sábado, 13 de junio de 2026

CANCIÓN PARA NORIKO

 


CANCIÓN PARA NORIKO

Recuerdo aquellos versos que me enseñaste un día,
que empezaban diciendo: “Komoro Narú…”
Recuerdo aquellas tardes y esa costumbre mía
de dibujarte flores en amarillo y blue.

La imagen del Tsumita la pertinaz llovizna,
el gris del viejo Tokio en un atardecer
y el capullo en tus labios con ternuras de brizna
en la dulce nostalgia volviendo a florecer.

Recuerdo aquel poema que recitaste un día,
que escribió el viejo Tooson y a tu lado aprendí.
¡Arigató Noriko! Y en esta melodía
te llegarán los versos que ayer te prometí.

Letra (1980): Luis Alposta
Música (1986): Rosaura Silvestre


· Komoro Narú: pasaje de la popular canción japonesa “Chikumagawa Ryojo No-Uta.
· Tsumita: (también Tsumida) río que cruza el corazón de Tokio.
· Tooson Shimazaki: famoso poeta japonés, también muy conocido por su nombre de pila. (1872 – 1943)
· ¡Arigató!: ¡Gracias! 

© Copyright 1986 by EDITORIAL SINFONÍA. Distribuída por EDITORIAL LAGOS S.R.L. Talcahuano 638, Buenos Aires, Argentina.

sábado, 6 de junio de 2026

ACERCA DEL NÚMERO 6

Hoy, seis del seis, digamos que este es uno de los números perfectos, ya que descompuesto en sus divisores primos y sumados estos, 1 + 2 + 3, nos da 6. Esto explica la continua búsqueda de la armonía y perfección del seis como expresión extrema del equilibrio de las partes.

Seis es el número que significa la preparación para cualquier logro: el mundo fue creado en seis días; una viña tenía que podarse durante un sexenio y la tierra debía ser arada durante seis años.

En China, es el número del cielo y, entre nosotros, en el lenguaje de la quiniela, el seis es el perro y el sesenta y seis, las lombrices. En la ruleta, la suma de sus treinta y seis números da 666.

Por otra parte, la Biblia nos dice que el 666 es el número de la Bestia. Así está expresado en el Apocalipsis, capítulo 13, versículos 17 y 18. Dos versículos bíblicos que han desatado ríos de tinta durante 2000 años.

Exégetas, teólogos y comentaristas bíblicos han interpretado este número como el símbolo del diablo, llegando, también, a identificarlo con el «anticristo», encarnación apocalíptica del propio demonio.

Cuando el evangelista Juan escribía en la isla de Patmos su «Revelación» (Apocalipsis) no sospechaba, ni siquiera remotamente, las intrincadas cábalas e interpretaciones a que sería sometido su texto veinte siglos después.

Aunque, a decir verdad, en los tiempos que corren, y sin tener que recurrir a método esotérico alguno, el Día de la Bestia puede ser cualquier día.