jueves, 25 de octubre de 2012

ACERCA DE LA MUFA Y LA PENICILINA

Dr. Alexander Flemming
Hay palabras que pueden tener vigencia conservando su sentido originario, y luego de un tiempo de uso entrar en un cono de olvido para resurgir más tarde con otro u otros significados. Tal es el caso de la palabra mufa.
            Muff, que en alemán significa moho, hongo, pasó después al italiano transformada en muffa y designando lo mismo.
Ha sido de este idioma que la heredamos y, desde entonces, la mufa entre nosotros hizo carrera cambiando muchas veces de sentido.
Placa de Petri
con hongo productor de Penicilina
Comenzamos utilizándola no sólo para designar el moho sino también un cierto estado anímico, un bajón, una depresión poco marcada. Con este sentido figurado -que tal vez provenga de la asociación de ideas entre moho y el hecho de enmohecerse- el término mufa se hizo popular.
A partir de 1960, aproximadamente, esta palabra experimentó un resurgimiento, por variación de significado, pasando a denotar enojo, malhumor, fastidio; luego comenzó a identificarse con el desgano, el tedio, el aburrimiento, para, después, terminar haciéndose equivalente de infortunio, mala suerte. Y en este sentido ha tenido buena suerte. La mufa se concretó en el mufa y terminó desplazando al yeta, al jettattore, al fúlmine y al semáforo, lo cual no es poco mérito.
Y así como el moho dio origen a la palabra mufa, recordemos que fue también el moho, el llamado Penicillium notatum, la fuente del primer antibiótico, cuyas propiedades fueron descubiertas en 1928 por Alexander Flemming.                                                   

"La mufa"  de y por Astor Piazzolla
Concierto en el Philharmonic Hall de New York


jueves, 11 de octubre de 2012

ACERCA DE EVARISTO CARRIEGO


      El próximo 13 de octubre se cumplirán cien años de la muerte de Evaristo Carriego.
  Nació en la ciudad de Paraná, Entre Ríos, el 7 de mayo de 1883. Trasladada su familia a Buenos Aires, vivió en la calle Honduras N° 84 (hoy 3784), del barrio de Palermo. Desde muy joven frecuentó las tertulias literarias porteñas, en las que gravitaban Rubén Darío y Almafuerte. Escribió en diversas publicaciones de la época, como La Protesta, Papel y tinta, Caras y caretas, y otras. En ellas dio a conocer también sus poesías y cuentos breves. Publicó su primer libro de poemas, Misas herejes, en 1908 y su restante obra poética fue publicada después de su muerte con el título La canción del barrio.
            Carriego fue quien descubrió las posibilidades líricas del arrabal y de los arquetipos que constituirán su mitología personal y porteña, en la que destacan los guapos, los cafés, el barrio y los vecinos, con sus tristezas y sus alegrías, pintándonos toda una época, una geografía, un sentir humano. Obra que ha sido decisiva para la poesía porteñista posterior y para las letras de tango.
            Murió el 13 de octubre de 1912 (a causa de una peritonitis apendicular, según consta en certificado firmado por el Dr. Pedro Galli). Tenía 29 años.
Con José María Mieravilla en la casa de Carriego
20 de febrero de 1972
            Fue el “poeta del suburbio”, el “poeta de los humildes”, el “poeta de Palermo”.
            El 7 de mayo de 1975 se fundó la Asociación Amigos de la Casa de Evaristo Carriego, que presidió el pintor palermitano José María Mieravilla, a quien se debe, en gran parte, la conservación de dicha casa. Fue Presidente Honorario de esa entidad, a la que tuve el honor de pertenecer, el escritor Jorge Luis Borges.



"A Evaristo Carriego" - tango de Eduardo Rovira
Bailan: Marcela Durán y Carlos Gavito