jueves, 24 de junio de 2021

JORGE CASAL EN MIS RECUERDOS

Con Jorge Casal y Héctor Félix Arata - diciembre de 1980
       Si morirse es, entre otras cosas, cambiar de barrio, sólo ante esa circunstancia Jorge Casal pudo dejar el suyo. Fue el 25 de junio de 1996. 
Setenta y dos años atrás, el 14 de enero de 1924, había entrado al mundo por la Siberia. No la de las frías estepas a la que le cantó Magaldi, sino por la Siberia arbolada y poblada de pájaros que forma parte del paisaje de Villa Urquiza. Un barrio al que Casal le fue siempre fiel y del que ha llegado a ser uno de sus hijos dilectos. Un barrio en el que está toda su historia. Sus amigos de siempre. La casa de Nicolino y el almacén de Agapito donde ensayó sus primeros cantos. El colegio de William Morris, que ya no está, y que fuera su escuela primaria. La barra amiga de Iberá y Ceretti. El cine-teatro “25 de Mayo”, el mismo en el que actuó Gardel, donde en el año 36 pisó por primera vez un escenario cantando en una fiesta escolar la “Canción del canillita”. El café “La Esmeralda”, lugar de prolongadas tertulias. Y las calles… esas mismas calles de siempre por las que tanto le gustaba caminar.


         Desde muy joven, sin más vocación ni otro anhelo que los de ser cantor, Casal solía decir -y era cierto- que había encontrado en Gardel a uno de sus mejores maestros. Después, llegarían los años del conservatorio y otros nombres: Cayetano Tomasselli, Bonessi y Domínguez. Y esto, sin dejar un sólo día de escucharlo al Mudo y a otros grandes del bel canto, del que Casal era un auténtico apasionado. 
El 28 de noviembre de 1946 fue la fecha de su debut en la orquesta de Florindo Sassone. Interpretó entonces “En carne propia” y “Rosicler”, repetidos más tarde infinidad de veces por exigencias de los auditorios, como tuvo que hacerlo también con “El día que me quieras”, “A la luz de un candil”, “Volver”, “Canción de cuna” y “Por dónde andarás”. En ese primer período, fue Pancho Benavente el que le dio la idea de cantar “La última cita”. Así lo hizo. ¡Y cómo lo hizo! 
Desvinculado de aquel director en enero del 50, ya en abril del mismo año debutaba con la orquesta de Aníbal Troilo.Quien comprenda cabalmente lo que representó Troilo en el Tango, mucho más en aquella época de formidables orquestas, grandes instrumentistas, inspirados compositores y autores y notables intérpretes vocales, comprenderá también, lo que significó para Casal haber permanecido casi cinco años al lado de Pichuco, y lo que esto significó para el Tango. 
En su primera presentación con Troilo, Casal estrenó dos tangos ahora incorporados a la lista de títulos más perdurables: “Che bandoneón” y “Vieja viola”. 
Después llegaría el tiempo del solista, con el acompañamiento de Argentino Galván y Roberto Grela; el de la orquesta Rotundo-Casal y el de su paso por el cine, al que lo llevó no sólo su voz sino también su pinta. 
Recordemos que intervino en cuatro películas: “El Cartero”; “Al compás de tu mentira”, en la que actuó acompañado por la orquesta de Domingo Federico; “Vida Nocturna”, que tuvo a Troilo como uno de sus principales protagonistas; y “Mi Noche Triste”, en la que le dio voz a Pascual Contursi en los temas “Ventanita de Arrabal” y “Qué querés con esa cara”. 
Es preciso añadir que Casal grabó más de setenta piezas como solista, algunas de las cuales llevan su firma. Recuerdemos algunas: “Cortejo de mentiras”, “Atardece”, “Tinglado”, “La vida nos pagó”, “Acortando distancia” y los valses “Viejo patio” y “Nostalgia del mar”. 
Barítono atenorado; poseedor de un hermoso timbre de voz, de una voz potente, dulce, cristalina; de una coloratura rica en matices. Una voz que, como pocas, se ajustaba a las exigencias de las grandes orquestas justo en el momento de transición en el que el público se alejaba del baile para escuchar al cantor. Uno de los mejores en la historia del tango.

         En lo personal debo decir que Jorge Casal ha sido y seguirá siendo el cantor de mi barrio, a quien conocí personalmente hace ya muchos años, en la antigua sucursal del Banco Provincia, en la que a su gerente le gustaba entonces realizar asados para el personal -y esto en la misma agencia- invitando a esos ágapes a sólo dos vecinos.
Fue Casal quien me regaló su canto en el día de mi casamiento.

Fue Casal, en uno de mis cumpleaños y en mi casa, el que cantó a dúo con Edmundo Rivero.

Brindando con Yoyi Kanematz, Edmundo Rivero y Jorge Casal - 1985

Fue con quien compartí más de una cena con Rosita Quiroga. 

Uno de los primeros en ser convocados cuando fundé la Junta de Estudios Históricos de Villa Urquiza. 

Fue el cantor y es el amigo (aquí me cuesta conjugar en pasado), que ya forma parte del registro emocional de Buenos Aires.


"La cantina" - tango - Música: Aníbal Troilo - Letra: Cátulo Castillo
Orq. Aníbal Troilo - Canta: Jorge Casal - (de la película "Vida Nocturna")