jueves, 5 de mayo de 2011

ACERCA DE JORGE CASAL

Jorge Casal entró al mundo por la Siberia, no la de las frías estepas a la que le cantó Magaldi, sino por la Siberia arbolada y poblada de pájaros que forma parte de Villa Urquiza. Un barrio al que Casal le fue siempre fiel y del que ha llegado a ser uno de sus hijos dilectos. 
En este barrio está toda su historia.
Sus amigos de siempre. La casa de Nicolino y el almacén de Agapito donde ensayó sus primeros cantos. El colegio de William Morris, que ya no está, y que fue su escuela primaria. La barra amiga de Iberá y Ceretti. El cine-teatro “25 de Mayo”, donde en el año 36 pisó por primera vez un escenario cantando en una fiesta escolar la “Canción del canillita”. El café “La Esmeralda”, lugar de prolongadas tertulias. Y las calles, esas mismas calles de siempre por las que le gustaba caminar.
En lo personal, debo decir que Casal fue el cantor de mi barrio.
El que me regaló su canto en la fiesta de mi casamiento.
El que, en uno de mis cumpleaños, cantó a dúo en mi casa con Edmundo Rivero.
Fue con quien compartí más de una cena con Rosita Quiroga, y uno de los primeros en ser convocados cuando fundé la Junta de Estudios Históricos de Villa Urquiza.
Fue el cantor y fue el amigo; el que ya forma parte del registro emocional de Buenos Aires, y el que sigue teniendo una cierta congoja en la garganta que lo hace inconfundible.

"La Cantina" - Orquesta de Aníbal Troilo - Canta Jorge Casal