jueves, 15 de noviembre de 2018

ACERCA DEL FADO


Monumento al fado
en el barrio antiguo de Lisboa
     Hay cinco géneros musicales que, hermanados espiritualmente, nacieron prácticamente en la misma época y en distintos países. Ellos fueron gestados a lo largo del siglo diecinueve. Y esos cinco géneros musicales son: el fado, el flamenco, el tango, el blues y el rebético.
         Pero hoy me voy a referir sólo al fado.
         ¿Qué es el fado?
         El fado es música de melancolías y soledades. Es destino que tiene como clave emocional la saudade, una esencia de la que los portugueses hicieron símbolo de identidad.
         El fado, sin ser “ni alegre ni triste”, como decía Pessoa, es expresión de los estados del alma, de lo que se siente al reír o al llorar.
         El fado y el tango tienen en común el haber nacido en barrios marginales, y el haber llegado, ambos, a convertirse en músicas universales. De la taberna al mundo. Tales sus sinos, sus hados, sus destinos.
         De carácter muy portugués, el fado está impregnado de sentimientos y nostalgias, de amores y de penas; todo ello evocado con ritmo de añoranza, como si se tratase de un “guitarreado y quejumbroso tango lusitano”.
         El fado es guitarra y es canto.
         Y es, también, en la magia del disco, la voz de Amalia Rodrigues.

¿QUÉ ES EL FADO?

Me preguntas ¿qué es el fado?                        Fatalismo y frustración. 
El fado es misterio… es hado…                       El fado es una emoción,

Es comunión que consigues                            como lo es la poesía,
entre alegrías y llanto                                        como lo son las saudades.
si unes la guitarra al canto                                Música de soledades;                    
en voz de Amalia Rodrígues.                            el fado es melancolía.

Como Pessoa decía,                                          Es comunión que consigues
no es tristeza ni alegría.                                    entre alegrías y llanto
Es barquito que resiste                                     si unes la guitarra al canto
entre el oleaje y la calma;                                en voz de Amalia Rodrígues.
es un estado del alma.
sin ser ni alegre ni triste.


"¿Qué es el fado?" (Canto al fado) - Letra y música: Luis Alposta
Guitarra: Aldo Videla - Canta: Gabriela Ferrari

jueves, 8 de noviembre de 2018

ACERCA DE LOS ALMACENEROS

"El almacén de la esquina" (Congreso y Altolaguirre) 1965

     Dos constantes de los almaceneros de antaño: la ‘yapa’ y la ‘libreta’. Yapa, en quechua, significa agregado, añadidura; y la yapa que solía dar el almacenero de barrio era, también, agregado o añadidura; una pequeña atención para con el cliente después de la compra; una inocente, y hasta ingenua, estrategia de marketing.
         Eran tiempos en los que el almacenero de la esquina sabía que la base del negocio estaba en la manera de tratar a su cliente: la sonrisa, el buen talante, el buen día, las buenas tardes, la discreción y hasta el chisme dosificado y oportuno… En síntesis, como diríamos ahora: buena onda.
            El almacenero era alguien que generaba confianza y que, además, fiaba. Eran los días de la libreta, precursora de las tarjetas de crédito. Tiempos en los que el dibujante Roberto Battaglia nos deleitaba, desde la última página de “Patoruzito”, con su personaje Don Pascual, un bondadoso almacenero de barrio que solía meterse en complejas y cómicas situaciones. 
           Tiempos, en los que el Centro de Almaceneros  sacaba solicitadas en los diarios con títulos como éste: ¿Qué es más importante: el aumento del combustible o el de la mortadela? Tiempos, en los que los almaceneros  festejaban su día el 21 de septiembre. Un tiempo en el que, no sólo tenían una marcha, sino también un himno, aunque usted no lo crea. Un himno y una marcha, que ya los estoy invitando a escuchar:

"Himno de los almaceneros"
Música de F. Guillán - Letra de F. F. García - 
Arreglo de Orquestación: Daniel Lomuto Orquesta: Félix Guillán - Canta: Carlos Mayel

"Marcha de los almaceneros" 
Letra y Música de Eduardo B. Portas - Arreglo de Orquestación Daniel Lomuto
Orquesta: Félix Guillán - Canta: Carlos Mayel

jueves, 1 de noviembre de 2018

LA HISTORIA DEL PUNTO


     En el siglo III antes de Cristo, Aristófanes, el bibliotecario encargado de la Biblioteca de Alejandría, fue quien introdujo en la gramática el uso del punto (que inicialmente fueron tres, a los que llamó: comma, colon y periodus) buscando introducir con ellos pausas y entonaciones adecuadas en la lectura de los textos.
         Más tarde, en el siglo VII, el eclesiástico Isidoro de Sevilla, quien fuera arzobispo de esa ciudad y al que la iglesia católica canonizara tras su muerte, actualizó el sistema de Aristófanes relacionando, por primera vez en la historia y de forma explícita, la puntuación con el significadoA él le debemos la utilización de la coma y la del punto final. 
        Vendrán después el punto y coma, los puntos suspensivos y los dos puntos. 
         Y ya que hablamos del punto, vayamos ahora -y por milonga- a la particular historia  de otro punto:

LA HISTORIA DE UN PUNTO

Esta es la historia de un punto
a quien desde la otra punta
de la línea fue otro punto
quien a punta de llamadas
puntillosa y puntualmente
lo empezó a tomar de punto.

Pero el punto ya cansado
cuando encontró al otro punto
y le halló su punto débil
poniendo punto a la cosa
sin más le calzó los puntos
al punto y como se debe.

Y así termina esta historia
a la que aquí muy puntual
sin comas ni punto y coma
y sin puntos suspensivos
le pongo punto final. 

L. A.


"Nueve puntos" -tango de Francisco Canaro - Orquesta de Alfredo Gobbi