viernes, 16 de enero de 2015

A SAMUEL MALLO LÓPEZ


Foto L. A. - Samuel Mallo López
en su taller de pintura
        Samuel Mallo López, hijo de inmigrantes gallegos, nació en Buenos Aires, en el barrio de San Telmo, el 16 de enero de 1905. Falleció a los 89 años en su domicilio, calle Guido 293 - Temperley.
        Egresó de la Academia Nacional de Bellas Artes en 1924 como profesor de Dibujo y Decoración; en 1932 se graduó como Doctor en Medicina dedicándose a la Homeopatía y, en 1937, se vuelca definitivamente a la plástica, exponiendo sin interrupción en todo el país.
        Movido por una necesidad de conocimiento, en 1951 emprende junto a su mujer un viaje que durará siete años, recorriendo Europa, el Cercano Oriente, África y América. Durante esos viajes, según me contó, se alojaban en una carpa que llevaban consigo y se dedicaba a dibujar y pintar lugares y personas, desde paisajes de Estambul, Nueva Delhi o el río Limay, hasta retratos de Picasso o de Quinquela Martín, de quien, además, fue gran amigo.
        Aunque a Mallo López se lo recuerda más como pintor, quisiera destacar especialmente su obra como dibujante y retratista, pues es en algunos de sus «dibujos» donde encontré la expresión más intensa de su rico temperamento artístico.
        Me refiero, especialmente, a los retratos de los 28 patronos de la Academia Porteña del Lunfardo; retratos que le “mangué” una tarde, en el verano de 1975. Dibujos que conmueven, profundamente, como manifestación de una búsqueda en los medios de la expresión plástica.


       Le seleccionaba las fotos, se las acercaba: y este fue el resultado

        He visto como Mallo López los “dibujaba”. Ninguno de estos 28 retratos le demandó más de cinco minutos. No necesitó más que tinta china en barra (que, tiempo atrás, y a su pedido, le traje de uno de mis viajes a Florencia), un poco de agua y, en lugar del pincel, "una torunda".
        Cuando los terminó, los hice enmarcar y en agradecimiento y homenaje, durante una semana fueron expuestos en las vidrieras de la Casa Escasany (esquina de Perú y Rivadavia), en la que, por entonces, funcionaban las oficinas de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones.

        Escrito en una servilleta de sobremesa el 5 de abril de 1975: 

                          A SAMUEL MALLO LÓPEZ

Aquí en la Boca, entre los escalopes,
el salamín, el vino y el gruyere,
ensayo este soneto, o lo que fuere,
pensando en el amigo Mallo López.

Con su arte y su talento, nunca al bardo,
laburando con miga* o con grafito,
él te hace un bailarín o un compadrito
dejándolo perplejo al más lunfardo.

Y ya que es noche de amistades lungas
(sin entrar en parolas y sandungas),
en esta mesa de olvidados platos

donde el churrasco es duro y blando el gesto,
los lunfas te decimos sólo esto:
¡Gracias viejo Samuel por tus retratos!

Luis Alposta

Tiempo después, dejó el pincel por un rato, tomó la lapicera y me dedicó este soneto:


Al colega amigo Alposta - Mallo López 1975

          A Alposta hermano - Mallo López
28-X-1984

Al hermano en sueños-Mallo López
13 - V - 90


             "AMIGOS QUE YO QUIERO" - tango - Letra y música de Hugo Gutierrez
Canta Edmundo Rivero