jueves, 4 de octubre de 2012

ACERCA DEL ACHAQUE


            El lenguaje médico, como tantos otros, ha tenido sus oscilaciones a través del tiempo. Hubo una época en que se usaba el griego y hubo otra en la que gobernó el latín. Pero para el pueblo, entre nosotros, y lunfardo por medio, hay palabras que nacen con la espontaneidad de un estornudo y que, dentro de una aparente sinonimia, nos ofrecen ciertos matices diferenciales que el médico debe saber interpretar. Por ejemplo, no es lo mismo el paciente que dice estar “palmado” o tener “una palma bárbara”, generalmente refiriéndose a lo que el médico conoce por astenia o cansancio, que aquel otro que se siente “chacado” o “achacado”, queriendo significar con ello que se siente realmente enfermo. Y no hablemos del que está “fundido”, porque en este caso el diálogo sería con los familiares.
            Y en este punto es donde reparo en las reales sinonimias: “chacado” o “achacado” también significa asaltado, robado, afanado; “fundido”, en su primera acepción, quiere decir insolvente, el que lo ha perdido todo; y “palmado” es lisa y llanamente el que no tiene un mango y está “en la palmera”.
A todo esto, me pregunto por qué ahora se estudia tanta estadística, investigación operativa y cuadros de insumo-producto, al mismo tiempo que los economistas, afanándose y ufanándose, siguen sin darse cuenta de que los únicos que cuentan son, precisamente, los achacados, los fundidos y los que están en la palmera.
Y el que así no lo crea, que arroje la primera moneda.

"Bronca" - tango -Letra: Mario Bttistella - Música: Edmundo Rivero
Canta: Edmundo Rivero