jueves, 31 de diciembre de 2020

A CADA CHANCHO LE LLEGA SU SAN MARTÍN

 


        "A todo cerdo (o chancho) le llega su San Martín" es un dicho popular que usamos refiriéndonos a alguien que se ha comportado malamente, para indicar que acabará recibiendo su merecido castigo.     Pero ¿y esto por qué?

         "A todo cerdo le llega su San Martín" es un antiguo refrán que ya aparece en textos literarios clásicos, como en la segunda parte de El Quijote, de Cervantes  -capítulo 63-  (“Su San Martín se le llegará como a cada puerco”), o en La vida del Buscón, de Quevedo (“A cada puerco le viene su San Martín”), ambas obras del siglo XVII.

         El dicho habla de 'San Martín', una fiesta que se celebra el 11 de noviembre (por San Martín de Tours, obispo católico del siglo IV). Fecha ésta, en la  que, coincidentemente, en muchos pueblos de España se realizaba la tradicional matanza y despiezado del cerdo, para obtener su carne y elaborar jamones y embutidos.

         La matanza era el destino inevitable de estos animales, de ahí que la frase traslade ese carácter al castigo. 

         El día de la matanza, que terminaba en almuerzo, era muy esperado, se convertía en una fiesta con familiares, vecinos y amigos.

            ¿Y en el Tango?

         Lo encontramos (en el último verso) en:

"ECHASTE BUENA" tango de Enrique Dizeo y Eduardo Bonessi - Canta Gardel

ECHASTE BUENA


Bate el justo, en la parada, tan lindaza y tan bacana

Que hace tiempo en la abundancia navegando te encontrás,

A más de uno, allá en Belgrano, con esa cara de rana

Con las cuarenta del mazo, si se cuadra, lo apurás.

 

El bacán de más carpeta, a tu lado se acoquina

En trenzadas amorosas cuentan que largás muy bien,

Con tu verba pintoresca se cautiva cualquier mina

Y en las garufas corridas tirás papeles de a cien.

 

Como del día a la noche ha cambiado tu existencia

Me parece campanearte, yo no sé, más requintao,

Eso sí, muy presumido, ¿Dónde vas con tu presencia?

¡Saludá, si te parece, cuando pasés por mi lao!

 

No olvidés que en mala racha patinaste no hace mucho

Que ni una carrera fácil vos podías embocar,

Hacés bien, tirate a chanta, ya que estás asegurado

Pero acuérdese, compadre, que le ha de llegar su fin,

Lo hemos de ver en la vía, taciturno y agachado...

Si a cada chancho, sin duda, le llega su San Martín.

 

Letra : Enrique Dizeo

Música : Eduardo Bonessi

jueves, 22 de octubre de 2020

ACERCA DE NUESTRO LENGUAJE ESCATOLÓGICO

 


ACERCA DE NUESTRO LENGUAJE ESCATOLÓGICO


El argentino 

No siente frío: se caga de frío.

No se ríe a carcajadas: se caga de risa.

No tiene miedo: se caga de miedo,

(y cuando el miedo es mayor: se caga en las patas).

No tiene diarrea: se caga encima.

No golpea al otro: lo caga a palos.

No le pega con el puño: lo caga a trompadas.

No le da órdenes: lo caga a pedos. 

No sale corriendo: sale cagando.

No lo echan: lo sacan cagando.

No lo estafan: lo cagan.

No dice que hizo algo mal: dice que hizo una cagada.

No dice que algo no le gusta: dice que es una cagada.

No dice de alguien que es un cobarde: dice que es un cagón.

No dice ‘te equivocaste’: dice ¡la cagaste!

No se cae: se va a la mierda.

No choca: se hace mierda.

No manda ‘al diablo’: manda a la mierda.

No queda deprimido: queda hecho mierda.

No habla de un pobre país: habla de un país de mierda.

No está sin hacer nada: está al pedo.

No sale apurado: sale a los pedos.

No sale muy apurado: sale a los santos pedos.

No se salva raspando: se salva de pedo.

No dice ‘tener suerte’: dice tener culo.

No dice ‘tener mucha suerte’: dice ‘tener un culo bárbaro’.

No amenaza a alguien diciéndole que le va a pegar: amenaza diciéndole que le va a romper el culo (preferentemente a patadas).

Cuando le preguntan cómo le va: suele contestar que le va como el culo.

Cuando algo le sale mal: dice que le salió para el orto.

Poner cara de pocos amigos: es poner cara de orto. 

Y cuando alguien muere: dice que cagó fuego.

Ya ni al idioma se lo respeta.

¡Qué cagada!

jueves, 10 de septiembre de 2020

¡ARACA LACAN!


   ¡salió el libro ¡Araca Lacan!, en edición corregida y aumentada! 
    Todo comenzó en julio del 2005, cuando fui invitado por mi amigo José Retik, entonces Vicepresidente del Colegio de Psicólogos de la Ciudad de La Plata, a presentar mi libro "Mosaicos Porteños". 
     Durante una distendida charla que mantuvimos al finalizar el evento, fue que tuvimos la idea de escribir un libro "al alimón", o sea, conjuntamente, entre los dos.  
      Lo primero que surgió fue el título. 
Un título que, después, devino diálogo.
Un diálogo que duró siete días, en el que intercambiamos ideas y entrelazamos citas de Freud y Lacan con letras de tango, poemas, voces y expresiones populares, anécdotas...
       Una especie de contrapunto que nos proporcionó deleite.
Con algo, también, de seminario. Un seminario integrado por sólo dos personas: él y yo. Un seminario sui generis en el que ambos, al mismo tiempo, éramos maestro y alumno.
       Yo me ocupaba de “Araca” y Retik de Lacan.
       Abarcamos temáticas tan dispares como la del inconsciente, el lenguaje, la noche, el tango, la neurosis obsesiva, los temas del doble y el espejo, el amor, la histeria, el aburrimiento, la culpa, el surrealismo, el deseo y la muerte. Hasta hablamos del Dr. Jeckyl y Mr.Hyde y de Frankenstein... ( Bs. As., septiembre de 2007.)
      Esta segunda edición incluye "Verdades, mentiras y paradojas" (Bs. As., octubre de 2010).
 

       El libro lleva prólogo del Dr. Oscar Conde

       EDITORIAL

------- 0 -------

       No será exgerado pues afirmar que Alposta y Retik, al desgranar lo que saben, son sabios. Y no lo son solo por el caudal de sus conocimientos, sino en particular por el modo en el que se apasionan al tratar cada uno de los temas que se van presentando y a la vez por el modo en que lo transmiten.
Oscar Conde 
Poeta, ensayista, Doctor. en Letras  
   

       Puedo decir que mucho he gozado con la lectura de este "ensayo dialogado" escrito por Alposta y Retik con agilidad, con inteligencia y con chispa.

Marcela Ciruzzi 
Escritora, poeta, ensayista 
Autora de "Evaristo Carriego.Vida y obra"  


       Como quien pide un café, se despachan en "¡Araca Lacan!" frases de antología, que pondrían celoso al mentado Jacques Lacan.
Néstor Luis Cordero 
Profesor Emérito de Filosofía Antigua,
En la Universidad de Rennes, Francia 

       Como buenos payadores, en estos diálogos los autores se tratan de usted y juntos van asociando, van interrogando, van pensando, van componiendo un texto delicioso.
Juan Carlos Volnovich 
Médico Psicoanalista
Premio Konex 2016

                  "EL EXTRAÑO CASO". Letra: Luis Alposta - Música y canto: Daniel Melingo

"FRANKENSTEIN" - Letra: Luis Alposta - Música: Acho Estol - Canta: Dolores Solá

lunes, 17 de agosto de 2020

EL GRANADERO EDMUNDO RIVERO


    

     Leonel Edmundo Rivero hizo la conscripción, a comienzos de la década del treinta, en el Regimiento de Granaderos a Caballo, al que fue asignado por su estatura. De esa época conserva buenos recuerdos y buenos amigos.

         “En Granaderos aprendía a andar caballo, cosa que yo sabía, si bien ignoraba las destrezas que allí se enseñan: volteos simple, volteos doble, ‘tijeras’, carreras y lanceos en pelo, salta de vallas parado en los estribos o sentado al revés. Claro está que hasta que aprendí todo eso me llevó más de un porrazo y buenos revolcones.
          "La guitarra también me sirvió de mucho durante mi servicio militar. Cuando había mucha fajina, a veces el sargento me decía: - Por qué no se toca algo, Rivero. Y yo me ponía a tocar mi guitarra en la carpa, y me salvaba de muchas cosas. También gracias a mi guitarra mejoraba mi ración de comida. No digo que recibiera algún plato especial, pero sí lo más selecto del rancho cuartelero”.

         La guitarra y la voz de Rivero resonaron en el cuartel durante muchos meses, como un remanso después de las fatigosas jornadas de instrucción. Una noche, un sargento lo invitó a cantar a una fiesta familiar. Cuando volvió al cuartel, solo, fue a parar al calabozo. Argumentó que había salido en comisión por orden del sargento Fulano, pero no le sirvió de mucho, el sargento Fulano se limitó a comentar: - ¡Que yo lo mandé!... ¡Debe estar loco!

          “Fue un año que me dejó huellas profundas -reconoce hoy Rivero- . Todavía me visito con algunos compañeros, como mi amigo Cuba. Y es por eso por lo que, de tanto en tanto, siempre vuelvo a Granaderos, al viejo cuartel “.

*  "TODO RIVERO" - de Luis Alposta --. Ed. Corregidor, Buenos Aires, 1985. Segunda  edición,  Ed.  Corregidor,  Bs.  As., noviembre de 2010.

domingo, 16 de agosto de 2020

A LO MAGDALENA


A LO MAGDALENA

Su historia empezó una tarde,
en el preciso momento
en que fue a dar a un convento,
pues según ella contó,
su mama la abandonó
en el Mercado de Abasto
y atorrando en un canasto
una monja la encontró.

Después de cumplir los quince
dio el primer paso fulero.
Se acoyaró a un quinielero
creyéndolo un buen partido.
Era un negrito fornido
que, por ser rana y de oficio,
cuando entró a junarle el vicio
la empezó a fajar tupido.

Y al cabo de cierto tiempo
de aguantiñar tanta biaba,
cayó de suerte la taba
y su premio fue un mishé.
De aquí en más, lo que yo sé,
es que éste ‘adornó su frente’,
además de un regio ambiente
por Larrea y Santa Fe.

Y así, como en pleno mate
en el que el agua se acaba,
se cortó lo que se daba.
¡Muy poco el piolín se estira!
Nadie por ella suspira,
su escracho destila pena,
y hoy llora a lo Magdalena
al escuchar Yira Yira.

Letra: Luis Alposta (año 1954)
Música: Daniel Melingo (año 2007)   
      

jueves, 9 de julio de 2020

TRES TANGOS DEDICADOS AL DÍA DE NUESTRA INDEPENDENCIA

             En 1916, durante los festejos del Primer Centenario de Nuestra Independencia, el músico tucumano José Luis Padula estrenó “9 de julio”, y en la misma época, Alfredo Bevilacqua dio a conocer “Independencia” y  “Emancipación”.Tres tangos memorables que los invito a escuchar. 

"9 DE JULIO" - tango - Música de José Luis Padula - Orquesta: Juan D'Arienzo
                                           


"INDEPENDENCIA" - tango de Alfredo Bevilacqua - Orq. de Juan D'Arienzo



"EMANCIPACIÓN" - tango de Alfredo Bevilacqua - Orq. de Osvaldo Pugliese

domingo, 21 de junio de 2020

UN POEMA DE ROBERTO PEREGRINO SALCEDO DEDICADO AL PADRE

Roberto Peregrino Salcedo
     Roberto  Peregrino  Salcedo,  autor  del  Evangelio  en  lunfardo  y  de  los  inolvidables  libretos  de  Minguito,  un  buen  día  le  dio  papel  y  lápiz  al  poeta  y  nos  dejó  estos  versos:

CON  OLOR  A  PAPÁ

Al drepa le batimos mi viejo o mi papá.
Según las circunstancias o la edá.

Yo estaba en el apronte de rajar para el cole.
Él me pasó revista, supervisó mis uñas,
el guardapolvo blanco, me fichó la lustrada, 
me peinó con gomina, me anudó la corbata.

Con mis padres y mi hermana
1948
Su paternal embroque fue siempre de caricia, 
me miraba hacia ajoba, yo a él para arriba. 
Hoy lo sigo junando y a pesar de su piro, 
de arribeño me sigue revoleando sonrisas. 

Por sus cosas de macho, mate amargo, tabaco, 
su crema de afeitar y además el ruidito 
de la yilé filosa raspando a contrapelo, 
yo siempre quise ser igualito a mi viejo. 

Mientras él se afeitaba, yo iba haciéndole muecas, 
el cuello para un lado, la jeta para allá... 
pungándole en secreto su colección de gestos, 
yo me estaba afeitando, igual que mi papá. 

Manyó que lo imitaba y ahí sí, me dio la cana
mi buen papá noel de la barba espumada
que bromeó: “¡que hacé mono!”, riéndose con ganas.
Yo también me reía -¡Uy que linda mancada!

Le dí un beso a lo bruto, me rajé para el cole.
-Chau papá! -dije y él que seguía riendo-
-¡Volvé!, que estás llevando mi jabón en tu ñata.
Yo me hice el sordeli y me olivé contento.

Me sentía feliz al entrar al colegio.
Tenía olor a mate y a su tabaco negro
perfumado de espuma del jabón de afeitar. 
Tenía en la nariz, olor a mi papá.

domingo, 14 de junio de 2020

ACERCA DE LAS DISTINTAS MANERAS DE "VOLAR"


   No son pocas las expresiones metafóricas que solemos "tomar al vuelo". Sin pretensión de agotar la lista, veamos algunas:

Volar: irse con prontitud, desaparecer rápida e inesperadamente. // Hacer saltar con violencia o elevar en el aire algo, especialmente por medio de una sustancia explosiva. // Estar bajo los efectos de una droga alucinógena.
Volar bajo: perspectiva (visión) poco clara sobre las cosas.
Agronomía - sábado 26 / IX / 2004, a las 12,45
con brisa del sudoeste ideal para el vuelo
Volar alto: en un sentido positivo puede significar 'tener éxito'; también, darse aires de importancia. Una variante de esta expresión puede ser: irse para arriba
Dejar volar la imaginación: 
ensoñación, fantasías, libertad de pensamiento en lo referente a crear. 
¡Volá de acá!:
expresión de carácter imperativo, en contextos en los que el hablante se encuentra enojado y quiere que su interlocutor se vaya del lugar donde se encuentra.
Al vuelo: entender, comprender rápidamente algo que no se ha dicho en forma clara o que se ha hecho ocultamente: “cazar al vuelo”.
A vuelo de pájaro:  estimación dada en forma superficial.
Alzar o levantar vuelo: marcharse de repente; escapar.
Volársele a uno las chapas: perder el cabello; quedar calvo.
Volársele a uno los pájaros: enojarse, montar en cólera.
Volarse la tapa de los sesos: pegarse un balazo en la cabeza.
Estar que vuela: tener alta temperatura; tener mucha fiebre; estar volando de temperatura. // También se asocia con el enojo: está que trina.
Estar volado: estar drogado.
Volando: hacer las cosas con gran prontitud y ligereza.
Pasar volando: referente al paso del tiempo.
Estar volando: no atento; estar distraído; estar en la nubes; estar en babia.
Ir o venir volando: apuro en una situación determinada; urgencia que se tiene en irse o en llegar.

EL AVIADOR 

Sin saber nada de aviones                             Y así, volando… volando… 
y pretendiendo volar                                     con maquinaria caduca,
se le vino a dar la cosa                                  perdió brújula una noche  
cuando se acercó al hangar.                          y se encomendó a San Tuca.

El debut lo hizo de un saque.                        Y al igual que el Principito    
Le metió para adelante                                  hoy vive en otro planeta. 
y sin pensarlo dos veces                               No quedando rastro alguno  
se mandó un vuelo rasante.                           ni de él ni de su avioneta.

Cuando consiguió el brevet
tras pocas horas de vuelo,                                               Letra: Luis Alposta 
era difícil hallarlo                                                             Música: Acho Estol
con los dos pies en el suelo. 

"EL AVIADOR" -  cumbia - Letra: Luis Alposta / Música: Acho Estol 

jueves, 11 de junio de 2020

ACERCA DE LA FIEBRE


     La fiebre, denominada la “reina de los síntomas”, según antiguos textos médicos védicos surgía del enfado del dios Siva.
         En Roma, en los altos del Quirinal había, entre otros, un templo dedicado a la diosa Febris, sin olvidar que Februs, el dios de la purificación, y también de la fiebre, era un dios de origen etrusco que fue identificado posteriormente con Plutón.
         Febrero es etimológicamente el mes de la fiebre, viene del latín “februarius”, de “februare” (hacer expiaciones), y estas palabras provienen, a su vez, de “febris” (fiebre) y de “fervere” (hervir).
         Digamos ahora, por asociación con la temperatura corporal en alza y dejando de lado todo tipo de connotaciones sexuales, que “calentarse” es preocuparse; “calentura” es enojo, entusiasmo, fervor, y ser un “calentón” es “engranar” uno por cualquier cosa con facilidad y rapidez. Que “pasar calor” o “lorca”, o simplemente un “verano”, es pasar vergüenza por el rubor que ésta provoca en el rostro.
         Pero... como solía decir un reo latinista mientras escuchaba el tango “Fiebre” de Humberto Canaro: - Non calentarum, largo vivirum.
         Y así como todo cuadro febril reclama que se sepan sus grados, pasemos ahora al termómetro.
         La invención del termómetro clínico a principios del siglo XVII por Sanctorius, profesor de fisiología en la famosa facultad de medicina de Padua, abrió el camino a un estudio y trazado sistemáticos de la fiebre. Ha tenido que pasar más de un siglo antes de que algunos médicos hicieran progresar esa práctica, y tres para que, ya hecho habitual su uso, José Martínez le dedicase un tango en 1917.

"FIEBRE" - tango de Humberto Canaro y A. Tagini
Por Orq. de Francisco Canaro - año 1938

domingo, 7 de junio de 2020

ACERCA DEL DENGUE, EL TANGO Y OTROS RITMOS


En nuestro país hubo epidemias de dengue en 1905 (Chaco), en 1911 (Corrientes) y en 1916 (Entre Ríos).
Ya en aquellos años estábamos tan familiarizados con esta enfermedad que hasta le dedicamos más de un tango. Y vayan como ejemplo estos tres: 
1º) «El dengue», tango de Gerardo Metallo (1916). 
         2º) «¡El dengue!», tango milonga de Miguel F. Alfieri (1917). 
         3º) «El dengue», tango del Dr. Arnoldo Yódice y Vicente Demarco (1921).

Por otra parte, Dámaso Pérez Prado, el creador del mambo, y también del dengue, a comienzos de la década del sesenta le dio origen a este nuevo ritmo utilizando llantas de auto como instrumento de percusión. Así nacieron composiciones como “El dengue del tartamudo”, “El dengue universitario”, “El dengue del poli”, “El dengue del bombero” y “El dengue del amor”. 
      Ahora, con respecto al origen de la palabra dengue (enfermedad del dengue, también conocida como fiebre quebrantahuesos o fiebre dandy), están los que la hacen derivar de la palabra dandy, ya que los ingleses comenzaron a llamar dandy fever a esta enfermedad en el siglo XVII por la forma especial de andar o contonearse que adoptan los que padecen esta enfermedad. 
      Otra teoría es la que le encuentra origen en la palabra denga, del swahili, lengua del grupo bantú del África oriental. En esta lengua, ki denga pepo designa a las convulsiones dolorosas causadas por los “malos espíritus” o la peste (pepo). 
      Tanto dandy como denga son voces que aluden a los gestos de remilgo que hacen los afectados por esta fiebre. 

          Y aquí estos tres temas:

          "EL DENGUE" -tango de Gerardo Metallo (1916) por Analía Rego


"DENGUE MARAVILLA" - por Dámaso Pérez Prado

"TANGO CONTRA EL DENGUE"

jueves, 4 de junio de 2020

DE LA BREVEDAD DE TRES CUENTOS

«El dinosaurio» de Augusto Monterroso es uno de los cuentos más estudiados, citados, glosados y parodiados en la historia de la palabra escrita, a pesar de tener una extensión de sólo siete palabras. *

---- 0 ----
«El emigrante» 
Periodista:  -Tardaste cinco años en concretar "El emigrante", un cuento que no tiene más de cuatro palabras, ¿por qué?
Luis Felipe Lomelí: -Escribía y reescribía el cuento. Se volvía más largo y más corto. Quería contar la tragedia de dejar la tierra en la que has vivido. 
Cuando me di cuenta de que era más corto que "El dinosaurio", ya estaba publicado. Por descontado, a mí me gustaría que el texto tuviera peso por lo que comunica, por el diálogo que genera. Aunque, si el hecho de que sea “el más corto en español” le sirve para que sea leído y reproducido por más gente, tanto mejor.

---- 0 ----
De "Historias sin vueltas de hoja"

                     *  Clickhttps://cvc.cervantes.es/actcult/monterroso/acerca/zavala.htm

jueves, 28 de mayo de 2020

COMO CONOCÍ A RANKO FUJISAWA


       
        Entre las cancionistas japonesas que fueron atraídas por el tango merece un capítulo especial Ranko Fujisawa, a quien conocí el 12 de febrero de 1980 en el 'café' “Ten Roses” de Tokio. Fuimos presentados por Yoyi Kanematz. Durante aquel encuentro Ranko me dijo que era el primer reportaje que un argentino le hacía en su país. Reportaje que, en su totalidad, figura en el capítulo que a ella le dedico en mi libro "El tango en Japón".  
           Transcribo parte de aquella entrevista:

            - Comencé, siendo muy joven, a trabajar en un club americano, donde cantaba clásico. Pero recién fui ganada por el tango argentino cuando escuché por primera vez “La cumparsita”, interpretada por la Orquesta Típica Tokio. Después de sentir una profunda emoción, decidí que debía cantar esa música.
Con Yoyi Kanematz y Ranko Fujisawa en el café "Ten Roses" - Tokio - 12 / 2 / 1980

            Ya casada con Shimpei Hayakawa, director de la Orquesta Típica Tokio, Ranko fue incorporada a dicha agrupación en la que comenzó a cantar tangos en español.

            - El primer tango que canté fue “Caminito” -me dijo-  acompañada por la orquesta que dirigía mi esposo, en 1948, a bordo de una fragata argentina. Viajé por primera vez a la Argentina a mediados de agosto de 1953 y me presenté ante el público porteño acompañada por Aníbal Troilo y Roberto Grela, en el teatro “Discépolo”. Volví a Buenos Aires en 1954, 1956 y 1964.

           Un año después de aquel primer encuentro, en febrero de 1981, me invitó a verla actuar. Fue cuando hizo su reaparición ante el público japonés acompañada  por el maestro Horacio Salgán, en el teatro Shibuya Kokaido, en Tokio.
Con el Embajador Argentino Gabriel Oliva y Sra., Ranko Fujisawa, Shimpei Ayakawa
y Horacio Salgán  -  Teatro Shibuya Kokaido - Tokio - febrero de 1981

        
En junio de ese mismo año (1981), que fue la última vez que la vi, realizó el que habría de ser su quinto y último viaje a Buenos Aires.
            Ranko Fujisawa dio su último recital el 6 de septiembre de 1991. Vivía entonces en la ciudad de Nagaoka, distante 300 km de Tokio, en la que  falleció a los 88 años el 22 de agosto de 2013.

"Caminito" - Tango de Juan de Dios Filiberto y Gabino Coria Peñaloza
Canta Ranko Fujisawa con la orquesta de Miguel Caló

domingo, 17 de mayo de 2020

"FRANKENSTEIN" Y JOHANN CONRAD DIPPEL

        Frankenstein o el moderno Prometeo, la inmortal novela de la escritora inglesa Mary Shelley, comenzó a gestarse durante el verano boreal de 1816. Durante ese terrible año, Mary y su marido Percy Bysshe Shelley hicieron una visita a su amigo Lord Byron que entonces residía en Villa Diodati, Suiza.
         Todo comenzó la noche, en que después de la lectura de una antología alemana de historias de fantasmas, Byron retó a los Shelley y a su médico personal John Polidori a componer, cada uno, una historia de terror. Fue entonces cuando Mary concibió una idea: idea que fue el germen de la llamada a ser la primera historia moderna de ciencia ficción y una excelente novela de terror gótico.
         Pocos días después tuvo una pesadilla o ensoñación y escribió lo que sería el cuarto capítulo del libro. Se basó en las conversaciones que mantenían con frecuencia Polidori y Percy Shelley respecto de las nuevas experimentaciones de Luigi Galvani y Erasmus Darwin (abuelo de Charles Darwin) que trataban sobre el poder de la electricidad para revivir cuerpos ya inertes.   

“DEL DIARIO DE VÍCTOR FRANKENSTEIN”

Escribo esto en una siniestra noche en que mi obra ya está lista y mi sueño ha perdido todo atractivo. Una repulsión invencible se apodera de mí.

  En la bulliciosa calma                                   Dejo constancia en mi diario 
  de un mundo que ahora es mi celda           que en éste, mi consultorio,        
  se escucha un trueno que suelda                que ahora es un laboratorio,
  la tierra con lo infinito.                                    hecho de humanos despojos
  Luego el viento como un grito,                     acaba de abrir sus ojos
  como un divino reproche,                             quien con tan shiome figura
  pone a la calma su broche                           nació de una sepultura.
  y anuncia la tempestad                                 Mi nombre no le daré.
  vejando a la claridad                                     De aquí en más lo llamaré:  
  que se enluta con la noche.                         ¡La Criatura!
  
"DEL DIARIO DE VICTOR FRANKENSTEIN"  
Letra: Luis Alposta - Música: Acho Estol
 La Chicana - Canta: Dolores Solá
       
     En la novela Frankenstein, cuando la Criatura le pide a su creador que le haga una novia, lo hace con estas palabras: 
       Estoy terriblemente solo, nadie quiere compartir mi vida; es imposible que nos separemos sin que prometáis concederme lo que os pida. Sólo una mujer tan monstruosa y deforme como yo estaría dispuesta a concederme su amor; una mujer que fuera en todo semejante a mí, que poseyera incluso mis defectos.
     Si aceptáis otorgarme lo que os suplico, nunca, ni vos ni cualquier otro ser humano, volveréis a verme. Me estableceré en las enormes tierras deshabitadas de América del Sur.
         O sea que, si la Criatura a la que llamamos Frankenstein le echó el ojo a la Patagonia, bien pudo haber cantado por milonga estos versos:

   “FRANKENSTEIN”
             (tango)

Entre el horror y el espanto
hago de mi grito un canto:

Mi drama es no tener madre
y ser engendro de un padre
que ahora reniega de mí,
y aunque sin nacer nací
sin tener siquiera un nombre
soy sólo un remedo de hombre,
un muñeco desdichado,
y si fui galvanizado
por mi padre Frankenstein,
en tangótico vaivén,
hoy lo que más me subleva
es ser un Adán sin Eva,
tener prohibido el nosotros
y ver amarse a los otros.
¡Ver cómo comen perdices
y yo con mis cicatrices!
Es por mi figura horrible
que nunca seré querible;
y hago de mi grito un canto
entre el horror y el espanto:

Mi drama es no tener madre. 
¡Compadre!

"FRANKENSTEIN" - Letra: Luis Alposta - Música: Acho Estol
La Chicana - Canta: Dolores Solá
JOHANN CONRAD DIPPEL, EL ALQUIMISTA QUE INSPIRÓ LA HISTORIA DE FRANKENSTEIN *

         Que Mary Shelley escribiese la novela Frankenstein es un hecho incuestionable. Todo el mundo lo sabe. Lo que la mayoría de la gente desconoce es que existe un castillo con el mismo nombre de su novela y que data de mediados del siglo XIII, siendo muy posible que ella lo visitase en 1816, en el verano más frío de su vida, antes de llegar a Villa Diodati en Coligny, Suiza, que fue donde escribió su inmortal obra.

EL CASTILLO DE FRANKENSTEIN

         En lo alto de una colina, próximo a la ciudad alemana de Darmstad –en el estado de Hesse- se encuentra el castillo de Frankenstein, un vocablo germano que literalmente significa “piedra de los Francos”. La primera referencia de su construcción se remonta al siglo XIII, en plena Edad Media.
        
Ruinas del Castillo de Frankenstein - Alemania
Foto Nathan Sleeter’s
Fue en 1673 cuando en una de las dependencias de este castillo nació Johann Conrad Dippel. Era hijo de un pastor luterano y durante su juventud encaminó sus estudios hacia la teología y la filosofía. Posteriormente, sus inquietudes tornarían y se enfocarían hacia la alquimia y, como muchos otros iluminados del momento, trataría por todos los medios de convertir el plomo en oro.
         De forma impetuosa llegó a afirmar que poseía el secreto para engendrar vida a partir de materia exangüe, una base teórica que colisionó frontalmente con las autoridades docentes de la Universidad de Giessen, provocando su expulsión.

         Durante su estancia en el castillo de Frankenstein el doctor Dippel construyó un laboratorio en el cual trabajaba noche y día. Fruto de este arduo trabajo fue el descubrimiento de un aceite, elaborado a partir de animales licuados, que previamente había filtrado en tubos de hierro, y que bautizó con el nombre de “aceite empireumático” o aceite de Dippel. Según el alquimista, todo aquel que bebiera de esta pócima se convertiría en centenario. Los suculentos honorarios que obtuvo de la venta del maloliente líquido le permitieron sufragar algunos de los experimentos que llevaba a cabo en su laboratorio.
Castillo de Frankenstein -Foto Boris Stroujko

         Como todo en la vida, las investigaciones de Dippel tuvieron sus luces y sus sombras, ya que a partir del aceite animal el alquimista germano consiguió elaborar un tinte de color azulado con el que se podían teñir los tejidos y que fue bautizado como “azul de Prusia”. Esta tinción, con el paso del tiempo, sería una de las más conocidas y empleadas.
         En torno al castillo de Frankenstein no tardó en aflorar un halo de misterio. La gente del pueblo aseveraba que Dippel, al abrigo de la seguridad que proporcionaban los muros de la fortaleza, estaba llevando macabros experimentos que habían sobrepasado los límites de la racionalidad. Se contaba que el alquimista abandonaba el castillo por la noche y, pertrechado de pico y pala, se dedicaba a profanar tumbas y robar cadáveres en los camposantos próximos. Los restos humanos eran diseccionados y servían para diferentes experimentos. Dippel ansiaba encontrar el método para transferir el alma de un cuerpo a otro. Además, se decía que trabajaba sin descanso en la consecución de un animal fabricado a base de huesos, sangre y otros restos animales. 
         El castillo de Frankenstein tiene actualmente otro atractivo turístico añadido y nada fútil, en sus alrededores se produce un extraño fenómeno magnético, las brújulas dejan de funcionar. Este fenómeno está relacionado directamente con ciertas formaciones de rocas magnéticas naturales.

Trabajos consultados: 
Pedro Gargantilla - ABC - Ciencia - España
Montero Glez - El País - España
José Pichel - El Español
Aglaia Berlutti - Revista Cultura - Madrid