En una esquina de Atenas,
cuando el sol ya se ha piantado,
un bandoneón con son griego
se ha quedado rezongando.
Y entre copas de retsina,
con la noche de testigo,
una mina de ojos negros
me dijo: - ¿Baila conmigo?
Ella venía de Creta,
yo, de un boliche en Barracas.
¡Tango griego, tango reo,
con olor a mar y a barrio!
Al pedir bailar conmigo
hice a un lado la botella,
fue solo decirle si …
¡Y hoy solo bailo con ella!
Luis Alposta