mirá cómo me lo empino.

Yo fui como el picaflor
que pica a la flor volando
y hoy soy canario enjaulado
que se la pasa cantando.

Hay locos por el dinero;
hay locos por el poder,
y hay quienes se han vuelto locos
cantándole a una mujer.

¿Cómo es qué nació mi amor?
De un roce, de una mirada,
tal vez nació de un error
o simplemente de nada.

Siempre con mi mala estrella.
Fue mucho lo que sufrí;
cuanto más lejos de ella
más con ella y más sin mí.

Vino que a mi copa vino
de tan hermoso parral,
miralo por el cristal,
mirá como me lo empino

"COPLAS DE VINO" - Cueca de Luis Alposta y Aldo Videla
Canta Aldo Videla

jueves, 19 de enero de 2017

ACERCA DE UNA CHACARERA LUNFA

        La tradición oral nos dice que la chacarera nació en Santiago del Estero, más precisamente en Salavina. El hecho de que haya algunas con letras escritas en quichua santiagueño, es algo no desestimable a la hora de atender a esta teoría.
               La mención más antigua que se registra sobre esta danza fue hallada por Isabel Aretz, en las "Memorias de Florencio Sal", publicadas en Tucumán (en abril de 1913). En este libro se dice que la chacarera se comenzó a bailar en el noroeste de la Argentina, especialmente en la provincia de Santiago del Estero, y que hacia 1850 se bailaba en Tucumán.
            Su nombre proviene del vocablo «chacarero», ‘trabajador en una chácara o chacra’ (chakra: ‘maizal’, en quichua santiagueño), porque generalmente se bailaba en el campo, aunque lentamente hizo avance y llegó a las ciudades.
            Pero aquí la historia que nos ocupa es otra.
            Fue hace treinta años y en Coghlan, como respuesta a la sugerencia de un vecino que me invitó a escribir una chacarera “en lunfardo”. Y la escribí.
            A través de ella, un santiagueño nos habla de su viaje, de su aclimatación al ambiente tanguero de Buenos Aires y de su fidelidad al pago.
            El vecino de la sugerencia fue Horacio Guarany.
            ¡Y se va la primera!

"Chacarera lunfa" - Letra de Luis Alposta (1986)  - Música de Aldo Videla
Canta Carlos César

CHACARERA  LUNFA 

Aunque  mi  parla  es  diquera
-lo  está  anunciando  el  rasguido-,
junen  que  a  la  chacarera,
muchachos,  nunca  la  olvido.

En  un  tren  de  trote  tardo
a  Buenos  Aires  bajé,
y  entre  el  gotán  y  el  lunfardo
debute  me  aquerencié.

“Recuerdo  fue  en  Balvanera”
(aunque  suene  conocido)
donde  hablé  por  vez  primera
en  lunfardo  de  corrido.

No  piensen  que  es  un  renuncio
si  es  que  cambié  de  tonada,
que  igual  las  “eses”  pronuncio
y  aquí  no  ha  pasado  nada.

Siempre  recuerdo  a  mi  gente
y  el  canto  de  los  coyuyos,
aunque  role  en  otro  ambiente
y  hoy  bata  mosca  y  piguyos.

En  el  amor  no  ando  en  llanta.
Transito  la  misma  costa.
Sigue  siendo  mi  percanta
una  santiagueña  posta.

Cuando  estoy  con  la  viaraza
y  empiezo  a  darme  manija,
la  bombacha  bataraza
la  saco  de  la  valija.

Y  si  mi  parla  es  canchera
y  un  poco  me  aporteñé,
junen  que  a  la  chacarera,
muchachos,  no  la  olvidé.

jueves, 12 de enero de 2017

ACERCA DE LOS GRITOS


Poner el grito en el cielo  (protestar por algo con indignación) 
a grito pelado  (con voz muy alta)
es el último grito  (que es muy novedoso, que está de moda) 

Estar en un grito  (lamentarse y quejarse de un dolor continuo)
ya es otra cosa.

                                                                                        "Gritos y Pulsaciones del Recuerdo" 
                                                                                    Música de Astor Piazzolla
Va de yapa:

El perro ladra,
el ciervo brama,
el pato parpa,
y el cuervo grazna.

El grillo chirría,
la perdiz cuchichía,
el pollo pía,
la paloma zulea,
y la gallina cloquea.

La pantera himpla,
el caballo relincha,
el loro garre,
la grulla gruye,
el cerdo gruñe,
el león ruge,
la rana croa,
el asno ronza,
la cigüeña crotora,
el ganso vozna,
la golondrina trisa,
y la serpiente silba.

El gato maúlla,
el lobo otila,
la vaca muge,
la cigarra chirría,
el jabalí rebudia,
el toro remudia,
el gamo gamita,
el elefante barrita,
la oveja balita,
el pavo tita,
y el canario canta.

jueves, 5 de enero de 2017

ACERCA DEL DÍA QUE FUNDAMOS LA REAL ACADEMIA DE LOS MENDIGOS DEL OCIO

ACTA FUNDACIONAL
LA REAL ACADEMIA DE LOS MENDIGOS DEL OCIO inició su desperezo el 21 de mayo de 1972.
Rafael Jijena Sánchez y
Luis Alposta
         Inspirados en los artículos 24 y 27 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre nos reunimos aquel día Rafael Jijena Sánchez, Jorge Alberto Bossio, Arturo López Peña, Juan Oscar Ponferrada y yo. 
         Después de discutir el proyecto de crear una entidad, con el propósito de propender al cultivo del ocio y el sano humor, se dio por fundada la nueva Academia.
         Más tarde, se incorporaron a ella Manuel Augusto Domínguez y César Tiempo, siendo este último elegido presidente.
Jorge Alberto Bossio
         Luego de aceptar su inclusión como miembro fundador y sugerirnos adoptar como lema: Chi ha Umore, ha Sapore, procediendo como un auténtico maestro, nos ha brindado siempre el sano ejemplo de no concurrir nunca, a ninguna de las muchas reuniones que jamás hemos realizado.
César Tiempo

         Aquella tarde de mayo uno de nosotros recordó que en Francia, en junio de 1936, el gobierno de León Blum había creado una Subsecretaría de Estado de los Ocios. Pensamos entonces que no resultaría ocioso poner bajo su advocación la silla de nuestro presidente. Así lo hicimos y nos abocamos de inmediato, a la tarea de repartirnos unos bizcochitos con grasa y redactar los estatutos.
Arturo López Peña

         En ellos, en el primer artículo, al hablar de la Naturaleza y Realeza, de los Fines y Confines de la Academia, dijimos:

1)    Invocando los manes de Jean Batista Basile, y los desmanes de Don Francisco de Quevedo y Villegas, créase, o no, la Academia de los Mendigos del Ocio, cuya naturaleza es real y cuya realeza es natural.
2)    Son fines de la Academia, dar por finalizado desde su comienzo todos los actos conducentes a:
Juan Oscar Ponferrada
a.    ponderarse, promocionarse, postularse, enajenarse y proclamarse.
b.    creerse, imponerse, promoverse, enloquecerse y proponerse.
c.     difundirse, atribuirse, exhibirse, confundirse y engrupirse.
3)    Son sus confines las agrias limitaciones de la vigilia oficiosa, con sus opciones, portones, paredones y demás odiosos circunloquios.
Manuel Augusto Domínguez
En el artículo segundo, al tratar sobre el afincamiento de la Academia, pensamos que, al no ser necesaria al ocio radicación alguna, podríamos presumir nuestro domicilio en cualquier estancia imprevisible.
Finalmente, en el artículo tercero, resolvimos que la Academia no podría tener más bienes que aquellos derivados de la legítima ociosidad de sus componentes. A saber: horas baldías, bostezos llenos, sueños empedernidos, desperezos metafísicos, nostalgias bochornosas, gran dignidad jubilatoria y piojos respetuosos de los derechos del hombre. 
Todo ello perezosamente acumulado. 
                                                                                                  Luis Alposta

Y ahora, ¡qué mejor que este tango! ¡Y por Pugliese!