jueves, 18 de octubre de 2012

ACERCA DE ROSITA QUIROGA EN MI RECUERDO


      Rosita Quiroga, (Buenos Aires, 15 de enero de 1896 - 16 de octubre de 1984) que se le adelantó cuarenta años a Paul Anka cantando “a su manera”, cantaba como era y era como cantaba, con un canyengue espontáneo y natural que siempre la distinguió.
            De ella podría decir que dio inicio a la etapa de las cancionistas; que recomenzó sus estudios de guitarra a los ochenta años y que su primer guitarrista -que no era un personaje de Shakespeare- se llamaba Polonio. Pero prefiero evocar ahora a la Rosita Quiroga que tenía el che fácil y a la que a su madre la llamaba mama y la trataba de usted. A la que le gustaba cantar en los cumpleaños de Rivero y a la que tocaba piezas de Tárrega y Albéniz en el living de su casa, donde impregnaba el aire con la música de su guitarra. A la de los berrinches y a la que una tarde vi llorar al escuchar el tango “Vieja Amiga”, que era el que más la emocionaba. A la del agua colonia y a la del Madame Rochas. A la que era feliz cocinando para sus amigos y a la que siempre le temió a una soledad que nunca tuvo.
            Alguna vez, escribiendo su nombre al vesre, la rebauticé japonesamente como Tashiro Garoki.
            Una mañana de junio de 1984, dos días después de haber estado festejando juntos el cumpleaños de Edmundo Rivero, llamé a Rosita por teléfono para leerle la letra de una milonga que acababa de escribir. Daba así cumplimiento a un pedido que tiempo atrás ella me hiciera en La Casa del Tango, en presencia del maestro Sebastián Piana. Me pidió copia de los versos y como jugando y de un saque les puso música.
            Así nació “Campaneando mi pasado”, milonga que grabó a los ochenta y ocho años. 

"Campaneando mi pasado" - milonga - Canta Rosita Quiroga
Letra de Luis Alposta - Música de Rosita Quiroga