domingo, 21 de marzo de 2021

5 TANGOS GÓTICOS

 

                                                        Tangóticos

     En lo que respecta a la literatura, se conoce como narrativa gótica al género literario donde se entremezclan terror y oscuridad. Se cree que la primera novela de este género fue «El castillo de Otranto» de Horace Walpole, publicada por primera vez a mediados del siglo XVIII.

         En términos estrictos, el Gótico se extendió desde 1765 hasta 1820 aproximadamente, aunque casi todos los autores del Romanticismo del siglo XIX volvieron su mirada hacia él, inspirando algunas de sus obras más famosas, tales como Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley (1818), El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson (1886) y Drácula, de Bram Stoker (1897),  quien ha  convertido a su protagonista en el vampiro  más famoso.  

         El mito de Jack el Destripador ha sido el concepto central de varias obras literarias, artísticas y cinematográficas: Jack the ripper, nombre dado a un asesino serial no identificado (Londres, 1888). 

         Y ahora... 5 tangóticos que vienen a cuento: 

                                   Introducción

                                   "... Que te sacarán los ojos"  


1)  “DEL DIARIO DE VÍCTOR FRANKENSTEIN”

    "Escribo esto en una siniestra noche en que mi obra ya está lista y mi sueño ha perdido todo atractivo. Una repulsión invencible se apodera de mí." 
                                                                    (“Frankenstein”, de Mary Shelley) 

En la bulliciosa calma
 de un mundo que ahora es mi celda
se escucha un trueno que suelda
la tierra con lo infinito.
Luego el viento como un grito,
como un divino reproche,
pone a la calma su broche
y anuncia la tempestad
vejando a la claridad
que se enluta con la noche.

Dejo constancia en mi diario
que en éste, mi consultorio,
que ahora es un laboratorio,
hecho de humanos despojos
acaba de abrir sus ojos
quien con tan shiome figura
nació de una sepultura.
Mi nombre no le daré.
De aquí en más lo llamaré:
¡La Criatura!

Letra: Luis Alposta - Música: Acho Estol - Canta: Dolores Solá

2)  "Frankenstein"

    "Si aceptáis otorgarme lo que os suplico, nunca, ni vos ni cualquier otro ser humano, volveréis a verme. Me estableceré en las enormes tierras deshabitadas de América del Sur."
                                                             (“Frankenstein”, de Mary Shelley - cap. XVII)

Entre el horror y el espanto
hago de mi grito un canto:
Mi drama es no tener madre
y ser engendro de un padre
que ahora reniega de mí,
y aunque sin nacer nací
sin tener siquiera un nombre
soy sólo un remedo de hombre,
un muñeco desdichado,
y si fui galvanizado
por mi padre Frankenstéin,
en tangótico vaivén,
hoy lo que más me subleva
es ser un Adán sin Eva,
tener prohibido el nosotros
y ver amarse a los otros.
¡Ver cómo comen perdices
y yo con mis cicatrices!
Es por mi figura horrible
que nunca seré querible;
y hago de mi grito un canto
entre el horror y el espanto:
Mi drama es no tener madre.
¡Compadre!

Letra: Luis Alposta - Música: Acho Estol - Canta: Dolores Solá

3) “EL EXTRAÑO CASO”

Entre alambiques juntó experiencia
y halló el brebaje del bien y el mal.
Hoy a babuchas de su conciencia 
va el homo sapiens y el animal.

Ya no es el mismo su consultorio.
Ya no hay pacientes que visitar.
Ahora es adicto al laboratorio  
y hay un cadáver en el placard.

Su yo y su sombra se han separado.
Es el galeno o el depravado.
     Son los dos puntos que lleva adentro

sin darse bola y ese es el guay.
Y en la constante del desencuentro
va el doctor Jekyll con mister Hyde.

  Letra: Luis Alposta - Música: Daniel Melingo - Canta: Melingo

4)  “TANGO DEL VAMPIRO”

Escucho a un fueye que me asegura
    que ya es de noche y es noche oscura.
  Hoy su rezongo suena a sirena
       que está anunciando que hay luna llena. 
Este es el tango que con voz ronca
    le canto a Lucy al salir del jonca.
  ¡Lucy! ¡Mi Lucy! Que no hay collares 
  con que se oculten tus yugulares.
    Desde hace siglos no siento el hambre
  y hoy sólo quiero beber tu sangre.

¡Conde! ¡Mi Conde!
¡Mi amor prohibido!
Ya desde el día en que la has bebido
mi sangre toda te corresponde.
Si me has herido,
mi flor de anemia
no es esta noche lo que me apremia,
sino la llama que has encendido.
Si algo me quieres,
sólo por eso,
abre la boca con que me hieres
y hoy dame un beso.

El mismo fueye, como si hablara,
     me está diciendo que es noche clara.
   Ya no es rezongo, ni es la guadaña.
Ni es esa historia de Transilvania.
  Este es el tango con voz quebrada
    que ahora le canto a mi enamorada. 
   ¡Pero carajo!... ¡Pero carajo!...
                 ¡Quién trajo el ajo!... ¡¡¡Quién trajo el ajo!!!...
¡Tan justo ahora, que sin collares
Lucy me muestra sus yugulares!

 Letra: Luis Alposta - Música: Daniel Melingo - Cantan: Melingo y Fabiana Cantilo

5)  “JACK THE RIPPER”

Soy fino, pulcro y muy ordenado.
   Visto de oscuro y salgo los martes.
Sólo Picasso me ha interpretado:
        yo a las mujeres las quiero en partes. 

Mi gran orgullo es mi maestría
(que no se dio por casualidad ).
Yo fui ayudante de anatomía.
¡Lo mejorcito en la Facultad!

Por lo que sigue no se me asuste.
Soy Jack the Ripper pa´ lo que guste.
Ya pasó un siglo y de cuando en cuando

si vuelvo al yeite de destripar,
es porque busco seguir zafando
y hacerle un corte a la Scotland Yard.

  Letra: Luis Alposta - Música: Daniel Melingo - Canta: Melingo



jueves, 4 de marzo de 2021

ACERCA DE ADÁN Y EVA Y EL TANGO "DESDÉN"

 El poeta John Milton, en “El Paraíso perdido”, nos cuenta que
Eva probó del fruto prohibido y buscó más tarde, llorando, que Adán hiciese lo mismo. 
        Aunque la belleza de Eva lo embelesaba, Adán luchó durante tres horas contra la tentación de comer y hacerse igual a ella; mientras tanto, tenía la manzana en la mano. 
        Por fin dijo: - Eva, prefiero morir a sobrevivirte.

Hasta aquí, lo dicho por Milton.

Y agrego que de haber existido entonces el tango “Desdén”, de Gardel y Battistella, Adán no hubiese dejado de recordar estos versos:

“Sin embargo ante el Eterno
 será el mismo mi desdén...
 En mi amor profundo y tierno
 por seguirte hasta el infierno
 ¡yo despreciaré el Edén!”

Después, probó el fruto y Dios los castigó.

Una vez expulsados del Paraíso, Adán, “aullando entre relámpagos, perdido en la tormenta de su noche interminable” (como diría Discépolo), rogó el perdón de Dios e hizo penitencia en un caudaloso río durante siete semanas. Y aquí, una vez más, nuestro primer padre bien pudo habérsele anticipado a Battistella con estas palabras:

“...Puede ser que el Dios piadoso 
quiera darme su perdón.”  

Con música de John Garden:"La Creación" - Después escuchemos a Gardel


"Desdén"tango de Gardel y Battistella - canta Gardel