jueves, 24 de junio de 2021

ACERCA DE GUILLERMO GUERRERO

Guillermo Guerrero
26 de julio de 1923 - 25 de junio de 2009
      Guillermo Guerrero, vecino ilustre de nuestro barrio y personalidad destacada de la cultura, entró al mundo por Villa Urquiza. Fue en Bauness 2624, el 26 de julio de 1923. Eran tiempos del cine Tachito, de la peluquería de don Manuel, su padre, y del corso en la calle Bauness, que era la suya.

        Con una zurda diestra con el lápiz, nuestro amigo, que supo desde el vamos que había nacido para el dibujo, comenzó a volar precozmente para descubrir el color de las nubes y encontrarse con Lúpin, su alter ego. Ya en 1930 la revista Caras y Caretas, en uno de sus números incluía un dibujo de dos biplanos en vuelo, realizado por un pibe de siete años llamado Guillermo Guerrero, a quien le gustaba construir aviones con maderas de viejos cajones.

           Autodidacta por excelencia, a los catorce años comenzó a trabajar como ayudante del recordado Lino Palacio, pasándole los Don Fulgencio a tinta y dibujando desde el vamos a la inolvidable Ramona. En 1940 publicó su primera historieta en La Razón y fue el dibujante Toño Gallo quien lo recomendó para Rico Tipo, la revista de Divito, en la que llegó a desempeñarse como jefe de dibujantes y en la que trabajó durante veinticinco años. 

Un viaje desde Mar del Plata en 1949, a bordo de un Douglas DC-3, y la posterior invitación de Ernesto Blanes, su compañero de tareas, a realizar un vuelo en un Piper PA-11, aviva su pasión por los aviones. En 1954, ya socio del Aero Club Argentino, inicia el curso de Piloto Privado en el aeródromo de San Justo, bajo la tutela del instructor de vuelo César Horacio Germanó. A fines de ese mismo año recibe sus alas de piloto deportivo y continúa su actividad de vuelo hasta 1958, en aviones Piper J-3.





         Su personaje Lúpin cobra vida en octubre de 1959. Fue en las páginas de la revista Capicúa, cuyo propietario, Adolfo Mazzone, le solicitó la creación de un nuevo personaje, al que inmediatamente imaginó piloto. Luego pensaron que el nombre de ese piloto podría ser el correspondiente a una de las partes que componen el avión o en su defecto el de alguna maniobra de vuelo. Optaron por esta última y no vacilaron en llamarlo Lúpin.

         El dibujo corresponde a la autocaricatura del propio Guerrero, quien se inspiró en la que le hacía el renombrado dibujante Abel Ianiro. En los años sesenta surge de su inventiva otro dibujo, Joe Flip, que con guiones de José Benavídez encarna a un mecánico de avión protagonista de aventuras ocurridas durante la Segunda Guerra Mundial en las islas del Pacífico.

          Junto a Divito y Dol (sedónimo de Héctor Sídoli), Guerrero funda Lúpin en 1966. Al fallecer Divito, en un accidente automovilístico ocurrido en Brasil, quedan Guerrero y Dol a cargo de esta publicación mensual, la que llegó a tener una tirada de 25.000 ejemplares y su fuerte fueron los planos para construir tanto un barrilete como un avioncito. ¡Y ojo! Todos con garantía de funcionamiento asegurada.

         Guerrero conservaba con orgullo una fotografía de Fernando Caldeiro, primer astronauta argentino en la NASA. La foto dice, de puño y letra: “Gracias a la revista Lúpin por la inspiración que me dio todos los meses que la pude leer”. 

         Guillermo Guerrero fue socio vitalicio del Aero Club Argentino; vicepresidente del Círculo Argentino de Humoristas y, para orgullo de todos nosotros, secretario de la Junta de Estudios Históricos de Villa Urquiza, de la que, además, fue su representante ante la Junta Central de Estudios Históricos de la Ciudad de Buenos Aires.

Con Guillermo Guerrero - 25 - X - 85 - Galerías Pacífico
            "1ª Bienal del Humorismo y la Caricatura" 
          
 Hablar de él es hablar también de un hombre de grandes fidelidades. De fidelidad a su barrio; a sus amigos; a una vocación. A una vocación temprana que nunca lo abandonó, llegando a hacer, de lo que para muchos no pasa de ser un simple oficio, un auténtico arte. 















Guillermo Guerrero tenía además otros títulos más íntimos a nuestra consideración y a nuestro cariño: su sentido de la amistad, su trato cordial y amable, que nos lo hacían particularmente dilecto.

Nuestro querido amigo ‘despegó’ de su querida Villa Urquiza para volar más alto, el 25 de junio del 2009.

Homenaje  de Tulio Hernández a Guillermo Guerrero